Curso de Filosofía elemental (3)

IV
El concepto
 
 
12. APREHENSIÓN INTELECTUAL Y CONCEPTO. NOCIÓN DE CONCEPTO
 
  La primera y más elemental de las formas lógicas es el concepto, llamado también, en su aspecto objetivo, universal e idea. Podemos definirlo como la representación intelectual abstracta de un objeto. Por ejemplo, hombre, caballo, planeta, triángulo…
  El hombre, como los demás animales, conoce, a través de sus sentidos, las cosas que le rodean. A esta clase de conocimiento llamamos en psicología percepción sensible, y por ella entramos en relación con las cosas concretas, singulares: esta mesa, este caballo, este objeto triangular… Pero el espíritu humano es capaz, ademá, de una penetración intelectual por la cual prescinde de los caracteres concretos o diferenciales de cada cosa para captarla en su pura esencia. Es decir, que, además de conocer esta mesa o este caballo o esta cosa triangular, conoce la mesa, el caballo, el triángulo como conceptos o ideas. El concepto, como contenido objetivo independiente de la mente que lo piensa, es objeto de la lógica, el primero de los entes de razón o formas del pensamiento que estudia. Se llaman también los conceptos universales porque la relación que surge del concepto consiste en reflejarse y multiplicarse en todos los seres y objetos que de uno u otro modo realizan su contenido. Así, el triángulo se realiza y multiplica en isósceles…, o en éste o en aquél objeto triangular.
  Esta realidad abstracta (es decir, separada de lo concreto) y universal, que es el concepto, constituye el primer y fundamental elemento del pensamiento, ya que los juicios y razonamientos se formarán, como veremos, a partir del concepto. El saber y la ciencia se forman asimismo a partir del concepto: todas las realidades de que trata la ciencia (el número, la figura espacial, el cuerpo, la fuerza, las sustancias químicas, etc.) son realidades universales; en la mente, conceptos. El concepto es asimismo base y fundamento del lenguaje. Hablar es expresar juicios, y en todo juicio uno, al menos, de sus términos (el predicado, lo que se atribuye al sujeto) ha de ser un concepto o universal. Un ser, como el animal, que no traspasa en su conocer las cosas concretas, no puede hablar porque no tiene ningún juicio que expresar: sólo expresa mediante gestos, sonidos o actitudes las reacciones de atracción o repulsa que las cosas producen en él.
 
       La noción de concepto puede entenderse en dos sentidos: como concepto formal subjetivo o noesis, que es
     la simple aprehensión por la mente del universal, y como concepto objetivo o noema. Si varias personas
     piensan un mismo pensamiento, habrá varias noesis y un solo noema.
 
 
13. DIFERENCIA ENTRE CONCEPTO Y LO IMAGINADO Y RECORDADO
 
  Aunque en lógica se trata el concepto como noción o idea, es decir, como algo objetivo, independiente del espíritu que lo capta o aprehende, dado que a través de una operación mental se llega a él, será preciso distinguirlo claramente de otras realidades mentales que suelen acompañarle y engendrar con él confusión.
  Ante todo, de la imagen. Imagen, como veremos en psicología, es el producto de un sentido interno llamado imaginación, cuya función es reproducir o renovar en nuestro espíritu la percepción de objetos que no se hallan ya presentes en nuestros sentidos. Aunque no estén presentes a mis sentidos, puedo yo evocar y ver en mi mente la fisonomía de una amiga, por ejemplo, o la fachada de mi casa. El concepto, producto de la facultad intelectiva, se distingue radicalmente de la imagen, aunque ésta suela acompañar siempre al acto del pensar. El concepto no representa una cosa individual o concreta, como la cara de Fulana o aquella casa, sino esencias universales que pueden aplicarse a muchos individuos (el hombre, la casa, etc.). El concepto es, pues, universal y abstracto, y la imagen, singular y concreta.
  Mucho más se distingue del recuerdo, acto de otro sentido interno, que es la memoria. El recuerdo es una evocación de cosas también concretas y singulares, pero envueltas en un tiempo pretérito, en mi experiencia pasada. Así puedo yo imaginar la puerta de Alcalá, de Madrid, en su realidad y forma sin más (imagen), o verla en un día en que yo pasé ante ella (recuerdo).
  Conviene igualmente distinguir el concepto del término y de la palabra. Término, como veremos, es la expresión del concepto. Un inglés y un español tienen el mismo concepto <<triángulo>>, por ejemplo; pero ambos expresan esta idea con voces o grafismos diferentes. Se trata de términos diferentes. Esto puede confundir al término con la palabra pero tampoco se identifican entre sí. Un concepto puede expresarse con una palabra o necesitar de varias para hacerlo. En ambos casos se tratará de un solo término: la expresión de ese concepto. Así, el concepto <<hijo de Italia>> se expresa con el término italiano, que es también una palabra. Pero el concepto <<habitante del sureste de Europa>> no puede expresarse más que por esas cinco palabras que forman un término, el correspondiente a ese concepto.
 
