Informe primero.

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Curso de Filosofía elemental (6)

Otras clases de argumentación.
 
La argumentación hipotética.
  Hemos dicho que recibe propiamente el nombre de silogismo la expresión del razonamiento deductivo categórico. Sin embargo, dentro todavía de la deducción, existen argumentaciones no categóricas; es decir, que no parten de una proposición categórica, sino de una hipotética o de una disyuntiva. Ello da lugar a las argumentaciones hipotética y disyuntiva, cuyas formas y leyes nos corresponde estudiar ahora.
  La primera de estas formas de argumentación parte de una proposición hipotética o condicional, y su estructura es, por tanto, distinta de la del silogismo. La primera se ha llamado modus ponendo ponens; en ella, la premisa menor afirma la realidad de la condición, y la conclusión infiere asimismo la realidad de lo condicionado. Por ejemplo:
                                        Si te toca la lotería serás rico;
                                        Te tocará la loteria:
                                        Luego serás rico.
  En la segunda –modus tollendo tollens–, la premisa menor niega la realidad de lo condicionado y se concluye la no realidad de la condición:
                                         Si hace viento, los árboles se mueven;
                                         Los árboles no se mueven:
                                         Luego no hace viento.
  Las leyes que rigen a esta argumentación hipotética son las siguientes:
1ª. De la afirmación de la condición se infiere la realidad de lo condicionado.
2ª. De la negación de lo condicionado se infiere la irrealidad de la condición.
  Obsérvese, sin embargo, que no puede inferirse a la inversa; es decir, que: primero, de la negación de la condición no puede deducirse la negación de lo condicionado. (Sea en nuestro segundo ejemplo: de que no haga viento no puede deducirse que los árboles no se muevan, porque pueden moverse por otras causas.) Y, segundo, de la afirmación de lo condicionado no cabe inferir la realidad de la condición. (Así, en nuestro primer ejemplo, de la afirmación de que seas rico no puede deducirse que te haya tocado la lotería, ya que puede obedecer a otras causas.)
La argumentación disyuntiva
  Llámase disyuntiva a la argumentación que parte o arranca de una proposición disyuntiva. Caben también dos modalidades en su posterior desarrollo: En la forma ponenedo tollens, la premisa menor afirma una de las alternativas que estableción la mayor, y la conclusión infiere la negación del otro u otros términos de la disyunción:
                                     Todo cuerpo es o sólido o líquido o gaseoso;
                                     Este cuerpo es sólido;
                                     Luego no es ni líquido ni gaseoso.
  En la segunda forma (tollendo ponens), la premisa menor establece la no realidad de uno o más términos de la disyunción, y la conclusión infiere la realidad de la otra u otras alternativas:
                                     Todo cuerpo es o sólido o líquido o gaseoso;
                                     Este cuerpo no es sólido;
                                     Luego es o líquido o gaseoso.
  Las leyes de esta argumentación se deducen fácilmente:
1ª. De la afirmación de un término de la disyunción se infiere la negación de los restantes.
2ª. De la negación de una o más de las alternativas se deduce la afirmación de alguna de las restantes.
 
El dilema*
  Dilema es una forma compleja y especial de la argumentación disyuntiva, en la que, partiendo de una disyunción, se muestra, a través de las premisas menores, que todos los términos de la disyunción conducen a una misma consecuencia. El dilema es una arma dialéctica (para la discusión), argumentando en tenaza que cierra toda salida en cualquier sentido que no sea el de la conclusion. Sirve de ejemplo este que se halla implícito en una conocida jota:
                                        O bebo o no bebo;
                                        Si bebo me llaman borracho;
                                        Si no bebo, miserable;
                                        Luego siempre se obra mal.
  La mayoría de los dilemas son razonamientos ingeniosos, pero que no concluyen verdaderamente, porque la realidad no se presata, por lo general, al disyunciones confluyentes que no dejen término medio. Es muy frecuente que pequen contra algunas de las siguientes reglas de su correción:
  1ª. Que la disyunción sea perfecta; es decir, que no quepa otra alternativa. En el ejemplo puesto cabe, entre los términos que se proponen, la alternativa de beber moderadamente.
  2ª. Que la conclusión se deduzca de los miembros y sea realmente la única posible.
  3ª. Que el dilema no sea retorsible; es decir, que no se pueda, mediante la afirmación de aspectos distintos de los términos de la disyunción, llegar a una consecuencia opuesta. Tal puede ser el caso del dilema que nos sirvió de ejemplo si lo retorcemos de este modo:
                                        O bebo o no bebo;
                                        Si bebo me llaman alegre;
                                        Si no bebo, virtuoso:
                                        Luego siempre se obra bien.
 
34. RAZONAMIENTO INDUCTIVO
 
 
 Nuestra primera división del razonamiento (núm. 30, & 3) distinguió el razonamiento deductivo del inductivo. Hemos estudiado ya el primero, es decir, aquel que parte de un juicio universal e infiere otro particular o menos general que se hallaba como implícito o abarcado en aquél. Se comprende inmediatamente la necesidad de un razonamiento inverso que permita adquirir estas verdades universales de que se parte en la deducción. Estas no aparecen por sí en nuestra mente ni las poseemos de un modo innato; antes bien, es preciso adquirirlas razonando. La experiencia, por otra parte, se nos ofrece ene realidades singulares y en hechos concretos, de los que tenemos forzosamente que partir. Aquí radica precisamente el papel de la inducción.
  Inducir es obtener de verdades particulares o menos generales una universal que las englobe y comprende. La ciencia progresa valiéndose del razonamiento deductivo; es decir, relacionando unas verdades generales con otras y alumbrando así nuevos conocimientos; conocimientos que, si bien estaban implícitos, no eran patentes para nosotros. Pero resulta claro que previamente a la deducción es necesario una inducción para el logro de esas verdades universales.
  La inducciónpueder ser completa, también llamada aristotélica (aunque Aristóteles conociera ambas) y la incompleta. La primera arranca de afirmar algo de cada una de las partes de un todo, sin omitir ninguna, e infiere esa afirmación del todo mismo. Sirva de ejemplo:
                        El hombre blanco, el negro, el amarillo, el mestizo, son seres longevos;
                        El blanco, el negro, el amarillo y el mestizo son todos hombres;
                        Luego el hombre es un ser longevo.
  Mediante la inducción completa se obtiene una verdad nueva relativa a un género o especie superior y distinto a los que se manejan en las premisas, y no un mero resumen o rotulación nueva de lo que ya sabíamos. Sin embargo, el campo de aplicación de la inducción completa es muy limitado. Ante todo es muy poco frecuente que se puedan conocer todos los individuos que componen una especie o todos los casos que responden a una ley. Cualquier especie se compone de un número inconmesurable de indivudos presentes, pasados y futuros; cada sustancia inorgánica se realiza en un número o extensión de materia cuyos límites son desconocidos; cada ley abarca un número indefinido de casos imprevisibles. En segundo lugar, aun cuando se trate de especies de un género (los diversos metales dentro del género metal, por ejemplo) y nos sea posible enunciar todos los casos, nunca estaremos seguros de que sean realmenten todos los casos (pueden descubrirse más metales).
  Por esto nuestras inducciones suelen ser inducciones incompletas; es decir, apoyadas en cierto número de casos singulares d elos que se infiere una afirmación general válida para la especie, o una ley universal referente a su modo de obrar. El científico observa o experimenta sobre un cierto número de casos en que un fenómeno se opera, y ello le sirve de base para enunciar una ley científica de carácter universal y necesario. La ley, por ejemplo, el calor dilata los cuerpos, fue descubierta por la observación de ese hecho y de esa relación en un cierto número de cuerpos, no ciertamente en la totalidad de los cuerpos existentes.
 
35. FUNDAMENTO LÓGICO DE LA INDUCCIÓN CIENTÍFICA
 
  Los científicos, como hemos dicho, construyen su ciencia casi exclusivamente sobre la base de inducciones y muy especialmente cuando se trata de ciencias de la naturaleza. Por ejemplo, el físico, al formular la ley que dice que todo cuerpo abandonado a su peso cae, lo que hace es formuar una verdad con pretensiones de universalidad, la cual ha obtenido partieno de una serie de verdades particulares que son los reiterados casos que él ha experimentado y en cada uno de los cuales ha podido comprobar que, en efecto, los cuerpos con que experimentó cayeron al abandonalos a su propio peso.
  Lo que ha hecho el físico ha sido una inducción incompleta, pues es obvio que no ha comprobado uno por uno el comportamiento de caída de los infinitos cuerpos existentes, sin contar con que, por su puesto, no le ha sido posible experimentar con los cuerpos futuros. Ahora bien, ¿por qué le es lícito al físico realizar esa inducción incompleta? O, dicho de otro modo, ¿con qué derecho ha formulado una ley universal y, por lo mismo, aplicable a todos los cuerpos existentes, que han existido o existirán, cuando en realidad sólo ha experimentado una porción ínfima de casos concretos?
  La referida inducción se justifica y legitima en virtud del llamado <<principio de causalidad>>, que constituye el fundamento lógico de aquélla. Dicho principio afirma que todo lo que se produce obede a una causa; y como el físico ha comprobado que en todos los casos experimentados se ha producido el mismo fenómeno de la caída, extrae de ello la consecuencia de que hay una misma causa (la gravedad) para todos esos hechos idénticos, y que, por tanto, mientras dicha causa siga existiendo producirá siempre el mismo efecto sobre todos los cuerpos.
  Pero ¿en qué momento nos reconoceremos ante esta nueva realidad? Es evidente que muchas veces se incurre en generalizaciones precipitadas. Casi todas las supersticiones, por ejemplo, se basan en falsas generalizaciones motivadas por la sucesión fortuita de determinados hechos en determinadas circunstancias. Si un círculo de gente presencia una persistente reiteración de desgracias en días 13 o en martes, por ejemplo, inducirá el carácter maléfico de esas fechas, creencias que transmitirán después a círculos cada vez más amplios.
  Para una inducción correcta, el científico procede de la siguiente forma: ante la reiteración de un hecho en determinadas circunstancias emite una hipótesis: una conjetura sobre la posible relación de esos fenómenos con una causa de la que serían efectos. La hipótesis surge en su mente por un golpe de luz, fruto de la imaginación o de las facultad relacionante. Tras de la hipótesis debe venir la comprobación, que si tiene éxisto, convertirá a la hipótesis en resultado firme de una inducción científica.
  FRANCISCO BACON, filósofo renacentista, propuso un método para lograr una concluyente y seguro comprobación de las hipótesis. Se forma este método de las por él llamadas tablas de la inducción científica, que son tres: tabla de presencia, tabla de ausencia y tabla de grados. La primera debe registrar los casos en que la presencia del fenómeno en cuestión coincide con la supuesta causa. La de ausencia debe comprobar aquellos otros en que la no presencia del fenómeno va acompañada de la ausencia de la causa en hipótesis. La de grados, en fin, registrará la coincidencia entre el aumento y disminución gradual de uno y otra.
  Sea, por ejemplo, el caso en cuestión la averiguación de la causa de unos determinados ruidos en nuestro aparato receptor de radio. Su intensidad, duración e intermitencia nos hace suponer que su causa sean los movimientos de ascensor. Para comprobar esta hipótesis veremos si a un ruido corresponde realmente el funcionamiento del ascensor. Si así es, cabe, sin embargo, que se trate de una mera coincidencia. Veremos entonces si cuando cesa el ruido se ha detenido también la supuesta causa. Cabe todavía una última comprobación: si a pequeñas variaciones graduales del ascensor responden ruidos asimismo graduales. Si la comprobación responde a las tres tablas, podemos tener la seguridad de haber realizado una inducción correcta. STUART MILL, lógico del siglo XIX, amplió y completó lastablas baconianas con sus métodos llamados de concordancias, de diferencias, de variaciones concomitantes y de residuos.
 
