¿Puede entenderse el universo como un ordenador?(Artículo de revista)

Todo en el universo almacena y procesa datos. Pero, ¿podrían programarse agujeros negros en miniatura para la computación?
 
Rocas informáticas
   Si el concepto de un ordenador tan grande como el universo es un poco difícil de asimilar, ¿qué tal algo mas manejable como un sofá o un guijarro? Como el universo es una gran máquina de proceso paralelo, todos los pequños bits que lo forman deben ser pequeños fragmentos de proceso paralelo. Por eso los sofás y las rocas también computan.
   De acuerdo con el punto de vista de la información cuántica, lo que computa es simplemente ellos mismos, pero ¿por qué pararse ahí? Un científico ha llevado esto más allá sugiriendo que todas las rocas (o sofás) son inteligentes. El profesor Hans Moravec, de la Universidad Carnegie Mellon de Pittsburgh, apunta que no hay nada como los datos inherentemente estructurados. Todos los datos significan algo solamente cuando defines la codificación y el orden en el que se van a leer. Sin estos requisitos previos, son tan sólo un puñado de bits. En cambio, cualquie puñado de bits, sin importar el poco sentido que  parecer tener, debe representar un archivo de datos estructurado o un programa en algún sistema de codificación adecuado. Si tienes el intérprete apropiado (lo que él llama una <caja de visualización>), entonces verás el orden y el significado ocultos de los bits.
   Los formatos de archivo son totalmente arbitrarios, de modo que no hay razón para dar a uno de ellos más importancia que a otro. Por eso lo que parece una colección aleatoria de bits cuando no sabes cómo leerlos se convierte en una imagen digitalizada o un procesador de textos cuando lo sitúas en una determinada caja de visualización. Y todas esas interpretaciones alternativas tienen exactamente la misma validez que la opinión de que solamente son datos sobrantes. De ahí que todas las rocas sean inteligentes. Piensa en ello.
 
   El pasado mes de julio (año 2005), el cambio de dueño de una enciclopedia de béisbol marcó un momento histórico para la ciencia. El conocido matemático de Cambridge Stephen Hawking la entregó para pagar una apuesta que había realizado con John Preskill, un físico del Instituto Tecnológico de California. Tras casi 30 años de estudio, Hawking había llegado a la conclusión de que estaba equivocado y Preskill tenía razón sobre un aspecto fundamental de los agujeros negros.
   Hawking pagó la apuesta en la 17a Conferencia Internacional sobre Relatividad General y Gravitación que tuvo lugar en Dublín. Anunció su cambio de opinión diciendo a la audiencia lo siguiente: <siento defraudar a los seguidores de la ciencia ficción, pero no existe la posibilidad de utilizar los agujeros negros para viajar a otros universos>.
   La importancia de lo que dijo Hawking no se perdió entre los físicos de la conferencia. Comprendieron que estaba dando una importante opinión sobre información y computación. No sobre los ordenadores, sino sobre la ciencia de la computación.
   Durante años muchos físicos han creído (en realidad, dado por hecho) que el universo es un ordenador. No en el sentido de que ejecuta Windows y de vez en cuando se cuelga, sino en el sentido de que todo en el universo almacena y procesa datos.
   Esto no es tan raro como pueda parecer. Un PC maneja datos como bits representados por grupos de electrones. A medida que los ordenadores se hacen más pequeños, existe la esperanza de que esos grupos puedan terminar reducidos a simples electrones. Aparte de esta teoría, los experimentos realizados han demostrado ya que se puede conseguir una mayor potencia informática utilizando las propiedades de la mecánica cuántica, que se aplican a todas las partículas subatómicas.
   Cada vez que dos electrones interactúan, los detalles exactos de dicha interacción determinan si el giro de alguno de los electrones se invertirá en la dirección opuesta. Así, la interacción puede funcionar como una puerta lógica convencional, y las redes de dichas interacciones pueden realizar una auténtica computación.
   Pero no sólo los electrones pueden hacer este truco: todas las partículas subatómicas están sujetas a las leyes de la mecánica cuántica y por eso son capaces de manejar información de esta forma. En toda masa microscópica de materia, se producen billones de estas operaciones de proceso de información por segundo. Para utilizar este comportamiento de una forma práctica, tendríamos que controlar las inetracciones para lograr el resultado que necesitamos, pero incluso sin nuestra intervención o conocimiento, la información se está procesando constantemente en todo el universo.
   Por un lado, ésta es la simulación definitiva. Una simulación tan completa que no resulta distinguible en lo que está simulando. Así, podríamos pensar en el universo como en materia y energía obedeciendo a las leyes de la física. Una alternativa podría ser pensar en él como información, y su evolución a lo largo del tiempo sería el proceso de ésta para proporcionar el resultado que represeta el universo como tal.
   El cualquier caso, esto es lo que les gustaría creer a los físicos. Es una lástima que hubiera un único gran escollo para esta elegante idea del universo entendido como un ordenador: los agujeros negros.
 