 
14. COMPRENSIÓN Y EXTENSIÓN
       (Propiedades de los conceptos)
 
  Dícense propiedades lógicas de los conceptos su compresión y su extensión.
  Comprensión es el conjunto de notas o conceptos más generales y que se hallan incluidos en un concepto. No puedo poseer el concepto hombre, por ejemplo, sin poseer antes, aunque sea confusamente, los conceptos ser animado o animal, viviente, ser corpóreo, ser en general. El concepto objetivo hombre supone todos esos conceptos previos. Su definición es animal racional, y si quiero definir animal tendré que apelar a viviente, etc.
  Extensión, en cambio, es el conjunto de conceptos menos generales o de cosas concretas a las que puede aplicarse (atribuirse) el concepto. Así, la extensión del concepto hombre es el conjunto de seres humanos, y el de europeo, el de los que habitan o han habitado nuestro continente.
  Estas dos propiedades lógicas de los conceptos, comprensión y extensión, guardan entre sí una relación inversa. Es decir, que a mayor comprensión de un concepto corresponde menor estextensión en el mismo, y viceversa. Cuanto más se concreta una idea o concepto, más se limita su esfera de aplicabilidad, y cuanto más se amplía su sentido, mayor será su esfera de atribución. El concepto hombre supone una nota más que el de animal (la racionalidad); su comprensión es mayor, pero su extensión resulta menor, puesto que excluye de su campo a todos los seres animales no racionales. Inversamente, el concepto viviente posee una nota menor que el animal, y por lo mismo conviene a una mayor zona de seres: todos los vegetales que estaban excluidos del concepto animal.
 
       En los puntos extremos de esta doble relación se halla el concepto de máxima extensión y mínima
     comprensión, que es el de ser, y el de mínima extensión y máxima comprensión, que es el individuo (Juan,
     Pablo, Luis, etc.). El concepto de ser no posee más que una nota, la misma de ser, por encima de la cual ya
     no existe ninguna noción más general. Su extensión es, por lo mismi, la más dilatada: todas las cosas reales,
     materiales, espirituales, ideales, etc., forman parte de su esfera de aplicabilidad. En concepto individual, en
     el extremo opuesto, representado por el nombre de un individuo (Juan Pérez, por ejemplo), contiene un
     número indefinido de notas. Posee todas las del concepto hombre más el innumerable número de
     cualidades propias, individuales, que hacen a un individuo ser ése y no otro. Por ello mismo su extensión es
     mínima: sólo a ese individuo, Juan Pérez, se puede aplicar ese nombre y ese concepto.
 
 
15. LOS CONCEPTOS INDIVIDUALES (*)
 
  Lo que precede nos ha conducido a una cuestión muy debatida por los lógicos, que es la de si el concepto ha de ser siempre universal; es decir, si existen o no conceptos singulares o individuales.
  Hemos dicho que al concepto se llega psicológicamente a través de la penetración intelectual en la esencia de las cosas realizada mediante una abstracción sobre varios objetos en la que se prescinde de lo que poseen de diferencial para quedarse con lo que tienen de común. Según esto, ¿es posible el concepto singular, es decir, el que representa sólo a un objeto individual? Como decíamos, esta cuestión ha sido muy debatida por los lógicos.
  Sin embargo, puede verse claramente una respuesta afirmativa en la existencia de nociones que obtenemos mediante esa operación intelectual y que versan, sin embargo, sobre seres individuales. Tales los conceptos, por ejemplo, de Dios o de la Tierra, que no pueden proceder de la intuición sensible, de la percepción, puesto que no los tenemos en su realidad íntegra ante nuestra experiencia. Del mismo modo puede existir –y si existe– un concepto individual de las cosas o individuos que conocemos, conceptos que los representa en una forma intelectual, simple, lograda por abstracción.