36. EL RAZONAMIENTO DE ANALOGÍA*
 
  Muchos lógicos citan, al lado de la deducción y de la inducción, una tercera clase de razonamiento, que no va de lo universal a lo particular ni viceversa, sino de lo particular a lo también particular, basándose en analogías que entrambos se encuentran. Es el razonamiento que hemos llamado de analogía. Si, por ejemplo, inferimos que una persona padece determinada enfermedad por cierto parecido en el color de su cara con otra que la padecía, tendremos una inferencia por analogía.
  Sin embargo, más que un tipo nuevo de razonamiento de particular a particular, se trata en estos casos de un doble y casi simultáneo razonamiento inductivo y deductivo, generalmente basado en un golpe rápido de hipótesis, causa muchas veces de generalizaciones precipitadas. En el ejmplo propuesto se trata de un razonamiento inductivo, que de dos casos, uno comprobado y otro sin comprobar, induce un juicio general que enlaza determinado color con determinada enfermedad, y otro deductivo, que infiere el de que tal individuo (el caso sin comprobar) padece esa enfermedad.

Curso de Filosofía elemental (5)

VI
 
El razonamiento
 
 
 
 
30. EL RAZONAMIENTO
 
  El pensar como actividad alcanza su realización más perfecta en el razonamiento. El razonamiento, considerado objetivamente, no como actividad de un sujeto, es aquella forma lógica consistente en inferir un juicio desconocido de otro u otros conocidos. Si yo sé, por ejemplo, que todo hombre es mortal, y que Sócrates es hombre, puedo afirmar de la comparación de ambos juicios que Sócrates es mortal.
  Si el concepto era la captación de lo abstracto y universal, y el juicio la forma del saber consciente y poseído, el razonamiento será, en fin, la forma o estructura lógica que haga posible el progreso del saber en una marcha de sucesivos descubrmientos o invenciones. En este poder de inferencia a partir de la consideración o de la comparación de juicios reside el principal instrumento para el desarrollo del saber.
 
Materia y forma del razonamiento.
 
  Como en el juicio, en esta más compleja forma del pensamiento, que es el raciocinio, cabe distinguir una materia o conjuto de elementos que lo componen, y una forma, nexo o estructura que depara a esos elementos su  enlace y su sentido.
  Dentro de la materia del razonamiento podemos distinguir la materia próxima y la remota. Materia próxima son los juicios de que consta, y denomínase antecedentes a aquel juicio o juicios de que se parte en el razonamiento y de los que se obtiene la inferencia, y consiguiente o conlusión el juicio nuevo que se deriva lógicamente de los anteriores. Materia remota del razonamiento son los conceptos de que constan los juicios y de que, en último término, consta tambié aquél.
  Pero una sucesión de juicios cualesquiera no constituye un razonamiento. Para que éste exista es preciso un nexo lógico entre antecedentes y consiguiente, una ilación concluyente entre ambos, que es lo que constituye la forma del razonamiento.
  Así como en la expresión típica del juicio la forma de éste se expresaba por el verbo copulativo ser (Luis es bueno), en la expresión rigurosa del razonamiento la forma se representaba por la conjunción ilativa luego antepuesta a la conclusión (todo hombre es mortal; Juan es hombre; luego Juan es mortal).
 
División del razonamiento
 
  El razonamiento se divide, ante todo, en inductivo y deductivo, según el sentido de la marcha que en él siga el pensamiento. Razonamiento deductivo es el que parte de una verdad universal para concluir en otra particular o menos general. Sirva de ejemplo el razonamiento:
 
                                           Los españoles son europeos;
                                           Los asturianos son españoles;
                                           Luego los asturianos son europeos.
 
  La conclusión es en él un juicio que, aunque universal, es de menos extensión que el primero, puesto que su sujeto es una parte del que tiene el primer juicio.
  Razonamiento inductivo es el que parte de verdades particulares o menos generales y concluye una universal que las engloba o comprende.
  Así, por ejemplo:
                                           La Tierra tiene luz refleja;
                                           Marte tiene luz refleja;
                                           Venus tiene luz refleja;
                                           Tierra, Marte, Venus… son todos los planetas:
                                           Luego los planetas tienen luz refleja.
 
  A estas dos clases de razonamiento que tienen un desarrollo inverso en orden a la generalidad de sus términos añaden los lógicos el llamado razonamiento de analogía, que parte de una verdad particular y llega a otra particular también, no a través de la comprensión o de la extensión, sino de un parecido o semejanza siempre particular. Así, cuando del color de una persona se deduce que padece tal enfermedad porque otra que la sufrió tenía un color semejante.
  Los razonamientos deductivos, a su vez, se dividen en inferencias inmediatas y mediatas. Son inferencias inmediatas las que se obtienen de la mera consideración de un juicio. Por ejemplo:
                                           Todos los chinos son amarillos;
                                           Luego un hombre no amarillo no será chino.
 
  Estas inferencias tienen poca esfera de aplicación en el progreso del saber, contrariamente a lo que ocurre con los razonamientos mediatos. En éstos se comparan entre sí, a través de dos o más juicios, diversos conceptos, y se alumbran nuevas relaciones que eran para nosotros desconocidas. Así, en el razonamiento: Todo hombre es mortal, Sócrates es hombre, luego Sócrates es mortal, se comparan, a través de dos juicios, los conceptos hombre y Sócrates con mortal y se concluye la relación en que aquéllos se encuentran.
  El razonamiento deductivo mediato se divide, a su vez, en razonamiento categórico, razonamiento hipotético y razonamiento disyuntivo, según que les sirva de punto de partida de un juicio categórico, o uno hipotético o uno disyuntivo. Los ejemplo hasta aquí representados lo han sido de razonamientos categoróricos. De hipotético sírvanos el que sigue:
 
                                           Si mañana no es domingo, tendremos clase;
                                           Es así que no es dominto:
                                           Luego tendremos clase.
 
  Y de disyuntivo:
 
                                          Todo animal es vertebrado o invertebrado;
                                          Es así que éste es vertebrado:
                                          Luego no es invertebrado.
 
  Podemos expresar esta división de razonamientos en el siguiente cuadro sinóptico:
 
                                Inductivo
 
                                                                  Inmediato
Razonamientos        Deductivo ……….                             Categórico
                                                                  Mediato ……..  Hipotético
                                                                                            Disyuntivo
                                Analógico   
 
 
31. LA ARGUMENTACIÓN 
 
  Llámase argumentación a la expresión del razonamiento. La argumentación es al razonamiento lo que la proposición es al juicio y lo que el término es al concepto.
  Sin embargo, la expresión del razonamiento más carasterístico de todos, que es el deductivo categórico, recibe el nombre especial de silogismo. Al silogismo ha dedicado Aristóteles la mayor parte de su Lógica es una elaboración completa y minuciosa. Por ello dedicaremos el párrafo más extenso de esta lógica del razonamiento al estudio de la clase de argumentación que llamamos silogismo.
 
 
32. EL RAZONAMIENTO DEDUCTIVO. EL SILOGISMO
 
  Silogismo es, pues, la expresión del razonamiento deductivo categórico. Aristóteles, que hizo de él en su Lógica un análisis casi exhaustivo, lo define como <<un razonamiento en el que, puestas ciertas verdades, se derivan con necesidad otras nuevas por el hecho de ser dadas aquéllas>>. Por ejemplo:
 
                                          Los españoles son europeos;
                                          Juan es español;
                                          Luego Juan es europeo.
 
  El silogismo, como expresión del razonamiento deductivo, se funda en dos principios que los lógicos han llamado dictum de omni y dictum de nullo. Son aplicación del principio de identidad (todo contenido lógico es igual a sí mismo) y del de identidad comparada (dos cosas iguales a una tercera son iguales entre sí). El dictum de omni afirma que cuanto se dice de una idea debe decirse distributivamente de las partes de la misma o de los individuos que la realicen. Si afirmo del hombre que es racional debo afirmarlo de Juan, Pedro, etc., por cuanto que son hombres. El dictum nullo supone, inversamente, que lo que se niega esencialmente de una idea debe negarse distributivamente de las partes de la misma o de los indiviudos que la realicen. Si niego de hombre el ser espíritu puro, debo negarlo de Juan, de Pedro, etc., por cuanto que son hombres.
  Como en el razonamiento, cabe distinguir en el silogismo una materia y una forma o nexo lógico.
 
Elementos materiales del silogismo
 
  Las proposiciones dadas que sirven de base a la inferencia se denominan premisas; la que se infiere, conclusión. Unas y otras constituyen lo que hemos llamado materia próxima del silogismo. De las premisas, la que sirve de punto de partida y que contiene la proposición más general se llama premisa mayor, y la que hace las veces de intermediaria y contiene la proposición menos general recibe el nombre de premisa menor.
  Materia remota del silogismo son los términos que contienen las proposiciones. Todo silogismo consta de tres términos. En las premisas se comparan dos de los términos con el tercero, y en la conclusión se establece la relación que guardan entre sí. El término que sirve de enlace y con el que se comparan los otros dos se llama término medio; los que se comparan con éste reciben el nombre de extremos. Los términos extremos son, a su vez, el término mayor –que es el más general que entra en la premisa mayor– y el menor –el menos general, que forma parte de la premisa menor.
  En un silogismo se distinguen con facilidad estos términos. Los términos mayor y menor no se repiten en las premisas, y están en la conclusión, el menor como sujeto y el mayor como predicado. El término medio se repite en las premisas y no entra en la conclusión. Sea el silogismo típico:
 
                                        Todo hombre es mortal;
                                        Juan es hombre;
                                        Luego Juan es mortal.
 
  Premisa mayor es la primera (más general); menor, la segunda. Término mayor, mortal; menor Juan; medio, hombre.
 
 
33. LEYES O REGLAS DE SU LEGITIMIDAD
 
  Se conocen por leyes del silogismo las condiciones básicas y comunes para que un razonamiento silogístico sea correcto; es decir, concluya rectamente. Todo razonamiento falso por incorrecto lo es siempre por faltar alguna de estas ocho reglas.
  Las leyes silogísticas fueron halladas por Aristóteles y sistematizadas por sus discípulos mediavales. De esta época procede su enunciación en ocho formulaciones latinas. Las cuatro primeras se refieren a los términos o materia remota, y las cuatro últimas a las proposiciones o materia próxima del silogismo.
 
  Primera: Terminus esto triplex: Maior, mediusque, minorque (los términos del silogismo han de ser tres, mayor, medio y menor). Esta ley establece la estructura misma del silogismo: la comparación de los términos a través de un tercero para deducir la relación que guardan entre sí. Si en vez de tres términos hay cuatro, esa comparación es imposible, porque falta el eslabón intermediario. El sofisma (razonamiento falso con apariencia de verdadero) más frecuente es, sin duda, el que se llama de la cuadruplicidad de términos, consistente en introducir disimuladamente, bajo la equivocidad de muchas palabras, un cuarto términos con apariencia de repetir uno de los anteriores. Sea, por ejemplo, el silogismo:
 
                                        Los germánicos son europeos;
                                        Los latinos son europeos;
                                        Luego los latinos son germánicos.
 
  En este silogismo hay cuadruplicidad de términos porque el predicado de ambas premisas (europeos), que hace de supuesto término medio, se toma particularmente en ambas, y la parte que en cada caso se toma no coincide con la otra. La expresión completa del silogismo sería:
 
                                       Los germánicos son (algunos) europeos (los del Norte);
                                       Los latinos son (algunos) europeos (los del sur);
                                       Luego… (la conclusión es imposible).
 
  Segunda: Latius hos quam praemissae conclusio non vult (que los términos no han de ser más extensos en la conclusión que en las premisas). Pecando contra esta ley extraeríamos una conclusión más amplia de lo que las premisas autorizan. Tomando universalmente en la conclusión el término antes particular, se incurriría asimismo en la cuadruplicidad de términos arriba indicada. Sea, por caso:
 
                                      Los germánicos son europeos;
                                      Los latinos no son germánicos;
                                      Luego los latinos no son europeos;
 
  El término europeos se toma particularmente en la premisa mayor, por ser predicado de proposición afirmativa, y universalmente en la conclusión, por ser predicado de proposición negativa. Conviene advertir a este efecto que en el predicado de las proposiciones no suele aparecer expresada su cantidad por el artículo o por los adjetivos todo o algunos, como acontece en el sujeto. En tal caso debe entenderse que el predicado de las proposiciones afirmativas se toma particularmente, y universalmente el de las negativas.
 
  Tercera: Nequaquam medium capiat conslusio fas est (que la conclusión no incluya al término medio). Expresa el orden lógico de los términos: si el término medio sirve como mediador o referencia de los dos términos que se comparan, es claro que no puede entrar en el resultado de la comparación.
 