TEORÍAS DE EVAPORACIÓN
Como todo el mundo sabe, lo que entra en un agujero negro no sale de él. Su atracción gravitatoria es tan fuerte que ni siquiera la luz puede escapar. Por lo tanto, cualquier materia que caiga en un agujero negro se pierde en el universo sin posibilidad de recuperación, junto con toda la información y la potencia de proceso que contenga. Éste era el problema con el que se topaban los intentos de producir una teoría de computación del cosmos. En lugar de que el universo entero sea un ordenador, sólo podría serlo la mayor parte de él, cosa que no era el tipo de solución elegante que los físicos querían.
   Seguía siendo un problema incluso cuando se descubrió que, después de todo, los agujeros negros son realmente negros. Hace treinta años, Stephen Hawking estableció que, cuando se tiene en cuenta la mecánica cuántica, los agujeros negros emiten energía mediante un efecto conocido como radiación de Hawking. En el proceso, el agujero negro pierde una pequeña cantidad de masa, es decir, se evapora. Tiene que hacerlo, porque la ley de conservación de la energía dice que la energía ni se crea ni se destruye. Así, siguiendo la ecuación de Einstein E=mc^2, el agujero negro convierte pare de su masa en energía emitida.
   El descubrimiento de que los agujeros negros emiten energía fue el mayor logro de Stephen Hawking en el campo de la física. Sin embargo, no proporcionaba una solución al problema del entendimiento del universo como un ordenador, ya que Hawking averiguóque, incluso aunque la cantidad de energía liberada se asociara a la cantidad de masa caída en el interior, siempre sería energía aleatoria. Así, la información que había caído dentro se perdería en lugar de ser procesada y enviada de nuevo con una forma diferente.
   Esto seguía siendo un verdadero problema para la mayoría de los científicos, porque todo lo demás en la mecánica cuántica del universo obedece a una ley de conservación de la información. Se pueden procesas esos cubits tanto como se quiera, pero nunca se podrán destruir. La cantidad total de información que hay en el universo tiene que seguir siendo la misma.
   Si los agujeros negros no se evaporasen, podría haber una forma de omitir esta dificultad porque simplemente la información se podría almacenar dentro del agujero negro. Sería inaccesible, pero aún seguiría allí. Sin embargo, los agujeros negros se evaporan de forma que a la información no le queda ningún sitio donde ocultarse una vez que el agujero negro ha desaparecido. Y ello presentaba un gran problema que necesitaba solución.
   Los físicos se dividieron en dos sectores: los que creían que Hawking estaba equivocado y que la información realmente se escapa en la radiación de Hawking, y los que creían que tenía razón y que tenía que existir alguna otra laguna que tuviera en cuenta esta aparente no conservación de la información. Una sugerencia generalizada fue que los agujeros negros actúan como portales para entrar en otros universos y que la información que falta simplemente aparece allí para mantener las cosas equilibradas.
   De ahí el comentario de Hawking en Dublín en el año 2005 acerca de la imposibilidad de viajar a otros universos a través de los agujeros negros. Al decir que los agujero negros no tienen una puerta trasera estaba admitiendo que la información perdida no se estaba desviando oportunamente y, por tanto, que la radiación que los agujeros negros emiten debe contener una versión procesada de la información que entraba. De esta forma, la información se conserva y el universo entero puede finalmente verse como un ordenador gigante.
 
ESPECIFICACIONES TÉCNICAS
Pero supuesto esto no es tan sencillo. La base matemática de los agujeros negros es diabólicamente complicada y no existe realmente un consenso sobre cómo hacer los cálculos. La mayoría de los expertos tienen sus propias formas de acercarse a ello y buena parte del debate que existe entre ellos es sobre cuáles de sus ecuaciones tienen más sentido. Incluso algunos de los científicos que siempre han creído que la información escapa de los agujeros negros no están de acuerdo con el modo en que Hawking se ha dejado convencer por su punto de vista. Sea cual sea el posible resultado de ese argumento, el cambio de idea de Hawking ha ayudado sin duda a reforzar la creencia ya muy extendida de que el universo es un ordenador.
   Es sorprendente que sea posible averiguar algunas de las especificaciones básicas de este procesador cósmico. Conociendo el tamaño y la energía totales del universo, datos que los científicos reconocen saber porque pueden observar su expansión, se obtiene una cantidad de unos 10123 como número total de bits almacenados en el universo. Compara esto con un gigabyte de RAM, que tiene unos 1010 bits.
   Por supuesto, es de esperar que el universo sea grande, pero no necesariamente rápido. Pero su velocidad de proceso es también absolutamente sorprendente. Cada cubit puede cambiar 1020 veces por segundo, lo que corresponde a una velocidad de reloj de 100 billones de gigahercios (a años-luz de los endebles 4 GHz que puede gestionar un PC moderno).
   La arquitectura básica del universo es también muy distinta de cualquier cosa que puedas encontrar en una CPU de silicio. En particular, es imposible que el universo funcione con cualquier clase de reloj principal. Ello es debido a que en el tiempo que tarda un cubit en invertir su posición, la luz viaja solamente tres billonésimas de milímetro. Por tanto, las partículas sólo pueden comunicarse localmente con otras partículas con las que colisionen, lo que hace imposible sincronizar partes distintas del procesador. Así que el universo como un todo es una máquina totalmente paralela.
   Sin embargo, las cosas cambian cuando se está tratando con agujeros negros. La enorme gravedad aplasta las partículas, lo que disminuye el número total de bits que se pueden almacenar y reduce la velocidad a la que pueden invertirse los cubits, pero acelera su capacidad para comunicarse porque las distancias implicadas son muy pequeñas. Como resultado de ello, cualquier interacción que afecte a una partícula es sentida por las demás y por eso los agujeros negros parecen funcionar como procesadores en serie. Aunque son más lentos que la materia normal, los agujeros negros aún serían incomparablemente más rápidos procesando información que cualquier ordenador convencional.
 
