Un enfoque distinto

  Pues resulta que hace unas cuantas noches me dio "el puntazo" de escribir unos mensajes SMS a una "vieja" colega a las 5 de la mañana!, y esta mañana (valga la redundancia), hace un ratillo, me "cogió" por el messenger y me ha dao un "repaso" que me hace tomarme las cosas de una forma bien distina, ni idea tenía de que pudieran "molestar" los sms, pero al final parece ser que sí que pueden llegar a ser bastante desagradables, o eso al menos, me ha echo saber. Pero claro de eso a que tenga algo que ver con que yo consuma o no algún tipo de droga, o que tengan relación con el tipo de vida que llevo…, va un tirón bien largo, pero sin embargo, tengo que "autoconvercerme" de que en este asunto toy ya acabaó y ya está, no más vueltas al asunto de enviar sms a lo loco, y mucho menos más a esta "individua", jeje, porque mis intenciones dictan mucho de molestarla o "acarrearle" problemas en su vida sentimental o de pareja, jajajajajjajaj porque resulta que algo curioso y que no sabía tampoco es que tiene pareja, según me ha dicho en el messenger, pero yo de adivino no tengo nada, pero me pongo en situación y pienso…. a ver, cinco de la mañana de hace un días, envio unos mensajes un tanto extraños a una persona que ni fu ni fa conmigo y resulta que ella no está sola…… jeje, desde luego parece lógico que los mensajes no le hallan llegao en las mejores condiciones posibles, pero no se, sigo pensando, que de cualquier modo es una comunicación más, como hablar a la cara por ejemplo, y no doy con la "tecla" adecuá para entender la relación entre mis sms y la "represalia" que he tenio por el messenger, y encima taba to recien levantao como pa explicar la realidad, que no es otra que…. era una sencilla y llana comunicación, y no se porque es que en este momento me siento un poco triste por lo ocurrido, tiene güasilla el asunto, resulta que yo intento comunicarme con alguien que en principio y hasta el final pensaba me escucharía y con quien me ha gustao siempre relacionarme y me "topo" con esto, ahora mismo me siento como el mosquito ese que cuando uno va conduciendo se "estrella" con la luna delantera y se "espachurra", ese mosquito, supongo yo, no espera nunca ese "cristal" de pronto, el cual le produce una muerte inmediata. No voy a ser de momento ningún chismoso ni nada parecido y aunque podría "insertar" todos los mensajes enviados hasta este momento a esta persona y hacerme un examen de conciencia por lo acontencido, no lo haré, por mantener su privacidad y la intimidad que ella tiene con su pareja. En este punto también es necesario hacer un breve paréntesis, ya que, de alguna forma, vuelve a parecer lógico que si su situación actual es de estar en pareja, pués yo he metio las narices donde nadie me ha llamao, y en cierta medida, incluso el rechazo frontal que he sufrio con mi "proceder" es de lo más oportuno, ya que si mi amiga o ex-amiga (porque después de lo ocurrio, ya no se ni que pensar) Lucía Macarena (ese es su nombre), quiere dejarme claro que los sms han sio un "error", ha echo lo correcto, y no hay nada que reprochar, sino más bien al contrario, aceptar que mi "intromisión" en su mundo no ha sio muy acertada, pedir disculpas y perdón por mi conducta y hasta aquí todo bien, pero claro no es eso lo que ha pasao realmente, ya que en la "pillada" por el messenger ella parecía -enfadá- conmigo por no se que causa, y acudiendo a que "fumar porros" me perjudica gravemente y me hace mucho mal, eso es del todo discutible y desde luego yo estaría dispuesto a charlar sobre ese tema o de cualquier otro, pero amiga mia, si algún día lees esto, me gustaría que de corazón supieras (y medio con lágrimas en los ojos) no tengo ningún miedo a lo que tenga que venir ni a lo que tenga pasar, pero si a que interpretes o creas que han tenio algo que ver "los porros" o peor aún, que "pienses" está mal lo que hecho. A mi parecer hay un matiz importante, esto es, que reconociendo mi error y de nuevo pidiendo ese "perdón", tengo que decir o "anotar" en este blog, que yo se discernir el bien del mal, o eso creo, y que por que algo le caiga a uno mal, me parece a mi que se puede tener un poco de "tacto" al decir las cosas. Sinceramente tengo también que decir que tal vez, por mi parte, ha existido algún resquicio de "travesura", pero me vuelvo a repetir en eso de que no es con ninguna