  Cuarta: Azut semel aut iterum, medius generaliter esto (una vez o ambas, el término medio ha de ser tomado en toda su extensión): Si en ambas premisas se toma particularmente, es deicr, en sólo parte de su extensión, se corre el peligro de que ambas partes no coincidadn entre sí y falte término común de comparación, incurriéndose en la ya indicada cuadruplicidad de términos.
 
  Quinta: Utraque si praemissa neget, nihil inde seguetur (si ambas premisas niegan, nada se niega): Efectivamente, una proposición negativa lo que hace es señalar la disconveniencia o no identidad entre uno de los términos y el término medio; y si la otra premisa es también negativa, señalará la disconveniencia del término medio con el otro término. Y del simple dato de la no conveniencia de un concepto con otros dos no pueden establecerse ninguna relación entre estos últimos; de la misma manera que, en matemáticas, si decimos que a distinto b y que a distinto c, no podemos afirmar que b y c sean iguales o desiguales.
 
  Sexta: Ambae affirmantes, nequeunt generare negantem (de dos premisas afirmativas no cabe deducir conclusión negativa): Si el término mayor y el menor convienen con el medio, es obvio que no pueden sino convenir entre sí.
 
  Séptima: Pejorem sequitur semper conclusio partem (que la conclusión siga siempre la peor parte). Entiéndese por peor parte: respecto a la cantidad, el ser particular, y respecto a la cualidad, el ser negativa. Tanto si una de las premisas es particular como si es negativa, la conclusión debe serlo también.
 
  Octava: Nihil sequitur geminis ex particularibus unquam (de dos premisas particulares tampoco se deduce conclusión válida): Imaginemos que las dos son afirmativas: los predicados serán particulares, y con ellos los tres términos de las premisas, con lo que nada se deduce, según la cuarta ley.
  Si las dos son negativas, nada se sigue, según la ley quinta. Supongamos, en fin, que una es afirmativa y otra negativa: por la séptima ley la conclusión será negativa, y su predicado, por tanto, universal. En las premisas, el sujeto de ambas es particular, y también el predicado de una de ellas (la afirmativa). Sólo será universal el predicado de la negativa. En consecuencia, si el predicado de la conclusión es el de la premisa negativa, será entonces particular el término medio, lo que va contra la ley cuarta. Y si no coincide con este predicado, entonces el término mayor será particular en la premisa y universal en la conclusión, lo que infringe las leyes segunda y séptima.
 
Variedades y estructuras silogísticas
 
  Vista la esencia, los elementos y las leyes del silogismo, cúmplenos ahora analizar las distintas estructuras que pueden presentar, atendiendo, en primer lugar, a su materia remota, es decir, los términos que lo componen; y después, a su materia próxima, esto es, la proposiciones que lo integran. De la primera consideración resultan las llamadas figuras silogísticas, y de la segunda, los modos del silogismo.
 
Las figuras del silogismo.
 
  Figuras son, como queda indicado, las variedades silogísticas que resultan de la ordenación de la materia remota, es decir, de las distintas posiciones que en su seno pueden adoptar los términos.
  El punto de referencia para distinguir y diversificar las figuras se toma de la colocación del término medio en las premisas. Su situación determina, a su vez, la de los otros términos, puesto que el término mayor ha de estar en el punto que queda vacante en la premisa mayor y el menor, en el de la menor.
  Las figuras silogísticas son tres. Se añade una cuarta que Aristóteles consideró como una mera alteración o variante de la primera.
  En la primera, el término medio ocupa el puesto del sujeto en la premisa mayor, y el de predicado, en la premisa menor. Sirva de ejemplo el silogismo típico:
 
                                          Todo hombre es mortal;
                                          Juan es hombre;
                                          Luego Juan es mortal.
 
  En la segunda, el término medio hace de predicado en las dos premisas. Por ejemplo:
 
                                          Las estrellas tienen luz propia;
                                          Marte no tiene luz propia;
                                          Luego Marte no es una estrella.
 
  En la tercera figura el término medio se sitúa como sujeto de ambas premisas. Sea, por caso:
 
                                         El hombre es racional;
                                         El hombre es bípedo.
                                         Luego algunos bípedos son racionales.
 
  En la cuarta, a que hemos aludido, se presenta el término medio como predicado de la mayor y sujeto de la menor. Esta figura se llamó galénica por haber sido introducida por Galeno, médico y filósofo del siglo II. Com hemos indicado, Aristótelees no le dio rango de figura por considerarla una mera inversión en el orden de la primera. Por ejemplo:
 
                                         El francés es europeo;
                                         El europeo es blanco;
                                         Luego algún blanco es francés.
 
  Para recordar las figuras del silogismo. los lógicos medievales emplearon la siguiente fórmula latina:
 
                                                 Sub-prae prima;
                                                 Secunda, bis-prae;
                                                 Tertia, bis-sub;
                                                 Cuarta, prae-sub.
 
Los modos silogísticos
 
  Modos son las variedades del silogismo que resultan de la ordenación de la materia próxima, es decir, de la naturaleza de las proposicones que lo componeen según su cantidad y su cualidad. Combinando cantidad y cualidad resultan, como recordamos, cuatro clases de proposiciones, que simbolizamos por las letras A, E, I, O.
  A su vez, si se hacen con estas cuatro clases de proposiciones todas las combinaciones posibles en las tres proposiciones de un silogismo, resultan sesenta y cuatro modos diferentes para cada figura del silogismo, lo que en las cuatro figuras arroja un total de 256.
  Sin embargo, la mayoría de estos modos son ilegítimos, por contravenir en la estructura que suponene a alguna de las leyes del silogismo. Quedan así reducidos a 19 los modos posibles y legítimos, de los que cuatro son de la primera figura, cuatro de la segunda, seis de la tercera y cinco de la cuarta:
 
  Estos modos válidos son: AAA, EAE, AII, EIO
                                       EAE, AEE, EIO, AOO
                                       AAI, EAO, IAI, AII, OAO, EIO
                                       AAI, AEE, IAI, EAO, EIO
 
  Para poder recordar estos modos, los medievales forjaron unas palabras mnemotécnicas, insignificativas en sí, cuyas tres primeras vocales, A, E, I, O, representan por su orden las proposiciones del modo que ellas simbolizan. Son éstas, agrupadas para cada figura:
 
  Bárbara, Celarent, Darii, Ferio.
  Cesare, Camestres, Festino, Baroco.
  Darapti, Felapton, Disamis, Datisi, Bocardo, Ferison.
  (Bamalipton, Camentes, Dimatis, Fesapon, Fresisomorum.)
 
  Las consonantes de estas palabras tienen también su significación. Siren para reducir los modos de las diversas figuras a uno correspondiente de la primera, por estimarse que el razonamiento se expresa en ésta en su forma más clara y rigurosa. Unas, las iniciales, indican el modo de la primera figura a que pueden reducirse, y otras simbolizan el sistema lógico por el que ha de alterarse cada proposición a fin de que resulte un silogismo de la primera figura. La reducción se atiene a las siguientes reglas:
 
  a) Los modos se reducen al de la primera figura que comience por la misma consonante ( Baroco a Bárbara, Cesare a Celarent, etc.).
 
  b) Siempre que en la palabra con que se designa el modo que se va a reducir haya una S, la proposición que corresponda a la vocal inmediata anterior debe convertirse simplemente. (Recuérdese lo dicho sobre la conversión de proposiciones en el núm. 27)
 
  c) Siempre que en dicha palabra haya una P, la proposición a que corresponda la vocal anterior ha de convertirse per accidens.
 
  d) Cuando en la palabra que indica el modo hay una M, debe alterarse la posición de las premisas, pasando la mayor a menor y viceversa.
 
  e) Cuando, en fin, aparece una C (que no sea inicial), la reducción es imposible por este método, y ha de emplearse una reducción más complicada que se llama <<reducción al absurdo>>.
 
Modalidades especiales o complejas del silogismo*
 
  Como expresiones especiales, o no normales, del razonamiento deductivo cabe citar el entimema, el polisilogismo, el epiquerema y el sorites.
 
  Entimema es un silogismo abreviado en que se ha omitido, por sobreentendida, alguna de las premisas. Por ejemplo:
 
                                        Los planetas carecen de luz propia:
                                        Luego la Tierra carece de luz propia.
 
  Epiquerema es, en cambio, un silogismo explicado en el que una o ambas premisas se acompañan de una justificación causal, que constituye, en rigor, otro silogismo condensado:
 
                                        El hombre habla, porque es racional;
                                        Juan es hombre;
                                        Luego Juan habla.
 
  Polisilogismo es un encadenamiento silogístico en el que la conclusión del primero sirve de premisa mayor del siguiente, hasta inferir una conclusión final:
 
                                        El europeo es blanco;
                                        El español es europeo;
                                        Luego el español es blanco.
                                        Los asturianos son españoles;
                                        Luego los asturianos son blancos.
 
  Sorites es un trabazón silogística en la que el predicado de cada premisa es sujeto de la siguiente, hasta dar en una conclusión formada por el sujeto de la primera y el predicado de la última. Ejemplo:
 
                                        El hombre es intelectual;
                                        El ser intelectual abstrae;
                                        El que abstrae forma conceptos;
                                        El que forma conceptos juzga;
                                        El que juzga razona;
                                        Luego el hombre razona.
 
  Este es el sorites de que trató Aristóteles, llamado por esto aristotélico y también propio; pero existe asimismo un sorites inverso o regresivo llamado goclénico, por haber sido ideado por Goclenio, lógico renancentista. En éste, el sujeto de la primera premisa es predicado de la siguiente, y así sucesivamente:
 
                                        Los castellanos son españoles;
                                        Los burgaleses son castellanos;
                                        Los de Treviño son burgaleses;
                                        Luego los de Treviño son españoles.
 
 

Mi experiencia con la XBOX 360

  Pues eso, la adquirí de un centro comercial CARREFOUR ya hace unos meses, y resulta desde luego impactante. También obtuve el juego PERFECT DARK ZERO y el RIDGE RACER 6, ambos con una calidad notable. En mi opinión es un artículo de lujo, pues sin duda, el portátil que ya tengo y que aún no he pagao me da el "apaño" para mis ratillos de ocio. Pero la idea es ramificar, ¿no?. Lo que me ha llevao a escribir en el blog es algo que me ha pasao al "conectar" a INTERNET (que por cierto ayer fue el día internacional de la red de redes) y es esa la razón por la cual escribo en este momento. Más concretamente, he tenio que llamar al servicio técnico de atención al cliente y la conclusión final de mi llamada a sio el tener que apuntar un número de incidencia de mi caso, en fin, no suelo ser muy paciente cuando no encuentro los porques de algo que no funciona y eso que en este preciso momento que toy escribiendo también tengo en la consola una "descarga" activa desde INTERNET. Las oportunidades que me brinda la consola al conectarse "se exponencian" desde luego, pienso en el hecho de que si se diera el caso, podría dedicarme en exclusividad a ello, es decir, emplear mi tiempo y mis oportunidades del futuro en el estudio de las consolas e INTERNET.
  Anoche, tras más de un par de horas cambiando configuraciones internas de la red, cientos de conexiones fallidas en la consola, y un largo etcétera tuve la "original" idea de intentar la conexión por otra vía, esto es, quitar el dispositivo inalámbrico de la consola y "enchufarle" el cable ethernet o ARJ45 directamente al portátil que si lo tengo en la red (otra cosa curiosa que me ha pasao, es que, al terminar la llamada con el servicio técnico, pase a llamar a mi proveedor ISP con el que mantenía la esperanza de que al menos se hubiera tenio ya alguna llamada con el mismo problema y así encontrar una solución, y la "chica" que me atendió pues no sabia nada ella) y tras varios intentos de hacer las cosas por orden pues si que conseguí conectar, pero claro, no acaba la odisea tan pronto ni tan rápido, ¿por qué digo esto?, pues sencillamente porque esa es la primera etapa por cumplir o andar en el camino, y continuo….. la consola, por así decirlo, está en la red y a continuación se tienen que cumplimentar unos "campos" referentes a información de índole personal en el último paso del registro se tiene que proceder con la elección de una subcripción de entre varias, y en mi caso tomé la determinación de un pago mensual y así poder obtener una cuenta gold, en fin, tras elegir eso de por un mes, pues lo siguiente que se me pide es un número de tarjeta de crédito válida y lo intento con la tarjeta "física" que tengo y no me la da como buena, total que uso "tu compañero virtual" VINI y pongo los datos en la consola y en esta vez si que me acepta la numeración de la tarjeta y empieza a realizar unas comprobaciones (tengo una captura por el móvi de ese momento) y tras un periodo me da de nuevo como errónea la numeración de la tarjeta, pero ojo!, observo mis datos bancarios y me doy cuenta de que se ha cargado una cantidad inferior a la aceptada para la operación, yo, no conforme con el resultado insatisfactorio de la "dichosa" prueba de un mes de subcripción voy y pienso….si le doy mas veces a aceptar seguro que vuelve a cargarme en mi cuenta mas cantidad y así alcanzo la cantidad deseada, bueno que le sigo dando a aceptar, y efectivamente!, la cantidad que estaba cargada en mi tarjeta de crédito aumentaba tras dar en <aceptar> en la consola, pero vino por supuesto la catástrofe total cuando tras seguir apretando el aceptar, pues la cantidad cargada en mi tarjeta superaba a la inicialmente aceptada!!!, con todo, hoy he recibido un  mensaje de confirmación de la compra realizada por un mes de subcripción a XLive, y ahora me pregunto, ¿que se hace en estas situaciones?, para responder con una cierta coherencia a esta cuestión, tengo que añadir que tras finalizar la operación bancaria la consola se quedó en un bucle repitiendo una y otra vez que la numeración de mi tarjeta no era correcta, por lo lo que decidí apagarla y repetir los pasos hasta el lugar donde se tenía que elegir el tipo de subcripción, y la sorpresa la tuve porque "visiblemente" aparecían unas opciones pero tras ir hacia abajo pues se tenía la posibilidad de obtener una subcripción mensual gratuita de prueba para acceder a XLive como miembro gold y ya ta!, entré a XLive y pude jugar ya a última hora de la madrugá. En lo que sigue pues seguiré conectando por cable y ya está, cuando me de la picá llamaré de nuevo al Servicio de atención al cliente y con mi número de incidencia trataré de darle un güen uso a mi adaptador inalámbrico USB para la XBOX 360.