UNA REVOLUCIÓN EN LAS CPU
¿Qué impacto tiene cualquiera de estas cosas sobre la informática tal y como la conocemos? Por el momento ninguno, pero a largo plazo podría tener implicaciones muy profundas. La informática cuántica es ya un campo de investigación activo, en compañías como HP, IBM y Microsoft invirtiendo cantidades de dinero con la esperanza de situarse a la cabeza cuando lleguen los primeros chips cuánticos. Cualquier acción que mejore la comprensión teórica de la información cuántica, incluso a un nivel abstracto, podría beneficiar el proceso de convertirlo en una tecnología práctica.
   Incluso podría ser que esos chips cuánticos no tuvieran que ser muy diferentes de los circuitos actuales. En el año 2004, investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles anunciaron que habían conseguido invertir y detectar un solo qubit en un transistor de silicio convencional. Creen que los chips de silicio cuántico, basados en los actuales métodos de fabricación de chips, podían ser una posibilidad real: <Nuestra investigación demuestra que un transistor normal, del tipo utilizado en un PC de sobremesa o en un teléfono móvil, se puede adaptar para su uso en informática cuántica práctica>, dijo el profesor Hong-Wen Jiang, que dirige el equipo de investigación de la UCLA.
   Sin embargo, si resulta que se busca algo más exótico, ¿qué pasaría si se aprovecharan los agujeros negros para que se encargaran de las tareas informáticas por nosotros? Alguno científicos especulan que puede ser posible crear agujeros negros de tamaño microscópico en el laboratorio, y que podrían programarse para computación cuántica, suponiendo, por supuesto, que las nuevas ideas de Hawking sean correctas y que los agujeros negros no sean simplemente un sistema de eliminación de desechos para la información.
   En general, el consejo más seguro sobre los agujeros negros es mantenerse tan lejos de ellos como sea posible, preferiblemente a unos cuantos años luz de distancia. Sin embargo, tampoco debería suponer peligro alguno tener cerca estos diminutos agujeros negros, porque una de las conclusiones del trabajo original de Hawking es que cuanto más pequeño sea el agujero negro, más rápido se evapora.
   Los enormes agujeros negros del tipo de los que se cree que existen en el corazón de la mayoría de las principales galaxias, incluyendo la nuestra, son capaces de absorber materia más rápido de lo que pueden perderla medinte el proceso de radiación de Hawking. Así que inevitablemente crecen más siempre que tengan lista una importante cantidad de materia que engullir. Por otro lado, un mini agujero negro con una masa de 1 Kg se evaporará del todo en sólo 10-21 segundos. Esto implica una velocidad de proceso realmente impresionante si podemos conseguir que realice algún cálculo antes de que expire.
   En la actualidad, nadie sabe cómo interactúan las partículas (y por lo tanto, cómo hacen sus cálculos) cuando están en un agujero negro, pero parece seguro que las interacciones serán diferentes a las que se producen en el exterior debido a las extremas fuerzas gravitatorias implicadas. Si dichas diferencias pudieran solucionarse, entonces no parecería haber, en principio, razón alguna para que un agujero negro fabricado por el hombre no pueda utilizarse en computación. Se dejaría caer en su interior material adecuadamente codificado y la radiación de Hawking resultante se decodificaría para obtener la respuesta. Como los investigadores de información cuántica Seth Lloyd e Y Jack Ng escribieron recientemente en Scientific American: <Preparando adecuadamente el material que caiga dentro, un pirata informático debería poder programar el agujero para realizar cualquier cálculo deseado>.
   Nadie ha conseguido todavía cre un mini agujero negro, pero algunos científicos creen que será posible en algunos años, cuando un nuevo acelerador de partículas llamado LHC (Large Hadron Collider: gran colisionador de hadrones) empiece a funcionar. El LHC es un túnel de 27 Km de longitud que está en construcción y que está situado en la frontera francosuiza, no lejos de Ginebra. Se utilizará para hacer chocar rayos de protones que viajen en direcciones contrarias casi a la velocidad de la luz. El objetivo principal del proyecto es crear nuevos tipos de partículas, pero algunos científicos predicen que las colisiones producirán también agujeros negros muy pequeños a una velocidad más o menos uno por segundo.
   Si se producen mini agujeros negros, nadie estará más interesado en ello que Stephen Hawking. Aunque su idea de que los agujeros negros se evaporan emitiendo energía es aceptada en general, el proceso no se puede detectar en agujeros negros lejanos, de modo que sigue a la espera de que exista soporte experimental. Los agujeros negros hechos por el hombre deberían ofrecer la evidencia y así proporcionarle, finalmente, el Premio Nobel por su trabajo.
   Eso sería en relación con sus esfuerzos de hace 30 años, pero las cuestiones actuales sobre información cuántica y computación también deberían aclararse mucho más si los agujeros negros experimentales llegaran a poder crearse. Podrían seguirse varios caminos: si se demuestra la existencia de la radiación de Hawking, será necesario enfrentarse a la cuestión de si lleva o no información significativa. De hecho, es posible que haya algún otro mecanismo aún no descubierto mediante el cual los agujeros negros procesan la información que admiten.