maldad o algo que se le parezca, sino que era por "echar un rato" y probar cosas nuevas y distintas y nada más. Ahora mismo también me encuentro en una situación de la que dificilmente encuentro yo alguna solución o ni tan siquiera pueda yo resolver, pero joe!!!!, eso de los "porros" me ha calao bien hondo. Es triste esta circunstancia, y en vano le doy vueltas a diario, ya que en ningún lao donde pudiera defender mi postura sería entendida, pués pa cualquiera que me conozca lo suficiente creo yo no es determinante el hecho de "fumar", vamos que en mi opinión el THC no cambia a una persona, pero sin embargo, la casualidad en este caso, parece me ha jugao una mala pasada y desde luego güelvo a "reconocer" el error. Me siento mas o menos como un perro dando vueltas y vueltas a un asunto sin fin, todavía hay algo curioso en todo lo ocurrido… resulta que, tras mandarle unos 10 mensajes no obtuve ningún tipo de respuesta palpable, y yo tonto de mi, o por la causa que sea, me imaginaba ya cualquier razón o pa mismo pensaba que algo podía haber ocurrio, y resulta que es que estaban fuera de lugar, vamos que como digo, he metio la pata hasta el fondo y un poquillo más si cabe, pero yo me pregunto en este momento…. ¿ha merecido la pena? o en cualquier caso… ¿cuál es la posición correcta pa ir tirando? ¿debo pensar en que he perdio a alguien por enviar SMS?… no se, no se…. ahora no tengo respuestas ni me apetece buscarlas, tan sólo repetirme que las consecuencias de mis actos producen incertidumbre que me hacen sentir de regular pa tras. También me estoy acordando que en uno de los mensajes que envie puse literalmente: "Capricho mio", en relación a ella, y va la "colega" y me dice esta mañana por el messenger y justo antes de despedirse que lo de capricho lo cambie, y fue cuando por orgullo me enfurecí y le dije que para mi ella sería como a mi me viniera en gana, en fin, no se, no se, ya eso si que me toco las narices a mi. Sería muy largo de contar y aunque haya sio una conversación de unos pocos minutos, ha sio mas que suficiente pa darme cuenta de que no tenía escapatoria posible, ella estaba empeñá en que mi forma de actuar ha sio por "fumar porros" y no había más vueltas que dar, desde luego me la "pendula", es decir, me da igual que ella tenga esa sensación, y además en la conversación me ha tratado con una prepotencia que pa mi se queda. De lo que si me ha dao tiempo en la conversación es para entender que le he echo la "puñeta" con eso de capricho mio y tal, pero ¿y qué?, me la vuelve a "pendular", es decir, lo que yo escribo, o en este caso concreto, los mensajes que he escrito pueden ser entendidos de mil y una manera, y desde luego no me toca a mi ser el que los interprete, y mucho menos tengo yo la culpa de que se extrapolen los resultados pa mal o pa bien. Es de lo más incomoda mi sutuación, porque como vengo contando en esta entrada de blog, pués ahora no se ni cómo comportarme, ya que, lo más probable es que güelva a "contar" con alguna que otra ocasión pa charlar con ella y tal, o no, eso ya no lo se, pero la cuestión es sin duda que por mi parte me hubiera gustao pedir disculpas si he cometio un error y más aún si he producido algún "desarreglo" en tu vida, (por si algún día lo lees, Lucía Macarena) pero es que me has avasallao "querida", tan sólo tenías intención de dejar clara tu postura, sin atender a ningún tipo de respuesta, o siquiera te hubiera importao mi respuesta, en este punto estamos de acuerdo, pués tu eres como eres y ya está, pero a mi me tocará el pensar el por qué de tu trato y tal.
   Para continuar con esta pequeña reflexión tengo que aportar algunos datos más que dejan a mi autoestima por los suelos, y es que, desde hace algunos años para atrás y sin comerlo ni beberlo he io "viviendo" día a día mi propia existencia en relación a mis amistades. Un hecho importante fue el que supuso cuando decidí abandonar Sevilla pa venirme a Badolatosa y continuar los estudios a distancia, y ahora mismo recuerdo que mi amigo Raúl ya comentaba que en su opinión la amistad se forja con el roce diario y que del mismo modo se considera natural que con el pasar de los años cada uno se "encajone" en su mundo. En resumidas cuentas yo sigo siendo el mismo de siempre, y mis amigos lo son para siempre, pero se quiera o no se va perdiendo el contacto y eso me hace sentir melancólico.