Curso de Filosofía elemental (4)

V
El juicio
 
 
 
 
 
23. NOCIÓN DEL JUICIO
 
  Juicio es aquella forma lógica por la cual un concepto llamado predicado es atribuido –afirmado o negado– de un sujeto. Si yo digo: <<Dios existe>>, afirmo la existencia de Dios. El juicio es la segunda de las formas lógicas elementales. Está integrado por conceptos, que son la primera de dichas formas, el primer fruto de la racionalidad; pero en él aparece un elemento nuevo, que es la atribución, la afirmación de una realidad. De aquí que en el juicio exista ya verdad o falsedad. En el concepto, mera aprehensión intelectual, no hay todavía verdad ni falsedad. Los puros conceptos hombre, centauro no son en sí verdaderos ni falsos, sino simplemente conceptos. Sólo si yo digo <<el hombre existe>> o <<el centauro existe>> tendría una verdad, en el primer caso, o una falsedad, en el segundo, porque la enunciación engendra una relación de lo enunciado con la realidad.
 
 
24. MATERIA Y FORMA DEL JUICIO
 
  En el juicio cabe distinguir unos elementos materiales que lo integran y una forma o principio de orden que ordena a esa materia y le confiere su especial estructura.
  Elementos materiales o materia del juicio son el concepto que hace de predicado y el concepto (o realidad singular, según los casos) que hace de sujeto. Pero no una agregación de conceptos o de nombres cualesquiera forma un juicio, sino que entre esos elementos materiales debe existir una forma o estructura que los ponga en una relación especial de predicación y enunciación que es precisamente la esencia del juicio. La predicación determina entre el sujeto y el predicado una relación comprensiva y extensiva: el sujeto entra en la extensión del predicado, y éste se relaciona (por inclusión o exclusión) con la comprensión del sujeto. Si yo digo <<Juan es hombre>>, incluyo a Juan en la extensión de hombre y a hombre en la comprensión de Juan, en aquello que integra su realidad.
 
 
25. EL JUICIO Y LA PROPOSICIÓN
 
  Llámase proposición a la expresión lógica del juicio. El juicio es una forma lógica que sólo tiene un modo de existencia real en la mente. Esta realidad mental se expresa por la proposición, que es lo que, en términos gramaticales, llamamos oración. Así como el juicio enlaza, en una forma propia, conceptos, la proposición lo hace con términos que son, como vimos, la expresión del concepto.
  Materia, pues, de las proposiciones son los términos que hacen de sujeto y de predicado, y forma, la misma función predicativa y enunciativa que enlaza los términos. Se expresa la forma, en la proposición típica, por el verbo copulativo ser (es): el hombre es mortal; hombre y mortal son, respectivamente, los términos sujeto y predicado, y es, la cópula. Estos tres elementos son necesarios a todo juicio; sin embargo, hay proposiciones que aparentemente omiten uno o más de estos elementos. Así, si yo digo <<Dios existe>>, parece faltar el término predicado; sin embargo, la expresión de esta proposición sería: <<Dios es existente>>, en la que aparecen claramente los tres términos.
 
       Más difícil es encontrar estos tres elementos en proposiciones como <<llueve>>, <<nieva>>, etc., que en
     una sola palabra expresan todo un juicio. Se trata en estos casos de juicios de existencias en los que se
     afirman la realidad o existencia actual del fenómeno llover o nevar.
 
 
26. DIVISIÓN DE LOS JUICIOS Y DE LAS PROPOSICIONES
 
  Puede dividirse a las proposiciones –al igual que a los juicios por ellas enunciados– atendiendo a diferentes puntos de vista, de los que resultan clasificaciones distintas. Estos puntos de vista son, según la lógica tradicional, la cantidad, la cualidad, la relación y la modalidad. Se entiende por cantidad la amplitud –absoluta o restringida– en que se toma el sujeto de la proposición y, por consecuencia, la amplitud de la afirmación.
  Resulta la cualidad de la relación de conveniencia o no conveniencia que media entre predicado y sujeto.
  Llámase relación de una proposición a la naturaleza del vínculo que se establece entre sujeto y predicado en su aspecto predicativo.
  Se entiende, en fin, por modalidad la naturaleza de este mismo vínculo, pero en el aspecto de la enunciación o afirmación que entraña; es decir, en la forma o intensidad con que afirma o enuncia, de acuerdo, naturalmente, con la objetividad que representa.
  En razón de la cantidad se dividen las proposiciones en universales y particulares, según se tome el sujeto en toda su extensión o solamente en parte. Todo hombre es mortal –o bien, el hombre (en general) es mortal— son proposiciones universales. Algún perro es blanco, algunos indios son longevos son proposiciones particulares. Los lógicos modernos añaden dentrode esta división las proposiciones singulares, cuyo objeto es un solo individuo o una cosa concreta: Juan es sabio, esta madera arde. Estas proposiciones parecen el caso extremo de las particulares; pero, desde un punto de vista lógico, se consideran universales por cuanto toman su sujeto –aunque éste sea individual– en toda su extensión; es decir, sin expresar una limitación.
  Atendiendo a la cualidad, las proposiciones se dividen en afirmativas, si el vínculo que establece es positivo, es decir, si el sujeto incluye en su comprensión al predicado y éste, en su extensión, al sujeto, y negativas, si ese vínculo es de exclusión. El hombre es corpóreo es una proposición afirmativa; el hombre no es espíritu puro es una negativa.
  Combinando las clases de proposiciones que resultan de estas dos clasificaciones, tenemos una división cuádruple, que será de mucha utilidad en nuestro futuro estudio del razonamiento y el silogismo. Los lógicos, por la misma necesidad y frecuencia de este empleo, han simbolizado por letras, como método de simplificación, cada una de las cuatro clases de proposiciones resultantes. Son éstas:
 
       Proposiciones universales afirmativas (todo hombre es mortal) = A
               "            universales negativas (ningún hombre es mortal) = E
               "            particulares afirmativas (algún hombre es mortal) = I
               "            particulares negativas (algún hombre no es mortal) = O
 
  Se han escogido estas letras como símbolo de cada una porque son respectivamente las dos primeras vocales de las palabras latinas affirmo y nego (A e I simbolizan a las afirmativas; E y O, a las negativas)
  Por la relación, es decir, por el vínculo que se establece entre sujeto y predicado, pero atendiendo a su función predicativa, se dividen las proposiciones en categóricas, hipotéticas y disyuntivas. Las primeras establecen una relación sencilla de afirmación o negación, sin más: los alumnos saldrán de paseo. Las hipotéticas afirman o niegan, pero haciéndolo depender del cumplimiento de una circunstancia o condición. Si no llueve, los alumnos saldrán de paseo. Las disyuntivas, en fin, atribuyen a un sujeto varios predicados, afirmando tan sólo que algunos de ellos, sin precisar cuál, ha de convenirle. Los alumnos saldrán de paseo o se quedarán en la biblioteca.
  La modalidad es el punto de vista, como dijimos, que atiende al vínculo predicativo, pero en su aspecto enunciativo, de afirmación. Desde este punto de vista (es decir, de la mayor o menor fuerza o contundencia que en la afirmación se ponga por razón del vínculo objetivo que une al sujeto y predicado), las proposicones se dividen en asertóricas, apodícticas y problemáticas.
  Las que simplemente enuncian una relación efectiva, de hecho, se llaman asertóricas. Por ejemplo: el Guadalquivir pasa por Sevilla. Es decir, algo que es así, pero que podría haber sido de otra manera sin que ello entrañase contradicción.
  Las que enuncian esa relación como necesaria, de forma que otra cosa fuera imposible, contradictoria, se llaman apodícticas: los ángulos de un triángulo valen (necesariamente) dos rectos.
  Las que enuncian meramente una posibilidad, algo incierto, pero posible o probable, se llaman problemáticas: Mañana (quizá) lloverá.
 
 
27. CONVERSIÓN DE PROPOSICIONES (*)
 
  Toda vez que la lógica, en el aspecto práctico que toda ciencia tiene, se pone al servicio de la dialéctica o arte de la discusión y del razonamiento, existen ciertas operaciones lógicas que  sirven –o pueden servir en casos– para aclarar las proposiciones y los silogismos; es decir, para presentarlos en forma que quede deshecho un sofisma o una oscuridad que de otro modo se presentaba. Una de estas operaciones es la que en lógica se conoce con el nombre de conversión de las proposiciones.
  Convertir una proposición consiste en permutar el sujeto y el predicado de forma tal que se mantenga su verdad; es decir, que si se había partido de una proposición verdadera (de acuerdo con una objetividad y sentido) lo sea también la resultante. Así, ningún perro es racional se convierte en ningún racional es perro y la nueva proposición mantiene la verdad de la primera.
  Pero no en todas las proposiciones se puede trocar sujeto y predicado conservando al mismo tiempo la verdad; si, por ejemplo, tengo la proposición todo hombre es mortal, que es verdadera, la resultante de permutar sujeto y predicado todo mortal es hombre, no es ya veradera puesto que, como es obvio, hay muchos mortales que no son hombres. Para poder realizar la conversión en todas las proposiciones existen tre métodos diferentes, de los cuales unos convienen a una clase de proposiciones, y otros a otras. El primero de estos métodos es el que llamamos conversión simple, consiste en trocar, sin más, sujeto y predicado. El primer ejemplo que pusimos lo era de conversión simple.
  El segundo es el que llamaremos conversión limitada o per accidens, y consiste en cambiar el predicado y el sujeto, pero haciendo además que varíe la cantidad de la nueva proposición resultante, es decir, que de universal se haga particular. Así, por ejemplo, de todo hombre es bípedo se forma por este método la proposición convertida algún bípedo es hombre, que se mantiene en la verdad o legalidad que determina la anterior.
  El tercer método, en fin, estriba en permutar sujeto y predicado y hacer, además, que varíe la cualidad de la proposición resultante; esto es, que de afirmativa se haga negatva, o viceversa. Este método, violento y poco usado, se arbitró para convertir las proposiciones en O (particulares negativas), que no se pueden convertir por los métodos anteriores. Sea la proposición algún europeo no es francés. De ella resultará algún no francés es europeo, proposición en la que el predicado de la primera, afectado por la negación pasa con esta condición a hacer de sujeto de la conversa, y se suprime el carácter negativo de ésta.
  Como se deduce, no sirve cualquiera de estos sistemas para cualquier clase de proposiciones. El lógico medieval PEDRO HISPANO nos dejó unos versículos latinos para recordar fácilmente el método que conviene a cada clase de proposición. Son así:
 
       FECI simpliciter convertitur,
       EVA per accidens,
       ASTO per contra:
       Sic fit conversio tota.
 