Artículo revista PCPRO – Nº 059
 
 

Curso de Filosofía elemental (18)

METAFÍSICA
 
 
 
 
XVIII
 
Causas del ser
 
 
 
91. NOCIÓN DE CAUSA
 
   Hemos visto ya dos de las partes en que dividimos (núm. 4) la metafísica especial o estudio de los grandes sectores en que divide el ser: la Cosmología o Filosofía natural y la Psicología. La tercera de esas partes –Teodicea o Teología natural– la estudiaremos más tarde.
   Vamos ahora a tratar algunos de los temas más importantes de la Metafísica general u Ontología, también llamada Filosofía primera, a la que podemos definir como ciencia del ser en cuanto ser, o como ciencia de las causas últimas de los seres. Ella se valdrá para su estudio del último y más profundo grado en que se realiza la abstracción: la abstracción metafísica (recuérdese núm. 4), por la que captamos aquello que tienen de común todas las cosas: el ser.
   Comprender un ser estriba en conocer sus diferentes causas o razones de ser, esto es, todo aquello que de alguna manera ha contribuido a que tal ser sea. La ciencia es definida por Aristóteles como <<saber de las cosas por sus causas>>, a diferencia del saber vulgar que es un saber <<de hechos>>, que nada sabe de sus porqués o causas.
   Decimos que algo es causa cuando de alguna manera comunica el ser o influye en la producción de otro ser, su efecto. En el concepto de causa podemos distinguir tres elementos, necesarios para que algo pueda considerarse como tal:
   1º. La noción de principio. –Toda causa es principio del ser causado. Principio es aquello de lo que algo procede, de cualquier modo que sea. Pero, por ello mismo, no todo principio es causa. Para que lo sea debe reunir otros requisitos que veremos después. El prólogo, por ejemplo, es principio del libro, pero no causa; la noche es principio del día, pero no su causa. En todos estos casos el principio antecede a lo que sigue, pero no comunica el ser ni influye en el ser de la cosa. Este aparece en la existencia por otras causas: la acción del autor, el movimiento del Sol, respectivamente. Pero para que podamos hablar de causa es preciso, además
 
   2.º La influencia o comunicación del ser sobre lo causado. –La causa influye sobre el efecto o le comunica algún modo de ser, como el manantial de energía eléctrica suministra corriente. Sin esta comunicación o influjo no habría causalidad.
 
   3.º La dependencia existencial. –Lo que recibe el ser (el efecto) debe guardar dependencia entitativa respecto de la causa que se lo comunica. Por ello debe haber cierta distinción real entre la causa y lo causado. Si no la hubiera no podría decirse que la causa comunica el ser a otro y que éste depende en su ser de la causa.
   Cuando una bola de billar recibe el impulso del taco y choca con otra bola, decimos qe es causa del movimiento de ésta. En efecto:
   1.º La primera bola es principio del movimiento de la segunda.
   2.º La primera bola ha comunicado el movimiento a la segunda.
   3.º Esta se mueve gracias al impulso de la otra bola. Su movimiento es distinto del de la primera y depende de él.
 
   Hay que distinguir entre causa y condición. La condición (sobre todo la condición sine qua non) no supone causalidad, sino sólo un factor necesario o conveniente (según los casos) para que la causalidad pueda ejercerse. Así, la mesa de billar, en nuestro ejemplo, no será causa del movimiento de las bolas; pero sí condición para que las causas de ese movimiento puedan actuar. El accionar un interruptor tampoco es causa de que la luz se encienda, sino condición, puesto que su papel se reduce a remover un obstáculo que se oponía al paso de la corriente.
 
 
92. DIVISIÓN: CAUSAS INTRÍNSECAS Y EXTRÍNSECAS
 
   La materia y la forma –que hemos visto ya (lección X)– son las dos primeras de la causas del ser que Aristóteles enumera; explicar un ser –dice– es dar cuenta de las causas que han intervenido en su existencia. Estas son cuatro: causa material, formal, eficiente y final.
   Imaginemos una estatua de Julio César. Podemos decir que depende o es efecto de estas cosas: de la imagen de Julio César que el escultor poseía y que imprimió al mármol (causa formal); del mármol mismo, sin el cual no habría estatua (causa material); de la acción del escultor que con su cincel y su martillo sacó de su indeterminación a la materia (causa eficiente), y del fin que el escultor se propuso al hacer la estatura –agradar a César, ganar dinero, realizar la belleza…– (causa final). A las dos primeras causas las llamó Aristóteles intrínsecas, porque actúan desde dentro, penetrándose, para la producción del ser; a las otras dos extrínsecas: la eficiente es la acción –causa impulsiva– de que es capaz el ser ya existente; la final opera a través de la mente del que actúa, que conoce el término de la acción y en vista del cual –atractivamente– obra.
 