  Como, por otra parte, la lógica no trata procesos o de formaciones psicológicas, no cabe duda de que, si bien el concepto individual perfecto y acabado –la cabal representación del individuo– es inasequible para la mente por el indefinido número de sus notas, ese concepto, en sí mismo, existe como realidad lógica y representa en la jerarquía lógica general (árbol de PORFIRIO) el límite opuesto al concepto de ser.
 
 
16. DIVISIÓN DE LOS CONCEPTOS
 
  Los conceptos pueden clasificarse atendiendo a las dos propiedades de los mismos: su comprensión y su extensión.
  Desde el punto de vista de la extensión se dividen los conceptos en:
  Particulares, cuando se aplican a una pluralidad de objetos, pero de un modo restringido y sin precisar. Ejemplo: algunos hombres.
  Universales, cuando los representan sin restricción. Ejemplo: el hombre o todos los hombres.
  Pueden añadirse los individuales o singulares que se refieren a un solo objeto. Por ejemplo: Dios, la Tierra.
  Desde el punto de vista de su comprensión, se dividen los conceptos en simples y complejos. Los primeros expresan una esencia simplemente; por ejemplo, perro. Los segundos expresan una esencia complicada con otra u otras que, en su combinación, determinan y realizan el objeto a que se refiere el concepto: perro negro, por ejemplo.
  Los conceptos simples se dividen, por su parte, en abstractos, que expresan una realidad con independencia del objeto que la cumple o realice (blancura, por ejemplo), y concretos, que la expresan realizada en un sujeto (hombre blanco o blanco, por ejemplo).
 
 
       Suelen dividirse los conceptos también, en razón de su perfección, en claros y oscuros, confusos y distintos.
     Pero esta distinción es más psicológica que lógica, e introducirla en pie de igualdad con las anteriores es
     incurrir en psicologismo. Psicologismo es aquella tendencia lógica consistente en tratar las formas lógicas en
     función de la operación mental que las engendra o del estado psíquico que les es concomitante.
 
 
17. RELACIONES MUTUAS ENTRE LOS CONCEPTOS. LOS ÁRBOLES LÓGICOS.
 
  Los conceptos guardan entre sí relaciones que pueden clasificarse también desde el punto de vista de su extensión y de su comprensión; es decir, de sus dos propiedades lógicas.
  Atendiendo al segundo de estos aspectos, los conceptos pueden ser entre sí idénticos (o coincidentes en un mismo contenido lógico) o diversos, según que tengan la misma o distinta comprensión. Idénticos son, por ejemplo, <<hombre>> y <<animal racional>>; diversos, <<hombre>> y <<sauce>>. Los diversos, a su vez, pueden ser compatibles si pueden darse en un mismo sujeto (como militar y rubio) o incompatibles si pueden darse en un mismo sujeto (como circular y triangular). La incompatibilidad, por su parte, puede ser dispar, si se trata de objetos de un género totalmente diverso (como mesa y crustáceo) u opuestos, si existe incompatibilidad lógica entre ellos.
  Esta oposición puede ser, a su vez, contradictoriacontrariaprivativa y correlativa. Contradictoria es la que existe entre un concepto y su negación, como mortal e inmortal. Contraria, la que media entre dos conceptos extremos, pero dentro del mismo género, como sabio e ignorante, blanco y negro, día y noche. Privativa, la que media entre una cualidad normal y un sujeto y la carencia de ella, como audiente y sordo. Correlativa, en fin, la que se da entre condiciones que se exigen dentro de una relación mutua en dos sujetos, como padre e hijo.
  Desde el punto de vista de su extensión, los conceptos pueden ser entre sí subordinados y coordinados. El concepto isósceles es respecto al de triángulo, subordinado, porque éste lo abarca bajo su extensión. Los conceptos equiláteroisósceles y escaleno son, en cambio, coordinados entre sí, puesto que guardan en un mismo nivel la misma relación de subordinación.
  Así, pues, por razón de la extensión, los conceptos se jerarquizan entre sí formando estructuras conceptuales ordenadas. Es famosa la jerarquización de los conceptos fundamentales de la realidad que realizó el lógico antiguo Porfirio (siglo III) desde la primera de las categorías o géneros supremos del ser (la sustancia) hasta el individuo, pasando por el ser corpóreo, viviente, animal y racional u hombre.
 