  Las palabras FECI, EVA y ASTO son puramente mnemotécnicas: no significan nada, sino que sirven sólo para hacernos recordar las vocales de cada una. Ello quiere decir qe las preposiciones en E y en I (universales negativas y particulares afirmativas) se pueden convertir simplemente; que las en E y en A (universales negativas y universales afirmativas) lo hacen por conversión limitada, y que las en A y en O (universales afirmativas y particulares negativas) les conviene la conversión por contraposición.
 
 
28. FORMAS DE OPOSICIÓN DE LAS PROPOSICIONES
 
  Cuando dos proposiciones tienen distintos predicado y sujeto son dispares entre sí, sin posible comparación. Cuando su sujeto y su predicado coinciden, pero tienen distintos significados, dícense opuesta entre sí.
  De tres modos pueden oponerse las proposicones: por la cualidad, cuando, con los mismos elementos, una esa firmativa y otra negativa; por la cantidad cuando la diferencia estriba en ser una universal y otra particular, y por ambas cosas a la vez, cuando una es particular afirmativa y otra universal negativa, o vicevecersa.
  Las que se oponene por la cualidad, si son ambas universales, se llaman contrarias entre sí. Así se oponen las proposiciones en A y en E (todo hombre es mortal y todo hombre no es mortal, o, lo que es lo mismo, ningún hombre es mortai). Cuando ambas son particulares, se denominan subcontrarias. Tal es el caso de las en I y en O (algún hombre es mortal y algún hombre es mortal, o bien, ningún hombre es mortal y algún hombre no es mortal). Las que, en fin, se oponen por la cantidad y la cualidad se llaman contradictorias. Así, las en A
 
        A   Contrarias         E
                             ___________________________________ 
                             |    c                                                 s   |       
                             |        o                                          a      |             
                             |            n                                   i          |       s            
                 s          |                t                             r             |       a            
                 a          |                    r                      o               |       n         
                 n          |                        a              t                   |       r                      
                 r           |                            d      c                      |       e        
                 e          |                                 i                          |       t        
                 t           |                            d      c                      |       l            
                 l           |                        a              t                   |       a          
                a           |                    r                      o               |       b                                
                b           |                t                             r             |       u             
                u           |            n                                   i          |       S           
                S           |       o                                          a       |                     
                             |    c                                                s    |                             
                             |__________________________________|              
             I       Subcontrarias            O  
  
y en O, y las en E y en I (todo hombre es mortal y algún hombre no es mortal, o bien, ningún hombre es mortalalgún hombre es mortal). El adjunto esquema aclara gráficamente la oposición.
 
 
Leyes de la verdad en la oposición.
 
  Las distintas formas de oposición de las proposiciones originan un mutuo condicionamiento de su verdad, lo que ha llevado a la enunciación de unas leyes de oposición que expresan ese condicionamiento. Estas leyes son: 
 
A) Leyes relativas a las proposiciones contradictorias:
1ª. Dos proposiciones contradictorias no pueden ser ambas verdaderas.
2ª. Dos proposiciones contradictorias no pueden ser ambas falsas.
Regla: Si una proposición es verdadera, su contradictoria será siempre falsa; si es falsa, su contradictoria será verdadera.
 
B) Leyes de las contrarias:
1ª. Dos proposiciones contrarias no pueden ser ambas verdaderas.
2ª. Dos proposiciones contrarias pueden ser ambas falsas.
Regla: Si una proposición universal es verdadera, su contraria será falsa; pero si es falsa, su contraria puede serlo también.
 
C) Leyes de las subcontrarias:
1ª. Dos proposiciones subcontrarias no pueden ser ambas falsas.
2ª. Dos proposiciones subcontrarias pueden ser ambas verdaderas.
Regla: Si una proposición particular es falsa, su subcontraria ha de ser verdadera; si es verdadera, su subcontraria puede o no serlo.
 
D) Leyes de las subalternas:
1ª. Una proposición universal verdadera tiene a su subalterna particular verdadera también, pero no al contrario.
2ª. Una proposición particular falsa tiene a su subalterna universal falsa, pero no al contrario.
 
 
29. EQUIVALENCIA DE LAS PROPOSICIONES (*)
 
  Son equivalentes dos proposiciones que, con distintas palabras, significan, sin embargo, lo mismo, es decir, representan un mismo juicio.
  Se conoce por equivalencia una operación lógica consistente en hacer que signifiquen lo mismo (que equivalgan) proposiciones opuestas entre sí. Esto se logra mediante la introducción de una o dos negaciones en una de ellas, en la forma que establecen las llamadas reglas de equivalencia, propias para cada una de las clases de oposición que ya conocemos.
  Las proposiciones contradictorias se hacen equivalentes anteponiendo una negación al sujeto de una de ellas. Así, la proposición todo hombre es mortal, transformada por ese procedimiento en no todo hombre es mortal, resulta equivalente a su contradictoria algún hombre no es mortal.
  Las proposiciones contrarias se hacen equivalentes posponiendo una negación al sujeto de una de ellas. Así, de la proposición todo hombre es mortal resulta por ese medio todo hombre no es mortal, que es equivalente a ningún hombre es mortal, fórmula de su contraria.
  Las subalternas, en fin, se hacen equivalentes anteponiendo y posponiendo una negación al sujeto de una de ellas, aunque resulta una expresión retorcida y poco clara. Así, transformando la proposición algún hombre es mortal en no hay hombre que no sea mortal se obtiene la equivalencia con su subalterna todo hombre es mortal. No existe medio para hacer equivalentes a las subcontrarias.
  La siguiente fórmula mnemotécnica ayuda a recordar las reglas de la equivalencia:
 
       Prae contradic (antes del sujeto en las contradictorias).
       Post contra (después, en las contrarias).
       Prae-postque subalter (antes y después, en las subalternas).

íNDICE

 

8:45                                                   

20:00                                                  

 

Hay un periodo de 11 horas y 15 minutos.(11’ 15’’).

 

 

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Curso de Filosofía elemental (3)

IV
El concepto
 
 
12. APREHENSIÓN INTELECTUAL Y CONCEPTO. NOCIÓN DE CONCEPTO
 
  La primera y más elemental de las formas lógicas es el concepto, llamado también, en su aspecto objetivo, universal e idea. Podemos definirlo como la representación intelectual abstracta de un objeto. Por ejemplo, hombre, caballo, planeta, triángulo…
  El hombre, como los demás animales, conoce, a través de sus sentidos, las cosas que le rodean. A esta clase de conocimiento llamamos en psicología percepción sensible, y por ella entramos en relación con las cosas concretas, singulares: esta mesa, este caballo, este objeto triangular… Pero el espíritu humano es capaz, ademá, de una penetración intelectual por la cual prescinde de los caracteres concretos o diferenciales de cada cosa para captarla en su pura esencia. Es decir, que, además de conocer esta mesa o este caballo o esta cosa triangular, conoce la mesa, el caballo, el triángulo como conceptos o ideas. El concepto, como contenido objetivo independiente de la mente que lo piensa, es objeto de la lógica, el primero de los entes de razón o formas del pensamiento que estudia. Se llaman también los conceptos universales porque la relación que surge del concepto consiste en reflejarse y multiplicarse en todos los seres y objetos que de uno u otro modo realizan su contenido. Así, el triángulo se realiza y multiplica en isósceles…, o en éste o en aquél objeto triangular.
  Esta realidad abstracta (es decir, separada de lo concreto) y universal, que es el concepto, constituye el primer y fundamental elemento del pensamiento, ya que los juicios y razonamientos se formarán, como veremos, a partir del concepto. El saber y la ciencia se forman asimismo a partir del concepto: todas las realidades de que trata la ciencia (el número, la figura espacial, el cuerpo, la fuerza, las sustancias químicas, etc.) son realidades universales; en la mente, conceptos. El concepto es asimismo base y fundamento del lenguaje. Hablar es expresar juicios, y en todo juicio uno, al menos, de sus términos (el predicado, lo que se atribuye al sujeto) ha de ser un concepto o universal. Un ser, como el animal, que no traspasa en su conocer las cosas concretas, no puede hablar porque no tiene ningún juicio que expresar: sólo expresa mediante gestos, sonidos o actitudes las reacciones de atracción o repulsa que las cosas producen en él.
 
       La noción de concepto puede entenderse en dos sentidos: como concepto formal subjetivo o noesis, que es
     la simple aprehensión por la mente del universal, y como concepto objetivo o noema. Si varias personas
     piensan un mismo pensamiento, habrá varias noesis y un solo noema.
 
 
13. DIFERENCIA ENTRE CONCEPTO Y LO IMAGINADO Y RECORDADO
 
  Aunque en lógica se trata el concepto como noción o idea, es decir, como algo objetivo, independiente del espíritu que lo capta o aprehende, dado que a través de una operación mental se llega a él, será preciso distinguirlo claramente de otras realidades mentales que suelen acompañarle y engendrar con él confusión.
  Ante todo, de la imagen. Imagen, como veremos en psicología, es el producto de un sentido interno llamado imaginación, cuya función es reproducir o renovar en nuestro espíritu la percepción de objetos que no se hallan ya presentes en nuestros sentidos. Aunque no estén presentes a mis sentidos, puedo yo evocar y ver en mi mente la fisonomía de una amiga, por ejemplo, o la fachada de mi casa. El concepto, producto de la facultad intelectiva, se distingue radicalmente de la imagen, aunque ésta suela acompañar siempre al acto del pensar. El concepto no representa una cosa individual o concreta, como la cara de Fulana o aquella casa, sino esencias universales que pueden aplicarse a muchos individuos (el hombre, la casa, etc.). El concepto es, pues, universal y abstracto, y la imagen, singular y concreta.
  Mucho más se distingue del recuerdo, acto de otro sentido interno, que es la memoria. El recuerdo es una evocación de cosas también concretas y singulares, pero envueltas en un tiempo pretérito, en mi experiencia pasada. Así puedo yo imaginar la puerta de Alcalá, de Madrid, en su realidad y forma sin más (imagen), o verla en un día en que yo pasé ante ella (recuerdo).
  Conviene igualmente distinguir el concepto del término y de la palabra. Término, como veremos, es la expresión del concepto. Un inglés y un español tienen el mismo concepto <<triángulo>>, por ejemplo; pero ambos expresan esta idea con voces o grafismos diferentes. Se trata de términos diferentes. Esto puede confundir al término con la palabra pero tampoco se identifican entre sí. Un concepto puede expresarse con una palabra o necesitar de varias para hacerlo. En ambos casos se tratará de un solo término: la expresión de ese concepto. Así, el concepto <<hijo de Italia>> se expresa con el término italiano, que es también una palabra. Pero el concepto <<habitante del sureste de Europa>> no puede expresarse más que por esas cinco palabras que forman un término, el correspondiente a ese concepto.
 
 
14. COMPRENSIÓN Y EXTENSIÓN
       (Propiedades de los conceptos)
 
  Dícense propiedades lógicas de los conceptos su compresión y su extensión.
  Comprensión es el conjunto de notas o conceptos más generales y que se hallan incluidos en un concepto. No puedo poseer el concepto hombre, por ejemplo, sin poseer antes, aunque sea confusamente, los conceptos ser animado o animal, viviente, ser corpóreo, ser en general. El concepto objetivo hombre supone todos esos conceptos previos. Su definición es animal racional, y si quiero definir animal tendré que apelar a viviente, etc.
  Extensión, en cambio, es el conjunto de conceptos menos generales o de cosas concretas a las que puede aplicarse (atribuirse) el concepto. Así, la extensión del concepto hombre es el conjunto de seres humanos, y el de europeo, el de los que habitan o han habitado nuestro continente.
  Estas dos propiedades lógicas de los conceptos, comprensión y extensión, guardan entre sí una relación inversa. Es decir, que a mayor comprensión de un concepto corresponde menor estextensión en el mismo, y viceversa. Cuanto más se concreta una idea o concepto, más se limita su esfera de aplicabilidad, y cuanto más se amplía su sentido, mayor será su esfera de atribución. El concepto hombre supone una nota más que el de animal (la racionalidad); su comprensión es mayor, pero su extensión resulta menor, puesto que excluye de su campo a todos los seres animales no racionales. Inversamente, el concepto viviente posee una nota menor que el animal, y por lo mismo conviene a una mayor zona de seres: todos los vegetales que estaban excluidos del concepto animal.
 