 
93. LA CAUSA EFICIENTE
 
   Causa eficiente es aquel ser con cuya acción real y física se produce una nueva realidad. De él brota el movimiento que impulsa la mutación del no ser al ser. El ejercicio de la causalidad eficiente es la acción.
   La causa eficiente se divide en:
   1.º PRINCIPAL, cuando obra por virtud propia. La causa principal puede ser:
   a) Causa principal primera. Es el origen de toda causalidad, aquella que no depende de nada en su acción. Sólo Dios es causa principal primera.
   b) Causa principal segunda. Es aquella que depende de la causa primera en su acción.
 
   2.º INSTRUMENTAL. Es una nueva  causa verdaderamente eficiente, pero subordinada a otra, a la que sirve y por la cual se mueve. Así, por ejemplo, el cincel, que es instrumento del escultor.
   Es de advertir que el efecto del instrumento puede ser más elevado que el instrumento mismo: el pincel, por ejemplo, produce un cuadro. Esto es debido a que el instrumento recibe una premoción física de la causa principal, que lo eleva y lo hace proporcionado al efecto.
 
 
94. SU NEGACIÓN POR LOS EMPIRISTAS
 
   El empirismo (núm. 74) sostiene que todo conocimiento humano procede de los sentidos y que no rebasa el ámbito de éstos. Los empiristas afirman que sólo debemos admitir como ciertos aquellos conocimientos que se puedan comprobar empírica o experimentalmente (es decir, que se puedan <<ver o tocar>>. Todo lo que no admita comprobación física, según los empiristas, es inadmisible en ciencia o en filosofía. Será objeto, a lo sumo, de la fe, del conocimiento de lo sobrenatural.
   El empirismo ha sido defendido principalmente por filósofos ingleses de la época del racionalismo. El empirismo clásico inglés está representado por los filósofos JUAN LOCKE (1632-1704), JORGE BERKELEY (1685-1753) y DAVID HUME (1711-1776).
   Los empiristas ingleses, a partir de Hume, llegaron a negar valor a la idea de causa eficiente. Según ellos, no experimentamos –no vemos ni tocamos– las causas eficientes. Nosotros vemos, por ejemplo, salir el Sol (un fenómeno empírico) y sentimos que los guijarros del suelo se calientan (otro fenómeno observable). Decimos entonces que <<el sol calienta las piedras>>. Pero al hablar así no nos limitamos, según los empiristas, a registrar lo que hemos visto o palpado, sin que enlazamos a ambos fenómenos experimentados con un vínculo causal o, lo que es lo mismo, otorgamos a uno el carácter de causa y a otro el carácter de efecto. Pero yo no he visto realmente ese <<influjo>> de un fenómeno sobre el otro, ni es nada que pueda verse o tocarse. Para hablar con rigor debería haber dicho que <<el Sol ha salido y las piedras se han calentado>>, o, lo más, que <<tal sucesión pueda darse>>, pero a nada más me autoriza la experiencia sensible.
   La causalidad es así para el empirismo no más que una sucesión reiterada. Dado que muchas veces vemos que un fenómeno sigue a otro, llegamos a pensar que éste es causa de aquél. Si el gallo razonase, creería que él era la causa de la salida del Sol, ya que éste sale después de su canto.
   Sin embargo, es preciso objetar a los empiristas con el hecho de que distinguimos muy cuándo se trata de mera sucesión de fenómenos y cuándo de causalidad. No decimos, por ejemplo, que el dia es causa de la noche. Algunas veces, es cierto, resulta difícil discriminar una cosa de otra: tomamos la sucesión como causa (post hoc, ergo propter hoc). Pero la posibilidad de este error manifiesta la existencia de una distinción entre ambas.
   Por otra parte, nuestra experiencia inerna (introspección) nos muestra claramente cómo nosotros mismo somos causa eficiente de nuestras propias acciones. Vivimos íntimamente el nexo causal.
 
