Relato de una velada

  La noche transcurría mas o menos
  tranquila e incipientes almas
  se decidían a danzar a su
  aire, como de costumbre
  nace un hombre y desea a
  su pesar ser muy feliz.
  Sin embargo las tormentas se
  apresuran ávidas de olvidadas esperanzas.
  Hace unas cuantas noches pasó
  y desde entonces el sueño se pasa
  al día, imparable como de costumbre
  imparable se vuelve el paso del
  tiempo con el trascurso de los días
  imparable en su suceder eterno.
  Con el aire se desvanece la idea
  amarga y extraña entre mis dedos.

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