       En los puntos extremos de esta doble relación se halla el concepto de máxima extensión y mínima
     comprensión, que es el de ser, y el de mínima extensión y máxima comprensión, que es el individuo (Juan,
     Pablo, Luis, etc.). El concepto de ser no posee más que una nota, la misma de ser, por encima de la cual ya
     no existe ninguna noción más general. Su extensión es, por lo mismi, la más dilatada: todas las cosas reales,
     materiales, espirituales, ideales, etc., forman parte de su esfera de aplicabilidad. En concepto individual, en
     el extremo opuesto, representado por el nombre de un individuo (Juan Pérez, por ejemplo), contiene un
     número indefinido de notas. Posee todas las del concepto hombre más el innumerable número de
     cualidades propias, individuales, que hacen a un individuo ser ése y no otro. Por ello mismo su extensión es
     mínima: sólo a ese individuo, Juan Pérez, se puede aplicar ese nombre y ese concepto.
 
 
15. LOS CONCEPTOS INDIVIDUALES (*)
 
  Lo que precede nos ha conducido a una cuestión muy debatida por los lógicos, que es la de si el concepto ha de ser siempre universal; es decir, si existen o no conceptos singulares o individuales.
  Hemos dicho que al concepto se llega psicológicamente a través de la penetración intelectual en la esencia de las cosas realizada mediante una abstracción sobre varios objetos en la que se prescinde de lo que poseen de diferencial para quedarse con lo que tienen de común. Según esto, ¿es posible el concepto singular, es decir, el que representa sólo a un objeto individual? Como decíamos, esta cuestión ha sido muy debatida por los lógicos.
  Sin embargo, puede verse claramente una respuesta afirmativa en la existencia de nociones que obtenemos mediante esa operación intelectual y que versan, sin embargo, sobre seres individuales. Tales los conceptos, por ejemplo, de Dios o de la Tierra, que no pueden proceder de la intuición sensible, de la percepción, puesto que no los tenemos en su realidad íntegra ante nuestra experiencia. Del mismo modo puede existir –y si existe– un concepto individual de las cosas o individuos que conocemos, conceptos que los representa en una forma intelectual, simple, lograda por abstracción.

  Como, por otra parte, la lógica no trata procesos o de formaciones psicológicas, no cabe duda de que, si bien el concepto individual perfecto y acabado –la cabal representación del individuo– es inasequible para la mente por el indefinido número de sus notas, ese concepto, en sí mismo, existe como realidad lógica y representa en la jerarquía lógica general (árbol de PORFIRIO) el límite opuesto al concepto de ser.
 
 
16. DIVISIÓN DE LOS CONCEPTOS
 
  Los conceptos pueden clasificarse atendiendo a las dos propiedades de los mismos: su comprensión y su extensión.
  Desde el punto de vista de la extensión se dividen los conceptos en:
  Particulares, cuando se aplican a una pluralidad de objetos, pero de un modo restringido y sin precisar. Ejemplo: algunos hombres.
  Universales, cuando los representan sin restricción. Ejemplo: el hombre o todos los hombres.
  Pueden añadirse los individuales o singulares que se refieren a un solo objeto. Por ejemplo: Dios, la Tierra.
  Desde el punto de vista de su comprensión, se dividen los conceptos en simples y complejos. Los primeros expresan una esencia simplemente; por ejemplo, perro. Los segundos expresan una esencia complicada con otra u otras que, en su combinación, determinan y realizan el objeto a que se refiere el concepto: perro negro, por ejemplo.
  Los conceptos simples se dividen, por su parte, en abstractos, que expresan una realidad con independencia del objeto que la cumple o realice (blancura, por ejemplo), y concretos, que la expresan realizada en un sujeto (hombre blanco o blanco, por ejemplo).
 
 
       Suelen dividirse los conceptos también, en razón de su perfección, en claros y oscuros, confusos y distintos.
     Pero esta distinción es más psicológica que lógica, e introducirla en pie de igualdad con las anteriores es
     incurrir en psicologismo. Psicologismo es aquella tendencia lógica consistente en tratar las formas lógicas en
     función de la operación mental que las engendra o del estado psíquico que les es concomitante.
 
 
17. RELACIONES MUTUAS ENTRE LOS CONCEPTOS. LOS ÁRBOLES LÓGICOS.
 
  Los conceptos guardan entre sí relaciones que pueden clasificarse también desde el punto de vista de su extensión y de su comprensión; es decir, de sus dos propiedades lógicas.
  Atendiendo al segundo de estos aspectos, los conceptos pueden ser entre sí idénticos (o coincidentes en un mismo contenido lógico) o diversos, según que tengan la misma o distinta comprensión. Idénticos son, por ejemplo, <<hombre>> y <<animal racional>>; diversos, <<hombre>> y <<sauce>>. Los diversos, a su vez, pueden ser compatibles si pueden darse en un mismo sujeto (como militar y rubio) o incompatibles si pueden darse en un mismo sujeto (como circular y triangular). La incompatibilidad, por su parte, puede ser dispar, si se trata de objetos de un género totalmente diverso (como mesa y crustáceo) u opuestos, si existe incompatibilidad lógica entre ellos.
  Esta oposición puede ser, a su vez, contradictoriacontrariaprivativa y correlativa. Contradictoria es la que existe entre un concepto y su negación, como mortal e inmortal. Contraria, la que media entre dos conceptos extremos, pero dentro del mismo género, como sabio e ignorante, blanco y negro, día y noche. Privativa, la que media entre una cualidad normal y un sujeto y la carencia de ella, como audiente y sordo. Correlativa, en fin, la que se da entre condiciones que se exigen dentro de una relación mutua en dos sujetos, como padre e hijo.
  Desde el punto de vista de su extensión, los conceptos pueden ser entre sí subordinados y coordinados. El concepto isósceles es respecto al de triángulo, subordinado, porque éste lo abarca bajo su extensión. Los conceptos equiláteroisósceles y escaleno son, en cambio, coordinados entre sí, puesto que guardan en un mismo nivel la misma relación de subordinación.
  Así, pues, por razón de la extensión, los conceptos se jerarquizan entre sí formando estructuras conceptuales ordenadas. Es famosa la jerarquización de los conceptos fundamentales de la realidad que realizó el lógico antiguo Porfirio (siglo III) desde la primera de las categorías o géneros supremos del ser (la sustancia) hasta el individuo, pasando por el ser corpóreo, viviente, animal y racional u hombre.
 
 
18. EL CONCEPTO Y EL TÉRMINO
 
  El concepto, realidad que se a en la mente, aunque pueda considerarse abstractamente como algo objetivo, ha de expresarse en la vida de relación mediante signos captables por los sentidos. A ello provee el lenguaje mediante un número –forzosamente limitado– de signos gramaticales a los que llamamos palabras. Estas pueden expresarse oral, gráfica o mímicamente. De los conceptos que el espíritu forja o abstrae en número indefinido, unos se expresan por una palabra; mas como el número de éstas es limitado, muchos otros requieren de dos o más palabras para expresarse. Así, el concepto casa se expresa por esa palabra sin más, pero el concepto <<casa de vecindad>> necesita estas tres palabras para ser expresado. Término es, en general, la expresión lógica del concepto. Tratándose de expresión lógica, y no gramatical, no le afecta el que haya de expresarse por una o más palabras. En un caso esa sola palabra será un término; en otro, ese conjunto de palabras formará el término. 
 
 
19. DIVISIÓN DE LOS TÉRMINOS (*)
 
  Los términos se dividen en los mismos grupos que los conceptos que representan, pero existe una clasificación peculiar de los términos en razón de su índole significativa. Es ésta la que los divide en unívocos, equívocos y análogos.
  Son unívocos aquellos términos que significan un solo concepto y, por tanto, se emplean siempre en el mismo sentido. Por ejemplo: mesa, hombre, etc.
  Son equívocos los que expresan conceptos absolutamente distintos, y se emplean, por tanto, en sentidos diversos. Así, lata, que significa, según los casos, una aleación de metales, una cosa reiterada y molesta, un envase de metal, o un palo largo.
  Son análogos, en fin, los que expresan conceptos distintos, pero no enteramente, sino con cierta proporción o semejanza entre ellos. Así, inteligente se dice de un sujeto, de un libro, de una acción, expresando, en un caso, que posee inteligencia; en otro, que la revela, etc.
 
       De dos maneras puede ser la analogía de los términos, es decir, la forma analógica en que éstos se aplican. Hay
     analogía de atribución cuando los objetos a que se aplica un término guardan común relación con otro al que se
     llama primer analogado. Así, en el ejemplo propuesto, la inteligencia se dice del libro, de la acción, etc., por relación
     al sujeto inteligente, único que propiamente lo es (primer analogado).
       Hay, en cambio, analogía de proporcionalidad cuando el término se atribuye a varios objetos porque con ellos se
     realiza una relación semejante, por ejemplo, cabecera se dice de una cama, de un río, etc., significando la parte de
     esos objetos que guarda la misma relación (y posición) respecto del conjunto que la cabeza en el cuerpo humano.
     La analogía de proporcionalidad puede, a su vez, ser propia o impropia. Se da la primera cuando la relación o
     proporcionalidad es real, y la segunda cuando es imaginaria o metafísica (una mera semejanza).
       La noción de ser que trata la metafísica no es unívoca ni equívoca, sino análoga. No se dice lo mismo ser de Dios
     que de las criaturas, ni de la sustancia que del accidente, pero tampoco de un modo totalmente distinto: se dice
     análogamente, con analogía de atribución y de proporcionalidad (respecto de la existencia).
 
 
20. LOS CONCEPTOS DENTRO DEL JUICIO. PREDICABLES Y PREDICAMENTOS
 
  Hemos considerado hasta aquí el concepto en sí mismo, en sus divisiones y relaciones. Antes de pasar a la segunda de las formas generales del pensamiento –el juicio– debemos considerar al concepto en función de esta nueva forma lógica. El juicio es, como veremos, una forma enunciativa en la cual un concepto llamado predicado es atribuido –esto es, afirmado o negado– de un algo llamado sujeto. El juicio establece, pues, una relación en la cual el concepto puede cumplir dos papeles: el de sujeto y el de predicado. Si se trata del juicio <<el hombre es mortal>>, se atribuye el concepto <<mortal>> al concepto <<hombre>>: éste realiza la función de sujeto; mortal, la de predicado.
  Pues bien, estos papeles de predicado y sujeto pueden ser realizados por el concepto de formas distintas. Un concepto puede atribuirse a un sujeto (predicarse, hacer de predicado) en distintos sentidos, en formas diferentes de atribución. Estas son las que llamamos predicables, formas diferentes de predicarse. Del mismo modo el concepto puede realizar de formas distintas el papel de sujeto de un juicio. Estas meneras lógicas de ser sujeto es lo que llamamos predicamentos.
 
 
21. LOS PREDICABLES
 
  Predicables son los distintos sentidos en que un concepto puede predicarse de un sujeto. Una idea universal puede atribuirse a un sujeto como:
                   
                    Total, y ello constituye el predicable … … … … … … … … … … … … Especie
  
 
Su esencia.
                                  En lo que tiene de común con otras especies coordinadas … Género
                    Parcial.
                                  En lo que tiene de especial o constitutivo de esa especie …Diferencia
 
 
                                  Pero que brota de ella y la acompaña siempre … … … … … Propio
Algo no esencial
que se sobreañade
a su esencia … …
                           Que es contigente … … … … … … … … … … … … … … Accidente
 
  Especie, género, diferencia, propio y accidente, son, pues, los predicables o modos lógicos de atribución. Pueden definirse de este modo:
 
  Especie: es el concepto universal predicable de una pluralidad cuya esencia o naturaleza común representa. Así, por ejemplo, si digo los dogos son perros, predico perros como especie de dogos.
 
  Género: es el concepto universal predicable de una pluralidad a la que atribuye la parte de su esencia común a su especie y a otras especies coordinadas. Así, si digo los dogos son animales, expreso su género, es decir, el universal más general, anterior y común a su especie y a las otras especies coordinadas (gatos, ardillas, etc.).
 