Anécdotas con mascotas

   Pues resulta que el pasado domingo de resurrección de la ya pasada Semana Santa del 2006, desperté bien tempranito con la idea de ir a ver salir la procesión del resucitao, y a pocos minutos del comienzo me vi en la obligación moral de encontrar a Diana, hija de Muñeca, porque se había escapao literalmente por estar en celo, se ve que la llamada de la selva como se dice en la naturaleza hizo acto de presencia sin aviso ninguno. En mi casa tanto mi madre como mi abuela y mi padre no tenían ni idea de dónde podría estar e incluso mi hermano Jerónimo (enano) dió una vuelta por el parque por si la veía y tal pa traerla de vuelta,(la cosa es que parece ser que si una mascota se marcha lo más lógico es que regrese). Justo cuando por segunda vez pasaba por el antiguo molino me llevé una impresión que es muy "arrrggggg", por decir más, ahora que lo estoy escribiendo aún me siento "arrrggggg". En este instante casi con total seguridad la hubiera dejado a ella para volver cuando quisiera o lo necesitara, pero no paso así, es duro admitir lo que sigue, es una aventura escatológica, tal vez, no estoy muy seguro de ello, pero sin duda lo que si estoy es dispuesto a contarlo y admitirla como una anécdota ocurrida en Semana Santa. Para acercarme un poco a lo que allí ocurrió, intentaré describir brevemente como me reaccionó el organismo al encontrarla, en el estómago tenía suficiente matería como pa yo cubrir entera a mi perrita Diana, pero la cuestión es que la dichosa perrita tenía a otros 2 perros más o menos de su misma altura y peso, y "arrrrg", mi mascota estaba llena de una substancia viscosa por to el pelo y uno de los perros la intentaba copular tal cual, es decir, que mi mascota taba to dispuesta a no hacerme ni caso. Ni ofreciéndole un premio, (encima que se había escapao), atendía a mis órdenes, la cosa más o menos fue que como la materia vizcosa esa que la cubría era de de lo más asqueroza, pués mi actuación al acercarme a ella con la intención de traerla de vuelta y arriesgarme a ser mordido fue del todo contraria a mi modo normal de proceder y la aparté casi dándole una patada, seguí a continuación con la intención de quitarle a los 2 acompañantes de fuga, pero era ridículo el intento, en tanto, que no conocía de nada(a la dama y el vagamundo, por ponerles un nombre, ya que ni recuerdo su sexo) y encima seguía esa sustancia que parecía pegajosa y muy pringosa por todo el cuerpo del animal, en fin, recurriendo al "arte" de la distracción, pués intenté resolver la dicotomía de cómo traerla de vuelta y ofreciendo un chicle al vagamundo que estaba encima de Diana, se apartó lo suficiente como para "atraparla" (a mi mascota), y ahora viene también otra cosa curiosa, porque tuve suerte de poder sujetarla en una sóla mano para así regresar y poder así ver la procesión…. pero es que tiene guasa la cosa!!!, tuve que realizar unos 350 metros, a marcha ligera, con el animal de unos 10 kilos a lo sumo, en una mano como digo y a unos 23 centímetros del cuerpo para no mancharme o toparme con ese dichoso líquido viscoso, la cosa hubiera pasao sin llamar mucho la atención, pero es que al handicap de recorrer esa distancia en esas condiciones hay que sumarle que en la calle ancha estaban 2 municipales pa el tráfico en ese día que no sabían si sonreir o hartarse de reir viéndome en aquella actitud. Pero la cosa no terminó hasta que por fín pude llegar y soltarla en mi casa.
   En estos casos se cumple muy bien la regla esa que dice que "una imagen vale más que mil palabras", ya que, de algún modo, lo que más me marcó fue el hecho de esa "substancia" que no se aun ha día de hoy lo que es, en cualquier caso es cierto que justo en aquel momento en el que me ocurrió pensé, que bueno, de alguna manera, uno se siente con cierta fortuna al vivir estas experiencias tan escatológicas, tal vez.
 

Curso de Filosofía elemental (1)

 

  El presente CURSO ELEMENTAL DE FILOSOFIA, cuya décima edición se ofrece hoy a la atención de educadores y discipulos, constituye un esfuerzo por hacer asequible, interesante y provechosa la enseñanza de la Filosofía en los estudios de Bachillerato. Se han tenido muy presentes a este efecto los objetivos #€(desde el día 25 de abril los 40 principales son líderes de audiencia en anda ya!)€# principales que tal enseñanza puede tener en su grado medio: el de proporcionar al alumno una serie de conceptos y distinciones básicos que deparen claridad a su mente y a su lenguaje; el de preservar su espiritu de la incoherencia y de la dispersión, situándolo en un mundo ordenado de ideas y valores en el que pueda relacionar entre si sus anteriores conocimientos de la realidad y sus tomas de posición ante la vida.
  Para acercase a tales fines ha sido necesario renunciar a cualquier pretensión que exceda de estos límites elementales y pedagógicos, y atenerse estrictamente a las necesidades espirituales del alumno y al cometido que debe llenar la Filosofía en su formación.
  Parece indudable que si la Filosofía ha de ser esclarecedora del saber y orientadora del espíritu, ha de estar anclada en una concepción religiosa del mundo y de la vida, sin la cual caería en la esterilidad del problematismo y de la crítica. Tal parece ser la quiebra de los estudios filosóficos de grado medio en aquellos paises cuya mentalidad ambiente no está inspirada por una fe religiosa de común aceptación. La gran tradición católica en que se asientan la cultura y la mentalidad básica de nuestro pueblo ha sido, en la intención del autor, el principio normativo e inspirador para que estas páginas sirvan al alumno de orientación y de guía en la formación armónica de su cultura y de sus creencias. Objetivo éste que aparece aún más necesario en este último lustro, en el que vemos extenderse en nuestra civilización occidental una amenazadora anarquia de las ideas, las creencias y las conductas.
  En la redacción de este libro se ha seguido el Plan de Bachillerato de 1957, hoy vigente, no sólo en el cuestionario general, sino también en el programa que lo especifica. No pocas de las cuestiones o preguntas del mismo han requerido dos o más de los apartados en que se dividen los capitulos o lecciones. De aqui que algunos de ellos lleven su titulo en un tipo menor de letra y carezcan de número, precisamente por ser partes o prolongación de la pregunta anterior a ellos, cuyo título aparece en letra mayor y precedido de su número de orden. Otras preguntas o cuestiones no figuran con un asterisco (*). Cuando se consideran muy útiles o necesarias para la compresión del tema ha sido impreso su texto en legra grande, y cuando se trata de meras amplicaciones, en pequeña.
  En esta décima edición se mantiene, revisado, el texto de las cinco anteriores, así como la pequeña antología o selección de textos filosóficos que en éstas se introdujo a modo de apéndice. Se trata con ella de ofrecer al alumnos la lectura de algunos textos originales de los más famosos pensadores, textos que he escogido en razón de los temas tratados en este Curso o de las alusiones concretas que contiene a esos autores. Subsiste, como complemento, un conjunto de cuadros sinópticos sobre Historia de la Filosofía que pueden ayudar al alumno a situar cronología y culturalmente a los pensadores y escuelas a que se hace referencia.
  Me cumple reiterar aquí mi agradecimiento a los profesores Mindán, Bueno, Fernández Galiano (don Antonio) y Rey Altuna por sus aportaciones y sugerencias, fruto de una amplia experiencia docente, a las que debe mucho la confección de este libro.
  Siempre he creido que en los estudios de Filosofía no puede prescindirse de la enseñanza del profesor ni del esfuerzo de comprensión del alumno; por ello mismo me veré muy recompensado si este libro sirve para facilitar, sin anularlas, la labor de uno y de otro.
 