 
18. EL CONCEPTO Y EL TÉRMINO
 
  El concepto, realidad que se a en la mente, aunque pueda considerarse abstractamente como algo objetivo, ha de expresarse en la vida de relación mediante signos captables por los sentidos. A ello provee el lenguaje mediante un número –forzosamente limitado– de signos gramaticales a los que llamamos palabras. Estas pueden expresarse oral, gráfica o mímicamente. De los conceptos que el espíritu forja o abstrae en número indefinido, unos se expresan por una palabra; mas como el número de éstas es limitado, muchos otros requieren de dos o más palabras para expresarse. Así, el concepto casa se expresa por esa palabra sin más, pero el concepto <<casa de vecindad>> necesita estas tres palabras para ser expresado. Término es, en general, la expresión lógica del concepto. Tratándose de expresión lógica, y no gramatical, no le afecta el que haya de expresarse por una o más palabras. En un caso esa sola palabra será un término; en otro, ese conjunto de palabras formará el término. 
 
 
19. DIVISIÓN DE LOS TÉRMINOS (*)
 
  Los términos se dividen en los mismos grupos que los conceptos que representan, pero existe una clasificación peculiar de los términos en razón de su índole significativa. Es ésta la que los divide en unívocos, equívocos y análogos.
  Son unívocos aquellos términos que significan un solo concepto y, por tanto, se emplean siempre en el mismo sentido. Por ejemplo: mesa, hombre, etc.
  Son equívocos los que expresan conceptos absolutamente distintos, y se emplean, por tanto, en sentidos diversos. Así, lata, que significa, según los casos, una aleación de metales, una cosa reiterada y molesta, un envase de metal, o un palo largo.
  Son análogos, en fin, los que expresan conceptos distintos, pero no enteramente, sino con cierta proporción o semejanza entre ellos. Así, inteligente se dice de un sujeto, de un libro, de una acción, expresando, en un caso, que posee inteligencia; en otro, que la revela, etc.
 
       De dos maneras puede ser la analogía de los términos, es decir, la forma analógica en que éstos se aplican. Hay
     analogía de atribución cuando los objetos a que se aplica un término guardan común relación con otro al que se
     llama primer analogado. Así, en el ejemplo propuesto, la inteligencia se dice del libro, de la acción, etc., por relación
     al sujeto inteligente, único que propiamente lo es (primer analogado).
       Hay, en cambio, analogía de proporcionalidad cuando el término se atribuye a varios objetos porque con ellos se
     realiza una relación semejante, por ejemplo, cabecera se dice de una cama, de un río, etc., significando la parte de
     esos objetos que guarda la misma relación (y posición) respecto del conjunto que la cabeza en el cuerpo humano.
     La analogía de proporcionalidad puede, a su vez, ser propia o impropia. Se da la primera cuando la relación o
     proporcionalidad es real, y la segunda cuando es imaginaria o metafísica (una mera semejanza).
       La noción de ser que trata la metafísica no es unívoca ni equívoca, sino análoga. No se dice lo mismo ser de Dios
     que de las criaturas, ni de la sustancia que del accidente, pero tampoco de un modo totalmente distinto: se dice
     análogamente, con analogía de atribución y de proporcionalidad (respecto de la existencia).
 
 
20. LOS CONCEPTOS DENTRO DEL JUICIO. PREDICABLES Y PREDICAMENTOS
 
  Hemos considerado hasta aquí el concepto en sí mismo, en sus divisiones y relaciones. Antes de pasar a la segunda de las formas generales del pensamiento –el juicio– debemos considerar al concepto en función de esta nueva forma lógica. El juicio es, como veremos, una forma enunciativa en la cual un concepto llamado predicado es atribuido –esto es, afirmado o negado– de un algo llamado sujeto. El juicio establece, pues, una relación en la cual el concepto puede cumplir dos papeles: el de sujeto y el de predicado. Si se trata del juicio <<el hombre es mortal>>, se atribuye el concepto <<mortal>> al concepto <<hombre>>: éste realiza la función de sujeto; mortal, la de predicado.
  Pues bien, estos papeles de predicado y sujeto pueden ser realizados por el concepto de formas distintas. Un concepto puede atribuirse a un sujeto (predicarse, hacer de predicado) en distintos sentidos, en formas diferentes de atribución. Estas son las que llamamos predicables, formas diferentes de predicarse. Del mismo modo el concepto puede realizar de formas distintas el papel de sujeto de un juicio. Estas meneras lógicas de ser sujeto es lo que llamamos predicamentos.
 