  Diferencia: es el concepto universal predicable de una pluralidad de la que se expresa la parte de su esencia propia y característica de su especie. Así, si afirmo Juan es racional, predico racional como lo que posee de típico y diferencial la especie de Juan.
 
  Propio: es el concepto universal predicable de una pluralidad a la que atribuye algo que, sin pertenecer a su esencia, se deriva de ella y la acompaña siempre. Si digo Juan es un ser que ríe, o que habla, indico unas cualidades que resultan de la racionalidad, aunque no son ella misma.
 
  Accidente, en fin, es el concepto universal predicable de una pluralidad de la que afirma algo contingente, ajeno a su esencia. Así, si digo que Juan es rubio, expreso algo qeu es de hecho, pero ninguna relación guarda con la esencia de Juan.
 
 
22. LOS PREDICAMENTOS (*)
 
  Las distintas formas en que el concepto puede hacer el papel de sujeto detro del juicio se llaman predicamentos.
  Es obvio que de todo concepto se puede predicar algo; no lo es menos que los conceptos reflejan la realidad, toda la realidad, puesto que todo puede ser captado intelectualmente. La división de predicamentos concidirá, así, con una división racional, lógica, de cosas reales. Y de las divisiones o agrupaciones de las cosas en grandes casilleros en los que se distibuya la realidad en su conjunto, ninguna tan lógica y completa como la que hizo Aristóteles y que se conoce con el nombre de categorías o géneros supremos del ser.
  Según esta clasificación, la realidad se distribuye en dos grandes categorías: La sustancia y el accidente. Se entiende por sustancia lo que es en sí (que tiene una realidad sustantiva) y por accidente lo que es en otro. Una casa, por ejemplo, es una sustancia; el color blanco de sus fachadas es un accidente. Un hombre es una sustancia; su prudencia, un accidente. Entendemos lo que es blanco o lo que es prudencia –se trata, sin duda, de cosas reales–, pero son realidades que no hemos visto ni aún podemos pensar solas, aisladas, sino en otras, como color o como virtud de algo o alguien. El accidente, a su vez, se divide, según Aristóteles, en nueve categorías, que son:
 
                 Cualidad           (que responde a la pregunta  ¿Cómo es?)
                 Cantidad           ( "          "         "        "        ¿Cuánto es?)
                 Relación           (  "         "          "       "         ¿Respecto a qué?)
                 Tiempo            (  "          "         "       "         ¿Cuándo es?
                 Lugar               ( "          "          "       "        ¿Dónde es?)
                 Acción              ( "          "         "        "        ¿Qué hace?)
                 Pasión              ( "          "         "        "        ¿Qué padece?)     
                 Hábito              ( "          "         "        "        ¿Cómo está?)
                 Posición           (  "          "        "        "         ¿Cuál es su posición?)
 
  Estas categorías de accidentes forman, con la sustancia –que responde a la pregunta ¿qué es?–, las diez categorías de Aristóteles en cuya distribución lógica entran todas las cosas de la realidad. En el siguiente conocido ejemplo se reunen todas las categorías aristotélicas: el gran (cantidad) caballo (sustancia) castaño (cualidad) de Alejandro (relación) está (posición o pasión) comiendo (acción) ensillado (estado) por la mañana (tiempo) en el patio (lugar).
  Estas categorías, tomadas como distribución de la realidad, tienen un sentido ontológico: pero si se les considera como conceptos, constituyen lo que los lógicos llaman predicamentos; es decir, sujetos diversos de predicación. 
 
 

 
 

MES CULTURAL Badolatosa y Corcoya

MAYO 2006
 
Programa
 
 
AYUNTAMIENTO DE BADOLATOSA
CONCEJALIA DE CULTURA
 
 
Saluda
   De nuevo nos llega el mes de mayo y con él un nuevo Mes Cultural cargado de actividades que nos acercarán la cultura en todas sus expresiones. Una vez más aunamos esfuerzos para poder ofrecer un amplio programa cultural en los que viviremos desde lo más íntimo del recital poético, desde lo pictórico de nuestro baile hasta la esencia de la música, desde la alegría de nuestras fiestas y tradiciones hasta lo mágico del teatro. Badolatosa y Corcoya volverán a vivir durante estos días con y para la Cultura y la Cultura será parte de nosotros. Por ello quiero expresar en estas líneas mi más profundo agradecimiento a todos los que hacen posible que volvamos a disfrutar y divulgar nuestra cultura. Disfrutemos todos de ella, en adelante.
 
                                    Un abrazo; Juan Ruiz Zambrana. Concejal de Cultura.
 
 
Programa de Actividades
 
2 de mayo (martes)
 
Participación de Corcoya en el programa "Mira la Vida" de Canal Sur
 
3 de mayo (miércoles)
 
Viaje Cultural a Córdoba: patios cordobeses y conjunto arquitectónico Medina Azahara.
Lugar de Salida: Plaza de Andalucía
Hora: 8:30 de la mañana
Exposición de fotográfica sobre el "Taller Medioambiental" de Corcoya
Lugar: Edificio Municipal de Corcoya
Hora: Durante todo el mes de mayo
Actividades juveniles varios: pintacaras, tatuajes, animación, … en Corcoya
Lugar: Parque Infantil de Corcoya.
Hora: 7 de la tarde.
 
4 de mayo (jueves)
 
Lectura Poética del Circuito Literario Andaluz a cargo de Alfonso Zurro.
Lugar: Centro de Adultos (Centro de Formación "Los Bermejales")
Hora: 6 de la tarde.
 
5 de mayo (viernes)
 
Inaguración Oficial del Mes Cultural 2006 a cargo del Alcalde de Badolatosa, don Luis Romero Sánchez.
Acto de Presentación del libro de Poemas "Badolatosa es Poesía" a cargo de don Antonio Pineda León.
Lugar: Centro Cultural "Rafael Alberti"
Hora: 8 de la tarde.
Por invitación
 
8 de mayo (lunes)
 
Taller de Música Viva.
Lugar: Centro Cultural "Rafael Alberti"
Hora: 7 de la tarde
 
10 de mayo (miércoles)
 
Cata de Aceite de Oliva a cargo del Consejo Regulador de la Denominación de Origen "Estepa"
Lugar: Centro Cultural "Rafael Alberti"
Hora: 7 de la tarde.
 
11 de mayo (jueves)
 
Representación de títeres y animación sociocultural en la Guardería Infantil.
Lugar: Guardería Infantil Municipal de Badolatosa
Hora: 11 de la mañana
Representación del teatro en Corcoya
Lugar: Nave de usos múltiples
Hora: 8:30 de la tarde
 
12 de mayo (viernes)
 
Viaje Cultural al Museo Picasso de Málaga.
Lugar de salida: Puerta del Ayuntamiento
Hora: 3:30 de la tarde
 
13 de mayo (sábado)
 
Romería de San Isidro en Corcoya, organizada por la Hdad. de San Isidro.
 
15 de mayo (lunes)
 
Exposición de trabajos del Taller de Pintura, organizado por AMPA.
Lugar: Ayuntamiento de Badolatosa
Horario: Por la mañanas durante el mes de mayo.
 
16 de mayo (martes)
 
Teatro Infantil de Títeres "La Princesa y el gran guisante" a cargo del Grupo de Teatro Atelana.
Lugar: Centro Cultural "Rafael Alberti"
Hora: 12 de la mañana
 
17 de mayo (miércoles)
 
Conferencia "Estudio sobre el entorno del río Genil" a cargo de don Andrés Tenor Chamizo, Profesor de Geografía e Historia.
Lugar: IES "Vadus Latus"
Hora: 12 de la mañana
Final del Campeonato Local de Petanca Juvenil y Adulto Badolatosa y Corcoya.
Lugar: La Fontana
Hora: 6 de la tarde
 
18 de mayo (jueves)
 
Clausura del Taller Infantil de Marionetas.
Lugar: Edificio Hogar Pensionista 1ª Planta.
Hora: 5 de la tarde
Recital de Poesía a cargo del Centro de Adultos de Corcoya.
Lugar: Edificio Municipal de Corcoya
Hora: 6 de la tarde
Clausura del Taller de Abalorios en Corcoya.
Lugar: Edificio Municipal de Corcoya
Hora: 7 de la tarde
Espectáculo de Magia
Lugar: Centro Cultural "Rafael Alberti"
Hora: 8 y media de la tarde
 
19 de mayo (viernes)
 
*Viaje al Parque Temático de "Isla Mágica" en Sevilla.
Lugar de Salida: Puerta del Ayuntamiento
Hora de Salida: 9 de la mañana
 
"CON NUESTROS MAYORES"
 
Encuentro y cena de mayores con sorteo de regalos.
Lugar: Salón de Bar Los Leones.
Hora: 8 y media de la tarde.
 
20 de mayo (sábado)
 
FIESTA DE LA PRIMAVERA ANDALUZA, con las actuaciones de:
*Orquesta de Salvador Gallardo.
*Actuación gitana de Rafael Heredia.
*Grupo de chirigotas de la Residencia Temporera.
Lugar: Plaza de Andalucía.
Hora: A partir de las 9 de la noche.
 
21 de mayo (domingo)
 
"CON NUESTRAS TRADICIONES"
 
Procesión de la Cruz de Mayo, organizada por el Grupo Joven de la Hermandad de Jesús Nazareno.
Lugar: Calles de Badolatosa.
Hora de salida: 8 y media de la tarde.
 
23 de mayo (martes)
 
Recital de Poesía a cargo del Centro de Adultos de Badolatosa.
Lugar: Centro Cultural "Rafael Alberti".
Hora: 6 de la tarde.
 
24 de mayo (miércoles)
 
"CON NUESTROS JÓVENES"
Actividades Juveniles y Exposición de los trabajos realizados en el Taller Ribete de Badolatosa, y Talleres de pintacaras y caretas infantiles a cargo de los alumnos del Curso de Monitor Sociocultural.
Lugar: Plaza de Andalucía.
Hora: 8 de la tarde.
 
25 de mayo (jueves)
 
"NUESTROS PEQUEÑOS ARTISTAS"
Representación de Teatro Infantil a cargo de los niños y niñas del Taller de Animación a la lectura y Bailes a cargo de niños y niñas del Taller de Baile AMPA.
Lugar: Centro Cultural "Rafael Alberti".
Hora: 8 de la tarde.
 
26 de mayo (viernes)
 
"CITA CON EL TEATRO"
Representación de la obra de teatro "S.O.S SIDA" a cargo del grupo de Pinzas Teatro.
Lugar: Centro Cultural "Rafael Alberti".
Hora: 12 de la mañana
Representación de obra de teatro a cargo del Grupo de Teatro de Pinar del Río (Cuba).
Lugar: Centro Cultural "Rafael Alberti".
Hora: 8:30 de la tarde.
 
27 de mayo (sábado)
 
Viaje al Parque Acuático de Sevilla para los jóvenes del Programa Ribete de Badolatosa y Corcoya.
Lugar de Salida: Plaza de Andalucía.
Hora: 9 de la mañana.
Representación de la ora de teatro "Cruces de Sangre" a cargo del Grupo de Teatro "Escampolo" de Herrera (Sevilla).
Lugar: Centro Cultural "Rafael Alberti".
Hora: 8 y media de la tarde.
 
28 de mayo (domingo)
 
"CON NUESTRA ASOCIACIONES Y COLECTIVOS"
ACTO DE CONVIVENCIA Y ENCUENTRO DE ASOCIACIONES DE BADOLATOSA Y CORCOYA.
Lugar: Centro Cultural "Rafael Alberti".
Hora: 1 de la tarde.
Por invitación.
 
30 de mayo (martes)
 
Exposición de trabajos realizados en el Taller Ribete.
Lugar: Edificio Municipal de Corcoya.
Hora: 8 de la tarde.
 
31 de mayo (miércoles)
 
Actuación de baile a cargo del Grupo de Baile de Araceli Santos. Acto de Clausura del Mes Cultural y Entrega de Diplomas a los grupos participantes.
Lugar: Centro Cultural "Rafael Alberti".
Hora: 8 y media de la tarde.
 