                                                                                     EL AUTOR
 
 
 
                                                INTRODUCCION
 
 
 
 
 
 
 
I
La Filosofía
 
 
1. EL SABER FILOSÓFICO
 
  El concepto de filosofía permanece aún hoy bastane oscuro, para la generalidad de los hombres, para todos aquellos cuyos estudios no se aproximan al campo mismo de la filosofía. Por lo general evoca ideas muy dispares y confusas. La palabra filosofía sugiere, en primer lugar, la idea de algo arcano y misterioso, un saber mítico, un tanto impregnado de poesía, que hunde sus raíces en lo profundo de los tiempos. Evoca, en segundo lugar, la idea de un arte de vivir reflexiva y pausadamente. Una serena valoración de las cosas y sucesos exteriores a nosotros mismos, que produce una especie de imperturbabilidad interior. Así, cuando se dice en el lenguaje vulgar: <<Fulano es un filósofo>>, o bien: <<te tomas las cosas con filosofía>>.
  La filosofía es, sin embargo, la actividad más natural del hombre, y la actitud filosófica, la más propiamente humana, porque consiste, como vamos a ver, en el ejercicio de la razón –que es la facultad humana por excelencia– preguntándose por el ser y el sentido de la realidad toda en que se encuentra envuelto el hombre y de la que forma parte.
 
  Imaginemos a un hombre que salió de su casa y ha sufrido un accidente en la calle, a consecuencia del cual perdió el conocimiento y fue trasladado a una clínica o a una casa inmediata. Cuando vuelve en sí se encuentra en un lugar que le es desconocido, en una situación cuyo origen no recuerda. ¿Cuál será su preocupación inmediata, la pregunta que en seguida se hará a sí mismo o a los que le rodeen? No será, ciertamente sobre la naturaleza o utilidad de los objetos que ve a su alrededor ni sobre las medidas de la habitación o la orientación de su ventana. Su pregunta será una pregunta total: ¿Qué es esto? O, mejor, una que englobe su propia situación: ¿Dónde estoy? ¿Por qué he venido aquí?
  Pués bien, la situación del hombre en este mundo es en un todo semejante. Venimos a la vida sin que se nos explique previamente qué es el lugar adonde vamos ni cuál habrá de ser nuestro papel en la existencia. Tampoco se nos consulta si queremos o no nacer. Cierto que, como no nacemos en estado adulto, sino que en la vida se va formando nuestra inteligencia, al mismo tiempo nos vamos acostumbrando a las cosas, hasta verlas como lo más natural y como innecesario cualquier género de explicación.
  Sin embargo, si adviniéramos al mundo en estado adulto, nuestra perplejidad sería semejante a la de aquel hombre que, perdido el conocimiento, despertó en un lugar desconocido. Si este mundo que nos parece tan natural y normal fuera absolutamente distinto, nos habituaríamos a él con no mayor dificultad. Llegada la inteligencia a su estado adulto, suele, en algún momento al menos, colocarse en el punto de vista del que no está habituado al mundo y hacerse las preguntas radicales que en tal caso se harían. En este instante está haciendo filosofía. Muchos hombre ahogan en sí esa radical perplejidad: ésos serán los menos dotados para la filosofía; otros la reconocen como única actitud sincera y el único tema realmente interesante, y se entregan a ella: éstos serán –profesionales o no– filósofos.
  La filosofía, pues, lejos de ser algo oscuro y superfluo situado por encima de la sencilla claridad de las ciencias particulares, es el conocimiento que la razón humana reclama de modo más inmediato y natural.
 
 
2. LA FILOSFÍA: SU CONCEPTO Y SUS LÍMITES
 
Definición etimológica de la filosofía.
 
  Etimológicamente, filosofía procede de los vocablos griegos (- – landa -al reves el 3- omega), amar, y (teta- o – i – X), sabiduría. Significa, así, <<amor a la sabiduría>>, y el filósofo será, según esta etimología, <<el amante de la sabiduría>>.
  Atribúyese este nombre a Pitáforas, el gran matemático y pensador de la primitiva Grecia. Cuando León, rey de los Fliacos, preguntó a Pitágoras cuál era su profesión, no se atrevió éste a presentarse como sofos (sabio), al modo de sus antecesores, sino que se presentó, más humildemente, como filósofo, amante de la sabiduría o aspirante a ella.
  Filosofía o sabiduría era en sus orígenes equivalente a ciencia o a saber, y filósofo, equivalente a sabio. Fue más tarse cuando los distintos saberes particuales (las ciencias) se fueron separando del tronco de la filosofía, dejando a ésta, sin embargo, un modo más profundo y estructural de conocer la realidad.
 