 
21. LOS PREDICABLES
 
  Predicables son los distintos sentidos en que un concepto puede predicarse de un sujeto. Una idea universal puede atribuirse a un sujeto como:
                   
                    Total, y ello constituye el predicable … … … … … … … … … … … … Especie
  
 
Su esencia.
                                  En lo que tiene de común con otras especies coordinadas … Género
                    Parcial.
                                  En lo que tiene de especial o constitutivo de esa especie …Diferencia
 
 
                                  Pero que brota de ella y la acompaña siempre … … … … … Propio
Algo no esencial
que se sobreañade
a su esencia … …
                           Que es contigente … … … … … … … … … … … … … … Accidente
 
  Especie, género, diferencia, propio y accidente, son, pues, los predicables o modos lógicos de atribución. Pueden definirse de este modo:
 
  Especie: es el concepto universal predicable de una pluralidad cuya esencia o naturaleza común representa. Así, por ejemplo, si digo los dogos son perros, predico perros como especie de dogos.
 
  Género: es el concepto universal predicable de una pluralidad a la que atribuye la parte de su esencia común a su especie y a otras especies coordinadas. Así, si digo los dogos son animales, expreso su género, es decir, el universal más general, anterior y común a su especie y a las otras especies coordinadas (gatos, ardillas, etc.).
 
  Diferencia: es el concepto universal predicable de una pluralidad de la que se expresa la parte de su esencia propia y característica de su especie. Así, si afirmo Juan es racional, predico racional como lo que posee de típico y diferencial la especie de Juan.
 
  Propio: es el concepto universal predicable de una pluralidad a la que atribuye algo que, sin pertenecer a su esencia, se deriva de ella y la acompaña siempre. Si digo Juan es un ser que ríe, o que habla, indico unas cualidades que resultan de la racionalidad, aunque no son ella misma.
 
  Accidente, en fin, es el concepto universal predicable de una pluralidad de la que afirma algo contingente, ajeno a su esencia. Así, si digo que Juan es rubio, expreso algo qeu es de hecho, pero ninguna relación guarda con la esencia de Juan.
 
 
22. LOS PREDICAMENTOS (*)
 
  Las distintas formas en que el concepto puede hacer el papel de sujeto detro del juicio se llaman predicamentos.
  Es obvio que de todo concepto se puede predicar algo; no lo es menos que los conceptos reflejan la realidad, toda la realidad, puesto que todo puede ser captado intelectualmente. La división de predicamentos concidirá, así, con una división racional, lógica, de cosas reales. Y de las divisiones o agrupaciones de las cosas en grandes casilleros en los que se distibuya la realidad en su conjunto, ninguna tan lógica y completa como la que hizo Aristóteles y que se conoce con el nombre de categorías o géneros supremos del ser.
  Según esta clasificación, la realidad se distribuye en dos grandes categorías: La sustancia y el accidente. Se entiende por sustancia lo que es en sí (que tiene una realidad sustantiva) y por accidente lo que es en otro. Una casa, por ejemplo, es una sustancia; el color blanco de sus fachadas es un accidente. Un hombre es una sustancia; su prudencia, un accidente. Entendemos lo que es blanco o lo que es prudencia –se trata, sin duda, de cosas reales–, pero son realidades que no hemos visto ni aún podemos pensar solas, aisladas, sino en otras, como color o como virtud de algo o alguien. El accidente, a su vez, se divide, según Aristóteles, en nueve categorías, que son:
 
                 Cualidad           (que responde a la pregunta  ¿Cómo es?)
                 Cantidad           ( "          "         "        "        ¿Cuánto es?)
                 Relación           (  "         "          "       "         ¿Respecto a qué?)
                 Tiempo            (  "          "         "       "         ¿Cuándo es?
                 Lugar               ( "          "          "       "        ¿Dónde es?)
                 Acción              ( "          "         "        "        ¿Qué hace?)
                 Pasión              ( "          "         "        "        ¿Qué padece?)     
                 Hábito              ( "          "         "        "        ¿Cómo está?)
                 Posición           (  "          "        "        "         ¿Cuál es su posición?)
 
  Estas categorías de accidentes forman, con la sustancia –que responde a la pregunta ¿qué es?–, las diez categorías de Aristóteles en cuya distribución lógica entran todas las cosas de la realidad. En el siguiente conocido ejemplo se reunen todas las categorías aristotélicas: el gran (cantidad) caballo (sustancia) castaño (cualidad) de Alejandro (relación) está (posición o pasión) comiendo (acción) ensillado (estado) por la mañana (tiempo) en el patio (lugar).
  Estas categorías, tomadas como distribución de la realidad, tienen un sentido ontológico: pero si se les considera como conceptos, constituyen lo que los lógicos llaman predicamentos; es decir, sujetos diversos de predicación. 
 
 

 
 

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