Además:
 
Durante todo el mes de mayo el Centro Guadalinfo de Badolatosa desarrollará la actividad: "Historia de Nuestros Pueblos" con recopilación de fotografías antiguas de Badolatosa y Corcoya.
Durante el mes de mayo está abierto el plazo de inscripción del Taller de Diseño y Realización de Trajes de Flamenca.
Inscripcion: Área de Cultura del Ayuntamiento de Badolatosa (plazas limitadas)
 
Para más información sobre las actividades y de la programación:
Área de Cultura de Ayuntamiento de Badolatosa. Tfno: 954018810
 
 
ORGANIZA:
 
AYUNTAMIENTO DE BADOLATOSA
CONCEJALIA DE CULTURA
BADOLATOSA, también, ES CULTURA
COLABORAN:
DIPUTACIÓN DE SEVILLA
FUNDACIÓN EL MONTE
IES "VADUS LATUS"
CEIP "SAN PLÁCIDO"
CENTRO ANDALUZ DE LAS LETRAS
CONSEJO REGULADOR DE LA DENOMINACIÓN DE ORIGEN ESTEPA
 
PROGRAMAS GUADALINFO, RIBETE Y CENTRO DE ADULTOS ASOCIACIONES Y COLECTIVOS DE BADOLATOSA Y CORCOYA
 

Curso de Filosofía elemental (2)

LÓGICA
 
 
 
III
La lógica
 
 
6. SU CONCEPTO
 
  Todo el mundo posee una idea espontánea sobre lo que significa lógica, y, como calificativo, emplea esta palabra en su conversación más corriente: eso es lógico, se trata de una falta de lógica …, oimos como expresiones habituales. Según esta idea vulgar, se llama lógico al pensamiento recto y consecuentemente trabado, e ilógico al que carece de esta interna ilación. Todo hombre normal, aunque no tenga más que esta idea elemental de lo que la lógica sea, posee, sin embargo, una lógica natural, que le lleva a conducir de una manera habitualmente lógica su pensamiento y a percibir la falta de lógica o trabazón racional allá donde la encuentra. Esta lógica espontánea se hace reflexiva en esto que llamamos ciencia lógica, cuya definición debemos perseguir.
  Podemos alcanzar una primera noción de qué sea la lógica a través de la etimología de su mismo nombre. Logía (del griego logos) significa estudio o tratado racional. En la designación de los distintos campos del saber humano suele formar parte de los nombres de casi todas las ciencias: así, geología, zoología, psiqué (el alma), etc. Cabe, sin embargo, que se haga objeto de ese estudio o tratado científico, no a un objeto exterior, sino al propio pensamiento racional en lo que le constituye en auténtico orden racional y científico para alcanzar la verdad.
  Así, los griegos llamaron (– ——) –las cosas lógicas– a aquella ciencia o tratado que versaba sobre el propio pensamiento, sobre sus formas y leyes.
  De un análisis de nuestra actividad mental en orden al conocimiento de la realidad que nos rodea puede resultar una idea más precisa de lo que sea la lógica. Si yo pienso algo –por ejemplo, <<el carbón es combustible>>–, puedo distinguir en torno a este hecho las siguientes realidades:
 
  1.ª Un sujeto pensante –yo, en este caso– que es consciente de esa actividad y de aquello que se piensa.
 
  2.ª El acto realizado, acto de un sujeto que transcurr en una mente determinada y en un tiempo concreto.
 
  3.ª El pensamiento mismo, <<el carbón es combustible>>, pensamiento que posee un sentido y una realidad en sí y que puede ser pensado por diversos sujetos.
 
  4.ª Las imágenes que al propio tiempo puede suscitar ese pensamiento, la imagen visual del carbón o de la ignición, distintas del propio pensamiento.
 
  5.ª La expresión verbal en que el pensamiento puede vertirse, y que, en la lengua habitual del pensante, acompaña normalmente al pensamiento, que es como un diálogo del que piensa consigo mismo.
 
  6.ª El objeto a que se refiere el pensamiento, en este caso la cualidad combustible del carbón.
 
  Objeto de la lógica es la tercera de estas realidades, el pensamiento mismo, pero no en su contenido, es decir, en lo que representa o reproduce, sino en su aspecto formal, esto es, en las formas que adopta, en sus relaciones objetivas con otros pensamientos, y en las leyes que lo rigen para que sea recto y útil para alcanzar o reproducir la verdad. Puede, pues, definirse la lógica como la ciencia del pensamiento en cuanto tal, en sus formas y en sus leyes.
  Los escolásticos llaman a lo que es pensamiento ente de razón. Cuando pensamos algo nos fijamos, ante todo, de primera intención, en aquello a que el pensamiento se refiere; pero, por medio de una reflexión, podemos reparar también, de segunda intención, en el pensamiento mismo, en su interna naturaleza y estructura. De aquí que los escolásticos definan la lógica como ciencia del ente de razón de segunda intención.
 
 
7. OBJETO MATERIAL Y OBJETO FORMAL DE LA LÓGICA
 
  Hemos dicho ya (núm. 2, & 3) lo que es objeto material o objeto formal de una ciencia. De la definición que hemos dado de la lógica se deduce que su objeto material es el pensamiento en general, en sus formas o elementos (conceptos, juicios, raciocinios), y que su objeto formal (o punto de vista desde el que lo trata) es el de las mutuas relaciones de esos elementos que prestan su coherencia al pensamiento y hacen de él un instrumento adecuado para alcanzar la verdad.
 
 
8. RELACIONES DE LA LÓGICA CON OTRAS DISCIPLINAS
 
  Hemos dicho que la lógica es la ciencia del pensamiento. Por lo mismo guarda relación con todas las ciencias, que son pensamiento ordenado, sistematizado. Pero, aparte de esta relación genérica, ha de considerarse la que guarda con las disciplinas que le son más cercanas. El pensamiento, en efecto, es siempre pensamiento de alguien y pensamiento de algo. Ese alguien sujeto del pensamiento es estudiado por la psicología, y ese algo objeto del pensamiento es estudiado por la ontología, ciencia del ser, de todo ser.
  La lógica se distingue de la psicología en que ésta estudia la génesis o forma de producirse el pensamiento (el pensamiento como acto), pero no el pensamiento en sí mismo o como ente de razón; investiga sus condiciones de existencia, pero no su legitimidad interna. Se diferencia de la ontología en que ésta estudia el ser en sí mismo, con independencia de que sea o no pensado, mientras que la lógica lo estudia desde el punto de vista de las relaciones de lo pensado.
  Pero el conocimiento o pensamiento no es objeto sólo de la lógica, sino que otras ciencias lindan también con ella dentro del campo del pensamiento. Así, el capítulo de la psicología que estudia el conocimiento. Así, también, otra disciplina llamada teoría del conocimiento o epistemología, que estudia el pensamiento en su relación con las cosas; es decir, el problema de si el pensamiento refleja o no la realidad y en qué límites la refleja.
  La lógica se distingue de ambas porque la primera –la psicología del conocimiento– estudia el pensamiento en su relación con el sujeto como producto de una actividad, y la teoría del conocimiento lo trata en su relación con las cosas. La lógica, en cambio, lo estudia en sí mismo, en su estructura propia.
  Así, ante el pensamiento <<la madera es combustible>>, la psicología del conocimiento se pregunta cómo el espíritu logra forjar esos conceptos <<madera>> y <<combustible>> y por qué mecanismos psíquicos los relaciona entre sí; la teoría del conocimiento estudiará la correspondencia que con la realidad puede tener una afirmación general como esa; para la lógica será sólo un ejemplo de conceptos y de juicios, formas ambas del pensamiento en sí.
 
 
9. LA LÓGICA Y LA VERDAD (*)
 
  La noción de pensamiento conduce inmediatamente a la de verdad, que le está estrechamente relacionada. Verdad, en su sentido primario, es una cualidad de ciertos pensamientos que los hace conformes con la realidad. Los escolásticos la definían <<adaequatio rei et intellectus>> (adecuación del intelecto y la cosa).
  La noción de verdad pertenece, pues, al pensamiento en el aspecto que estudia la epistemología o teoría del conocimiento, no en el puramente formal que trata la lógica. Así, la lógica es indiferente a la verdad o falsedad del pensamiento. Un razonamiento falso en sus premisas y en su conclusión puede, sin embargo, ser perfectamente lógico. Así:
 
       Los españoles son asiáticos.
       Los franceses son españoles.
       Luego los franceses son asiáticos.
 
  Del mismo modo puede un razonamiento ser por azar verdadero en todas sus proposiciones y no ser lógico; es decir, carecer de nexo legítimo o consecuencia. Así:
 
       Los españoles son europeos.
       Los andaluces son europeos.
       Luego los andaluces son españoles.
 
  Razonamiento éste que, como veremos cuando tratemos del razonamiento, no es concluyente, pero sí es verdadero en sus afirmaciones.
  El punto de vista de la lógica es, pues, ajeno a la verdad o falsedad del contenido de los pensamientos y atiende sólo a lo que se ha llamado su verdad formal; es decir, a la conformidad de éstos con las leyes del pensamiento.
 
       Alfunos filósofos, los de la escuela idealista, han reducido el concepto de verdad al de la verdad formal, 
     negando el concepto primero y real de la verdad. Idealistas son aquellos filósofos que creen que el 
     pensamiento es una creación de la mente que no responde a una realidad exterior porque nada existe para 
     ellos fuera del espíritu pensante. Dados estos supuestos filosóficos, no pueden concebir la verdad como
     adecuación del pensamiento con una realidad en la que no creen. Su concepto de la verdad será, pues, el
     formal o lógico que no traspasa los límites del pensamiento. Pero esta previa concepción idealista carece de
     serio fundamento, y, por tanto, no procede esa reducción del concepto de verdad.
 
 
10. ORIGEN DE LA LÓGICA (*)
 
  ARISTÓTELES, el más grande filósofo de la Grecia antigua –siglo IV antes de J.C.–, fue el fundador de la lógica y también del descubridor de la lógica que hoy estudiamos, casi en su integridad. El llamó a la lógica Organon, instrumento; es decir, instrumento del saber, estructura y dirección del pensamiento en la adquisición del saber. Su estudio precedía a toda su obra y tenía un carácter introductorio.
  Los escolásticos, durante la Edad Media, prolongaron la lógica de Aristóteles afinando y detallando mil extremos y creando un ingenioso método expositivo y mnemotécnico para su enseñanza. Muchas de las reglas y fórmulas de que hoy nos valemos para su aprendizaje proceden de los lógicos medievales, muy en especial de nuestro compatriota Petrus Hispanus, que fu Papa bajo el nombre de Juan XXI.
  La posteridad de Aristóteles poco de sustantivo ha podido añadir a la lógica del filósofo griego. Sólo algunas ramas y aplicaciones, como la moderna lógica matemática, que se sale de un estudio elemental como el nuestro.
 
       La lógica matemática moderna comenzó con LEIBNIZ (1646-1/16) en Alemania y ha culminado en la obra
     del inglés Bertrand RUSSELL (n. 1873) y de las escuelas neorrealista y neopositivista. Para Russell (Principia
     Mathematica) el mundo –nuestra experiencia– es sólo un conjunto de datos sensibles que enlazamos lógica
     y matemáticamente. La logística o lógica simbólica es camino, según los neopositivistas del Círculo de Viena
     (Carnap, Reichenbach), para alcanzar en el futuro un metalenguaje universal que sea vehículo adecuado
     para progreso de la ciencia. La lógica matemática se aplica hoy para la construcción de "cerebros
     electrónicos".
 
 
11. DIVISIÓN DE LA LÓGICA
 
  La lógica se divide tradicionalmente en lógica elementa y lógica especial o metodología. La primera estudia las formas generales en que se expresa el acto psicológico del pensamiento, las formas comunes a todo pensamiento. Son éstas el concepto, el juicio y el raciocinio. Todo cuanto el pensamiento produce es o concepto, o juicio, o razonamiento. De aquí que la lógica general o elemental se subdivida en tres grandes capítulos: lógica del concepto, lógica del juicio y lógica del raciocinio.
  La lógica especial o metodología se reserva el estudio de ciertas esctructuras o métodos más complejos y no del vulgar. La ciencia posee formas del pensar que, aunque se reduzcan, en definitiva, a conceptos, juicios y raciocinios, poseen una estructura especial con sus propias leyes. Tales, la definición, la división, la demostración, que no suelen emplearse en el pensar ordinario, pero que son indispensables en el pensar riguroso y preciso del científico. El método –o conjunto de procedimientos generales apropiados a las diversas ciencias– resume el pensar científico y sus estructuras especiales, por lo que esta parte de la lógica (metodología) recibe de él su nombre.