Definición real de la filosofía.
 
  Para llegar a una más clara noción de lo que sea la filosofía, trataremos de sentar y de comprender una definición de la misma. Aunque se han propuesto muchas definiciones de filosofía en los distintos sistemas filosóficos, podemos atenernos a la definición  clásica, en la que coinciden la mayoría de los filósofos; ella nos servirá también para delimitar lo que es filosofía de otros modos posibles de conocimientos humano:
  Ciencia de la totalidad de las cosas por sus causas últimas adquirida por la luz de la razón.
 
Saber vulgar y saber científico.
 
  Ciencia: Muchos de nuestros conocimientos no son científicos. Así, el conocimiento que los hombres siempre tuvieron de las fases lunares, de la caída de los cuerpos. Así, el que tiene el navegante de la periodicidad de las mareas, etc. Estos son conocimientos de hechos, conocimientos vulgares, no científicos. Pero quien conoce las fases de la Luna en razón de los movimientos de la Tierra y su satélite, la caída de los cuerpos por la gravedad, las mareas por la atracción lunar, conoce las cosas por sus causas, esto es, posee un conocimiento científico. Para hablar de ciencia, sin embargo, hay que añadir la nota (o característica) de conjunto ordenado, armónico, sistemático, frente a la fragmentariedad de conocimientos científicos aislados. La filosofía es, ante todo, conocimiento por causas, esto es, no se trata de un mero conocimiento de hechos ni tampoco de una explicación mágica –por relaciones no cusales– de las cosas, y lo hace en forma coherente, unitaria, por oposición a cualquier fragmentarismo. Por ello Aristóteles definía a la ciencia –y a la Filosofía, que para él se identificaban– como <<teoría de las causas y principios>>.
  De la totalidad de las cosas: La filosofía no recorta un sector de la realidad para hacerlo objeto de su estudio. En esto se diferencia de las ciencias particulares (la física, las matemáticas, las ciencias naturales), que acotan una clase de cosas y prescinden de todo lo demás.
                  HEIDEGGER, un filósofo alemán existencialista que vive actualmente, empezaba uno de sus más
                memorables artículos destacando la angustia, la esencial insatisfacción que el hombre experimenta 
                la delimitación que cada ciencia hace de su propio objeto: La física estudia el mundo de los cuerpos..
                y nada más; la biología, el mundo de los seres vivos… y nada más. Y se pregunta: ¿Qué se hace de lo
                demás?, ¿qué del todo como unidad? El hombre en el mundo, como aquel que, en nuestro ejemplo,
                despierta en un ambiente desconocido, no puede satisfacerse con explicaciones parciales sobre los
                diversos objetos que le rodean. De esta Visión de totalidad sólo se hace cargo la filosofía, y con esto
                se distingue de cada una de las ciencias particulares.
 
  Por sus razones más profundas: Cabría pensar, sin embargo, que si cada ciencia particular se diferencia de la filosofía por la universalidad de su objeto, no se distinguiría, en cambio, del conjunto de las ciencias particulares, de lo que llamamos enciclopedia. Si las ciencias particulares se reparten la realidad en sectores diversos, el conjunto de las ciencias se hace cargo de un sector de la realidad y todos los sectores tienen su correspondiente ciencia, no quedará ningún objeto posible para otro saber de carácter filosófico.
  Para distinguir la filosofía de la enciclopedia o conjunto de las ciencias debemos hacernos cargo antes de la distinción entre objeto material y objeto formal de una ciencia. Objeto material es aquello sobre lo que trata una ciencia. El objeto material de la enciclopedia (la totalidad de las cosas) coincide con el de la filosofía. Objeto formal es, en cambio, el punto de vista desde el que una ciencia estudia su objeto. Así, la geología y la geografía tienen el mismo objeto material (Geos, la Tierra), pero distinto objeto formal, pués mientras a la primera le interesa la composición de las capas terrestres, la geografía estudia la configuración exterior de la Tierra; otro tanto sucede con la antropología, la psicología, la anatomía, la filosofía, que estudian todas al hombre desde distintos puntos de vista.
  Así, cada ciencia, y la enciclopedia como suma de ellas, estudia sus propios objetos por sus causas o razones inmediatas, propias e inmanentes a ese sector de la realidad. La filosofía, en cambio, estudia su objeto por las razones últimas o más generales. Cada ciencia parte de unos postulados que no demuestra, y ateniéndose a ellos trata su objeto. La filosofía, en cambio, debe traspasar esos postulados científicos y llegar a una visión coherente del Universo por sus razones más profundas. Las cosas se explican fácilmente unas por otras; lo difícil es explicar que haya cosas. Este problema, radical, sobre la naturaleza del ser y sobre su origen y sentido, constituye el objeto formal de la filosofía, por el que se distingue del conjunto de las ciencias. La filosofía y la enciclopedia se diferencian como la suma del todo: no se explica al hombre, por ejemplo, describiendo su higado, su cerebro, su pulmón, etc.
 