 
95. CAUSALIDAD EFICIENTE EN LAS CRIATURAS: SU NEGACIÓN EN EL OCASIONALISMO Y EN EL PATEÍSMO
 
   Otros filósofos han negado también, por distinto camino, la causalidad eficiente, pero sólo en las criaturas o seres de este mundo, al reservarla exclusivamente a Dios. Son éstos los ocasionalistas y los panteístas de la escuela cartesiana o iniciada por Descartes.
   La división de la realidad que hizo Descartes (núm. 85) en dos sustancias –materia y espíritu– radicalmente diferentes entre sí, que conviven unidas en el hombre, planteó en seguida un problema de difícil solución: el que se ha llamado de la comunicación de las sustancias, o causalidad eficiente de una sobre otra.
   Parece claro que, dentro del hombre, el alma actúa sobre el cuerpo y el cuerpo sobre el alma. A un acto de mi espíritu –por ejemplo, el deseo de mover un brazo– responde un hecho físico, material: el propio movimiento del brazo. Un hehco físico, como la presión de una fuerza sobre mi epidermis, produce a suvez un fenómeno psíquico: la sensación tactil o dolorosa que experimenta mi espíritu.
   ¿Cómo es esto posible? Puede comprenderse que los cuerpos actúen sobre los cuerpos y las almas sobre las almas, porque son de la misma naturaleza. Que un móvil material impulse a otro, o que un espíritu convenza a otro o influya sobre él, no encierra dificultad. Admitiendo la existencia de la forma y la materia aristotélicas (hilemorfismo, lección X) y suponiendo que el alma hace en el hombre el papel de forma y el cuerpo de materia (núm. 87), podría comprenderse también esa interacción eficiente del alma y cuerpo, puesto que serían dos principios que por su misma naturaleza están llamados a fundirse y actuar unidos. Pero si se parte deuna radical heterogeneidad de alma y cuerpo, o espíritu y materia, al modo de Descartes, ¿cómo concebir esa interacción que parece mostrar la realidad?
   El primero en enfrentarse con el problema fue el pensador francés Nicolás de MALEBRANCHE (1638-1715). Admitida la esencial heterogeneidad de las dos sustancias, Malebranche resuelve la imposibilidad de una acción recíproca. El cuerpo extenso, capaz sólo de una acción mecánica, no puede originar las sensaciones en el alma inextensa, espirtual. Lo que sucede, según Malebranche, es que no son las cosas de este mundo –almas o cuerpos– las que actúan, sino que es Dios el solo autor de todo movimiento, sujeto único de causalidad eficiente. Dios pone de acuerdo –sincroniza– las dos sustancias, produciendo en el alma sensaciones con ocasión de los hechos físicos, y movimientos en el cuerpo con ocasión de voliciones en el alma. De aquí el nombre de ocasionalismo con que se conoce a esta teoría. Nuestras ideas, según Malebranche, no son producidas por las cosas exteriores, sino por una iluminación divina con ocasión de las cosas exteriores. El conocimiento del hombre es una visión de las cosas en Dios.
   Pero si las criaturas no son más que ocasión para que Dios obre, si ellas no actúan ni física ni espiritualmente, brota en seguida la consecuencia de que las criaturas no son auténticas sustancias, sino sólo atributos (manifestaciones) de una sola verdadera sustancia, que es Dios, único ser existente del que todas las cosas forman parte. Esta consecuencia la extrajo Benito ESPINOSA (1632-1677), judío holandés de origen español, en cuya obra Ethica ordine geometrico demonstrata extrae las últimas consecuencias del cartesianismo y llega al panteísmo, doctrina que afirma la sola realidad de Dios y niega no sólo la causalidad eficiente de las criaturas, sino su misma realidad sustancial, distinta de Dios mismo.
 
 
96. LA CAUSA FINAL
 
   Causa final es el objeto o término para cuyo logro obra el agente.
   La causa final es la que determina el sentido y dirección del movimiento. Sin este sentido inicial, la energía eficiente no se desencadenaría. En los seres conscientes, la causa final aparece en el entendimiento antes de ejecutarse la acción. Por ello se dice que <<el fin es lo primero en la intención y lo último en la ejecución>>. Así, ganar dinero o fama, que es lo primero que nace en la mente del escultor, será lo último que se realice, después de ejecutada su obra.
 
La finalidad en la naturaleza.
   Esta causa final no se da sólo, según Aristóteles, en la acción del ser inteligente, sino que también se halla impresa en la naturaleza. La forma de los seres tiende en ellos a su propia perfección, abriéndose paso a través de la limitación, de la imperfección, que le imponen la materia y la individualidad. Por ello, los seres poseen tendencias naturales y unos tienden hacia otros, ya que, así como todos tienen una primera fraternidad en el ser, poseen otras afinidades que los hacen mutuamente perfectibles, por una ley universal de armonía que preside al Cosmos. Unos tienden a su fin ciegamente, como acontece en las actividades químicas de los cuerpos, por ejemplo: otros instintivamente, como los animales, conociendo su objeto, pero no la razón de apetecerlos; otros, en fin –los hombres–, racionalmente, libremente, conociendo la razón de apetibilidad, y pudiendo, al no estar determinados por los objetos mismos, apartarse de su cumplimiento en razón de otros motivos inferiores. De aquí que la finalidad no sea sólo un modo de apetecer y de obrar los seres dotados de conocimiento, sino algo que está impreso en ls formas (entelequias) y en el orden general del Universo.
 