El saber teológico
 
  Adquirido por la luz  de la razón: Cabría todavia confundir la filosofía con otro saber que trata también de la realidad universal por sus últimos principios, haciéndose cargo asimi8smo de la cuestión del origen y el sentido: el conocimiento de la fe y la teología revelada que sobre él se construye. Distinguense, sin embargo, por el medio de adquirirse ambos conocimientos, pues al paso que el saber religioso procede de la revelación y se adquiere por la fe, el saber filosófico ha de construirse con las solas luces de la razón. Al revelar Dios el contenido de la fe quiso que todo hombre tuviera el conocimiento necesario de su situación y de su fin para salvarse; pero este conocimiento, aunque para el cretente sea indudable, no constituye por si una concepción del Universo, sino sólo los datos e hitos necesarios para la salvación, y nos exime al hombre de la necesidad y del deseo de poseer una concepción racional de la realidad, porque, como dice Aristóteles, <<es indigno del hombre no ir en busca de una ciencia a la que puede aspirar>>.
  La filosofía responde, pues, a la actitud más natural del hombre. En rigor todo hombre posee, más o menos confusamente, una filosofía. Piénsese, por ejmplo, en la India, ese pueblo apático, indiferente, que se dejó siempre gobernar por extranjeros sólo por no tomarse el trabajo de hacerlo por si misom, en el fondo de su actitud ante la vida hay toda una concepción filosófica: Los indios son panteístas, creen que el mundo es una gran unidad, de la que cada uno no somos más que una manifestación, y a la que todos hemos de volver . Ante este fatalismo que anula personalidad, la consecuencia natural es el quietismo, la indiferencia.
  Los pueblos occidentales, en cambio, han sido siempre activos, emprendedores. También les mueve una filosofía, que es en ellos ambiental: Creen en la personalidad de cada uno como distinta de las cosas y de Dios, y como perfectible por su propio obrar. A semejanza de aquel que escribía en prosa sin saberlo, todo hombre es filósofo aunque no se dé cuenta.
 
 
 
II
Génesis y división de la Filosofía
 
 
3. LOS PRIMEROS PASOS DEL PENSAR FILOSÓFICO
 
  En sus orígenes, filosofía era lo mismo que ciencia; filósofo, lo mismo que sabio o científico. Así, Aristóteles trata en su obra no sólo de esas profundas cuestiones que hoy se reservan los filósofos, sino también la física, de ciencias naturales, etc. Fue más tarde, con el progreso del saber, cuando se fueron desprendiendo del tronco común las llamadas ciencias particulares. Cada una fue recortando un trozo de la realidad para hacerlo objeto de estudio a la luz de sus propios principios. Esto constituyó un proceso necesario por la misma limitación de la capacidad humana para saber. Hasta después del Renacimiento hubo todavía –excepcionalmente– algún sabio universal: hombres que poseían cuanto en su época se sabía. DESCARTES, por ejemplo, fue uno de ellos. Quizá el último sabio de ese estilo haya sido LEIBNIZ, un pensador de la escuela cartesiana que vivió en el siglo XVII. Después nadie puedo poseer ya todo el caudal científico adquirido por el hombre, y hoy ni siquiera es esto posible dentro de cada una de las ciencias particulares.
  Sin embargo, por encima de esta inmensa y necesaria proliferación de ciencias independientes, subsiste la filosofía como tronco matriz, tratando de coordinar y dar sentido a todo ese complejísimo mundo del saber y planteándose siempre la eterna y radical pregunta sobre el ser y la estructura del Universo.
 
 
4. DIVISIÓN DE LA FILOSOFÍA
 
División aristotélica
 
  Cuando la filosofía abarcaba todo el ámbito de la ciencia, Aristóteles dividió los modos del saber por lo que él llamó los grados de abstracción.
  Abstraer es una operación intelectual que consiste en separar algún aspecto en el objeto para considerarlo aisladamente, prescindiendo de los demás. Este poder de abstraer se identifica realmente con la facultad o racionalidad del hombre: traspasar las cosas concretas, singulares, que conocen también los animales, para quedarse con lo que tienen de común, con su esencia o concepto, prescindiendo de lo que tienen de individual, es la función racional propiamente humana. Intelectual procede de esto: into legere, leer dentro, captar la idea o universal, separando lo demás.
  Cabe realizar la abstracción en tres grados sucesivos: en el primero se prescinde de los caracteres individuales, concretos, de las cosas que nos rodean, para quedarnos sólo con sus caracteres físicos o naturales, y ello determina la física y las ciencias de la Naturaleza. En un segundo grado de abstracción se prescinde también de toda cualidad específica o natural, y nos fijamossólo en la cantidad pura –el número–, engendrándose así las ciencias matemáticas. En un tercero, en fin, prescindimos también de la cantidad y nos quedamos únicamente con el ser –lo que tienen de común todas las cosas–, esa noción generalísima y primera, y éste es el origen de la metafísica, la que Aristóteles llamaba filosofía primera.
  Además de estos tres modos de saber o de profundizar la realidad, distinguía Aristóteles una ciencia previa o auxiliar del saber (órgano o instrumento del saber), a la que llamó lógica, ciencia de la forma y leyes del pensar mismo.
  Y, en fin, el hacer del hombre (que sigue al pensar) da lugar también a otras ramas de la filosofía, que integran la llamada filosofía práctica, la cual se subdivide en filosofía de lo agible y filosofía de lo factible. Se llama agible a todo lo que puede ser hecho por el hombre en el mundo espiritual (las leyes, los planes de acción, son agibles). Se llama factible a todo lo que puede ser hecho por el hombre en el mundo corporéo (una estatua, una casa, etc., son factibles).
  He aquí, en un cuadro sinóptico, la clasificación aristotélica de la filosofía, clasificación que viene a ser, al propio tiempo, una clasificación de las ciencias, puesto que para Aristóteles la filosofía se confunde con las ciencias:
 
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                             Instrumental: Lógica u Organon.
 
                                                 Física (Primer grado de abstracción).
                             Especulativa: Matemáticas (Segundo grado de abstracción).
                                                 Metafísica (Tercer grado de abstracción).
Filosofía —————
                                                                      Por el individuo: Ética.
                                                de lo agible     Por la familia: Economía.
                                                                      Por el Estado: Política.
 
                            Práctica ——–
 
                                                                       Artes liberales (Escultura, Música, etc.).
                                                de lo factible
                                                                       Artes mecánicas (Carpintería, Navegación,
                                                                        etcétera).
 
División según Wolf. Filosofía real. Filosofía del conocimiento. Filosofía de la conducta.
 
  Sin embargo, dado que posteriormente se han ido separando las ciencias particulares y hoy no se considera filosofía a ciencias como las matemáticas o las físiconaturales, ha prevalecido otra división en el seno de los estudios que hoy se reserva la filosofía. Esta división es debida a un alemán –Christian WOLF– que fue discípulo de Leibniz, a quien ya conocemos. Dividía Wolf la filosofía en tres grupos generales de materias: la filosofía real, la filosofía del conocimiento y la filosofía de la conducta. La primera estudia el ser y las cosas en general; la segunda trata de ese gran fenómeno que se da en nuestra mente y que nos pone en relación con las cosas exteriores –el conocimiento–, fenómeno que nos diferencia de una piedra, por ejemplo, que, no teniendo conocimiento, está cerrada sobre sí, no entra en relación con lo que está fuera de ella; la tercera estudia la acción y las normas que la rigen: complemento del conocer es el obrar, el reaccionar sobre las cosas que se nos manifiestan mediante el conocimiento.
  Cada uno de estos tres grupos abarca varias ciencias. La filosofía real se divide en metafísica general y metafísica especial. La primera, que es la disciplina filosófica fundamental y determina en cada filósofo la naturaleza de sus sitema, estudia el ser en cuanto ser, el ser en sí. La especial se divide en cosmología, psicología y teología natural o teodicea. Esta división corresponde a las tres más generales categorías del ser real: el cosmos o conjunto ordenado del mundo material, inerte; las almas, como algo distinto e irreducible a la materia, y Dios, que sobrepasa y no corresponde a ninguno de los dos grupos de seres.
  En la filosofía del conocimiento cabe distinguir dos ciencias: la lógica y la teoría del conocimiento, añadida a esta división después de Kant. El pensamiento no se produce espontáneamente, de un modo anárquico, en la mente del sujeto, sino que, sea lo que quiera que se piense, debe sujetarse a unas normas y leyes, que son la estructura misma del pensamiento. A una persona que no hilvane su pensamiento de acuerdo con un orden y consecuencia, la llamamos ilógica, y a quien no razona en absoluto conforme a estas leyes, lo recluimos en un manicomio. Esas formas y leyes del pensamiento son el objeto de la lógica. Para estudiarlas no es necesario salir del pensamiento mismo: al lógico no le interesa que lo pensado esté de acuerdo con la realidad, sino que esté de acuerdo con las leyes del pensamiento.
  Cabe, pues, que fuera de la lógica nos planteemos otra pregunta sobre el conocimiento en general: ¿Corresponde el pensamiento con la realidad o nos engaña en sus datos? ¿O se tratará, incluso, de una creación de la mente? A esta pregunta trata de responder la otra rama de la filosofía del conocimiento: la epistemología o teoría del conocimiento.
  Pero entre sujeto y objeto no se tiende sólo el puente del conocimiento, sino también el de la acción. Si en el conocimiento el objeto impresiona al sujeto transmitiéndole su imagen, en la acción es el sujeto quien reacciona sobre el objeto, modificándolo. Pues bien: el obrar, como el pensar, está también sometido a sus normas, que son inmutables y universales. El niño, al mismo tiempo que conoce la noción de verdadero y falso, y antes de llegar a las de lógico e ilógico, aprende a distinguir las de bueno y malo, la licitud o ilicitud de los actos. La parte de la filosofía que estudia las leyes de la licitud o moralidad de los actos y su fundamente es la ética.
  Tenemos con esto el sistema de las ciencias propiamente filosóficas, que podemos condensar en este cuadro:
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                     |-             
                     |                 |  Metafísica general
                     |  Real —-   |                                     |  Cosmología.
                     |                 |  Metafísica especial —– |  Psicología.
                     |                                                      |  Teología natural. 
                     |
                     |                                 |  Lógica.
Filosofía ——- |  Del conocimiento —- |
                     |                                 |  Teoría del conocimiento.
                     |
                     |
                     |
                     |  De la conducta —— Ética.
                     |_
 
  A pesar de estas divisiones, la filosofía es, esencialmente, una. Es decir, que la concepción básica que se tenga del ser en la metafísica general determina las posteriores visiones de la cosmología, la psicología, la ética, etc., que son, al fin y al cabo, su aplicación o prolongación. Así, de todos los grandes sistemas filosóficos de la historia puede decirse que surgieron de una idea madre fundamental, de una concepción original del ser y del Universo.
 