 
97. EL MECANICISMO
 
   Las causas finales son negadas por los filósofos mecanicistas. Suponen éstos que el Universo es como un inmenso mecanismo material movido o impulsado sólo por causas eficientes, ciegas. Según ellos, en consecuencia, no puede decirse que en la Naturaleza haya fines. La Naturaleza, dicen, no persigue ningún fin. La finalidad procede sólo del hombre, que es quien proyecta sobre los procesos naturales su modo de ser propio. Así, dice el hombre que los astros brillan para (con el fin de) alumbrarle, que las nubes descargan con el fin de regar las cosechas, que las aves tienen alas para volar. En rigor habría que decir que los hombres disponen de luz porque brilla el sol, y que las cosechas se riegan y crecen porque llueve, y que las aves vuelan porque tienen alas. En una palabra, el mecanicismo pretende sustituir el <<para qué>> (causa final) por el <<por qué>> (causa eficiente).
   La filosofía clásica afirma la existencia de las causas finales, incluso las ve necesarias para que pueda producirse la acción de las demás causas. Pues, aun contando con la materia y la forma y con la causa eficiente, si ésta no adopta una dirección, un fin determinado, no podrá comenzar su acción. Carecerá de punto de aplicación. El fin o causa final confiere, según esto, la realidad misma determinada al ser.
   Por ello, la causa final se encuentra dondequiera que exista el movimiento. No sólo en los seres dotados de conciencia y vida (cuya actividad evidentemente se orienta según fines, es teológica), sino también en los seres inorgánicos y, en general, en la Naturaleza, cuyo desarrollo y movimiento no es un proceso ciego, sino que conspira hacia un fin, que es el que presta el orden al Universo, y que no es otro sino Dios mismo en cuanto Bien Supremo. 

Fundamentos de programación con Módula-2 (2)

 

1.2 Programación e ingeniería de software
 
De las explicaciones anteriores se deduce que una máquina programable, y en particular un computador, es totalmente inútil si no dispone del programa adecuado. Para realizar un determinado tratamiento de información con ayuda de un computador habrá sido necesario:
 
   a) construir el computador (hardware)
   b) idear y desarrollar el programa (software)
   c) ejecutar dicho programa en el computador
 
Sólo la última fase (c) es habitualmente realizada por el usuario. Las dos primeras corresponden a los profesionales de la informática: la fase (a) a los fabricantes de hardware y la (b) a los de software. En los siguientes apartados se analiza la actividad de desarrollo de software.
 
 
1.2.1 Programación
 
La labor de desarrollar programas se denomina en general programación. En realidad este término se suele reservar para designar las tareas de desarrollo de programas en pequeña escala, es decir, realizadas por una sola persona. El desarrollo de programas complejos, que son la mayoría de los usados actualmente, exige un equipo más o menos numeroso de personas que debe trabajar de manera organizada. Las técnicas para desarrollo de software a gran escala constituyen la ingeniería de software.
 
Programación e ingenieria de software no son disciplinas independientes, sino complementarias. El desarrollo de software en gran escala consiste esencialmente en descomponer el trabajo total de programación en partes independientes que pueden ser desarrolladas por miembros individuales del equipo. La ingeniería de software se limita a añadir técnicas o estrategias organizativas a las técnicas básicas de programación. El trabajo en equipo es, en último extremo, la suma de los trabajos realizados por los individuos.
 
 
1.2.2 Objetivos de la programación
 
La ingeniería de software excede del ámbito de este libro (entradas de blog). En él nos centraremos sólo en la labor de programación, correspondiente a la preparación de programas medianos o pequeños, realizables por una sola persona. No obstante, las técnicas de programación han de establecerse con el objetivo de ser una base adecuada para la ingeniería de software. Entre los objetivos particulares de la programación podemos reconocer los siguientes:
 
  • CORRECCIÓN: Es evidente que un programa debe realizar el tratamiento esperado, y no producir resultados erróneos. Esto tiene una consecuencia inmediata que no siempre se considera evidente: antes de desarrollar un programa debe especificarse con toda claridad cuál es el funcionamiento esperado. Sin dicha especificación es inútil hablar de funcionamiento correcto.

  • CLARIDAD: Prácticamente todos los programas han de ser modificados después de haber sido desarrollados inicialmente. Por esta razón es fundamental que sus descripciones sean claras y fácilmente inteligibles por otras personas distintas de su autor, o incluso por el mismo autor al cabo de un cierto tiempo, cuando ya ha olvidado los detalles del programa.

  • EFICIENCIA: Una tarea de tratamiento de información puede ser programada de muy diferentes maneras sobre un computador determinado, es decir, habrá muchos programas distintos que producirán los resultados deseados. Algunos de estos programas serán más eficientes que otros. Los programas eficientes aprovecharán mejor los recursos disponibles y, por tanto, su empleo será más económico en algún sentido.

Estos objetivos resultan a veces contrapuestos. Quizá el ejemplo más intuitivo sea la dualidad entre claridad y eficiencia. Para ser claros los programas han de ser sencillos, pero para aprovechar los recursos de manera eficiente en muchos casos hay que introducir complicaciones que hacen el programa más difícil de entender.

Si se trata de establecer una importancia relativa entre los distintos objetivos, habría que considerar como prioritaria la corrección. Piénsese, por ejemplo, que un programa de contabilidad no es aceptable si no calcula correctamente los saldos de las cuentas.

A continuación debe perseguirse la claridad, que como ya se ha indicado es necesaria para poder realizar modificaciones, o simplemente para poder certificar que el programa es correcto. En realidad el objetivo de claridad va ligado al de corrección. Es prácticamente imposible asegurar que un programa es correcto si no puede ser entendido claramente por la persona que lo examina.

Tal como se ha dicho antes, la claridad facilita la tarea de realizar modificaciones cuando las necesidades así lo exijan. Puede afirmarse que esto ocurre siempre con todos los programas que tienen cierto interés.