 
5. LA UTILIDAD DE LA FILOSOFÍA (*)
 
  Es muy frecuente oir la pregunta de para qué sirve, cuál es la utiliad de la filosofía. ¿Para qué ciertos hombres se dedican a abstrusas actividades sobre el origen y la naturaleza última de las cosas? ¿Para qué sirven estos estudios? ¿Qué utilidad práctica pueden reportarnos? ¿Simplemente, como parece acontecer, la de engendrar nuevas especulaciones y enseñarlas a nuevas generaciones?
  En términos generales, ha de contestarse a esta objeción que la filosofía, en efecto, no sirve para nada, pero que en esto precisamente radica su grandeza. Las diversas técnicas sirven al hombre, y el hombre sirve a la filosofía en cuanto que la esencia diferencial de su naturaleza propiamente humana es la racionalidad, y ésta le exige la contemplación intelectual del ser, el conocimiento desinteresado de la esencia de las cosas. La diferencia fundamental entre la animalidad y la racionalidad es, precisamente, ésta: El animal, ante un objeto cualquiera, si es desconocido para él, puede demostrar algo parecido a la perplejidad inquisitiva, pero lo que oscuramente su pregunta es: ¿Para qué sirve esto? ¿En que relación estará conmigo? ¿Se trata de algo perjudicial, indiferente o beneficioso? Cuando el animal se tranquiliza respecto a esta cuestión no experimenta ya otra preocupación ante las cosas. El hombre, en cambio, es el único animal que traspasa esta esfera utilitaria y se pregunta, además: ¿qué es? A esto sólo se puede responder con la esencia de las cosas, cuya reproducción en la mente del hombre es la idea o concepto. Ante un extraño fenómeno que aparece en el cielo no se satisface un hombre  asegurándole <<que está muy lejos>> o que <<es inofensivo>>. Será preciso explicarle que se trata, por ejemplo, de una aurora boreal, y si sabe qué es ello, se dará por satisfecho. De este género de curiosidad puramente cognoscitiva es de lo que nunca dio muestra un animal. Por eso los animales no hablan: expresan, sí, su temor o su dolor, su contento, todas sus reacciones sentimentales ante las cosas, pero el hablar consiste expresar juicios y los juicios constan de conceptos que el animal no capta.
  Muchas masas humanas viven de acuerdo con una organización de la vida que se asemeja a la vida animal. Viven en una actividad incesante, febril, encaminada a producir medios útiles para satisfacer las necesidades de la vida misma. Diríases que su existir es un ciclo que sirve sólo para mantenerse a sí mismo y repetirse indefinidamente. Si se suprimiese el todo se habrían resuelto dos problemas a la vez: el de la producción y el de la vida, y podría pensarse que nada se ha perdido. Quienes viven de tal forma y de tal forma ven la vida, sólo conciben preguntar ante una obra de arte: ¿Cuánto valdrá?, o ante un descubrimiento científico: ¿Para qué servirá? La filosofía –la ciencia pura– y el arte son, precisamente, las cosas que rompen ese círculo vicioso y confieren un sentido y un valor a la vida. El científico especulativo –el matemático, el físico, el químico, etc.–, investiga por la contemplación pura, por el conocer sin más, aunque en estas ciencias, por la cercana y posible aplicación técnica de sus resultados, resulte frecuente el que al investigador lo muevan también miras utilitarias, prácticas. Pero esto, que no ocurre siempre al científico, nunca sucede al filósofo porque su campo está más allá de la posibilidad de aplicaciones técnicas.
  La filosofía, pues, no es un medio, sino un fin; no sirve, sino que es servida por las otras cosas, por el hombre mismo, por lo más noble de él, que es su facultad intelectual.
 
(*) Las preguntas señaladas con asterisco no figuran en el programa oficial, pero se estiman útiles para la comprensión del tema, sobre todo cuando se incluyan en letra grande.

Prueba_de_velocidad

   He intentaó realizar una prueba de velocidad de envío y ¿quién sabe más?
 
Resultados::: ES NECESARIO E IMPORTANTE RESALTAR QUE NO HE SEGUIDO NINGÚN GUIÓN
 
Número de envios: Indeterminado.
Tiempo Transcurrido desde el Inicio hasta el Final(TTIF): Indeterminado.
 
Conclusiones: Se ha realizado – prueba con un número de envios indeterminado y un TTIF indeterminado.
 
 
///////////////////////////////////////////////////////NOTA\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\
 
La prueba consistía en despejar la incognita sobre si un@ desde su propia habitación y en la cama con un portátil conectado a la red eléctrica podía comunicarse con un satélite mediante ejecuciones de texto.