Finalmente ha de atenderse a la eficiencia. Este objetivo, aunque importante, sólo suele ser decisivo en determinados casos. En muchas situaciones el aumento de capacidad de los computadores a medida que avanza la tecnología va permitiendo utilizar de manera aceptable, desde el punto de vista económico, programas relativamente menos eficientes.
 
 
1.3 Lenguajes de programación
 
Ya se ha explicado que un computador funciona bajo control de un programa que ha de estar almacenado en la unidad de memoria. El programa contiene, en forma codificada, una descripción del comportamiento deseado del computador.
 
Cada modelo de computador podrá utilizar una forma particular de codificación de programas, que no coincidirá con la de otros modelos. La forma de codificar programas de una máquina en particular se dice que es su código de máquina o lenguaje de máquina. La palabra "lenguaje" utilizada habitualmente en el vocabulario informático en español es, en realidad, una transcripción directa del término inglés "language", cuyo significado correcto es "idioma".
 
Un programa codificado en el lenguaje de un modelo de máquina (Figura 1.4) no podrá ser ejecutado, en general, en otro distinto. Si queremos que un programa funcione en diferentes máquinas tendremos que preparar versiones particulares en el lenguaje de máquina de cada una de ellas. Evidentemente con ello se multiplica el costo de desarrollo si cada versión se prepara de manera independiente.
 
 
     programa                                   programa
         LM1                                          LM2
 
 
         LM1                                          LM2
     máquina base                             máquina base
 
   Figura 1.4 Cada computador necesita programas en su lenguaje de máquina (LM) particular.
 
Por otra parte, los programas en código de máquina son extraordinariamente difíciles de leer por una persona. Normalmente contienen códigos numéricos (Figura 1.5) sin ningún sentido nemotécnico, y compuestos por millares o incluso millones de operaciones elementales muy sencillas que en conjunto pueden realizar los tratamientos complejos que vemos a diario.
 
   88 94 50 FF 76 0A FF 76 08 9A BA CD 3A 16 B8 01
   00 EB E8 B8 88 94 50 2B C0 50 9A FA C5 3A 16 EB
   ED B8 88 94 50 B8 01 00 EB EF B8 88 94 50 9A 48
   D1 3A 16 EB D9 5D CA 0A 00 55 8B EC 83 EC 08 57
   56 B8 01 00 50 9A 97 41 9B 34 8B D8 8B 47 14 89
 
     Figura 1.5 Fragmento de programa en código de máquina.
 
Para facilitar la tarea de programación resulta muy deseable disponer de formas de representación de los programas que sean adecuadas para ser leídas o escritas por personas, y que al mismo tiempo resulten independientes del modelo particular de computador que será utilizado.
 
Los lenguajes de programación sirven precisamente para representar programas de manera simbólica, en forma de texto (Figura 1.6) que puede ser leído con relativa facilidad por una persona. Además, los lenguajes de programación son formas de representación prácticamente independientes de las máquinas particulares que se vayan a usar.
 
     PROCEDURE EscribirElemento( e: TipoElemento );
     (* Escribe el símbolo del elemento por la salida principal *)
     BEGIN
        Write( simobolo[e,0] );
        IF simbolo[e,1<>’ ‘ THEN
           Write( simbolo[e,1] )
        END
     END EscribirElemento;
 
     Figura 1.6 Fragmento de programa en lenguaje Modula-2.
 
La comparación de los fragmentos de programa de las Figuras 1.5 y 1.6 pone de manifiesto sin necesidad de más explicaciones la ventaja de usar lenguajes de programación simbólicos.
 
 
1.4 Compiladores e Intérpretes
 
Un programa escrito en un lenguaje de programación simbólico puede ser ejecutado en máquinas muy diferentes. Pero para ello se necesita disponer de los mecanismos adecuados para transformar ese programa simbólico (Figura 1.7) en un programa en el lenguaje particular de cada máquina.
 
                                     programa
                                         LM
 
  LP –> LM1                                                   LP –> LM2
 
programa                                                         programa
  LM1                                                                 LM2
máquina 1                                                        máquina 2
 
 
   Figura 1.7 Un programa en un lenguaje de programación simbólico ha de adaptarse al lenguaje máquina.
 
Existen diferentes estrategias para conseguir ejecutar en una máquina determinada un programa escrito en un lenguaje de programación simbólico. Normalmente se basan en el uso de programas especiales que realizan un tratamiento de la información en forma de texto que representa el programa en el lenguaje de programación simbólico. Estos programas para manipular representaciones de programas los denominaremos procesadores de lenguajes.
 
Un compilador es un programa que traduce programas de un lenguaje de programación simbólico a código de máquina. A la representación del programa en lenguaje simbólico se le llama programa fuente, y su representación en código máquina se le llama programa objeto. Análogamente al lenguaje simbólico y al lenguaje máquina se les llama también lenguaje fuente y lenguaje objeto, respectivamente.
 
La ejecución del programa mediante compilador exige al menos dos etapas separadas, tal como se indica en la Figura 1.8. En la primera de ellas se traduce el programa simbólico a código de máquina mediante el programa compilador. En la segunda etapa se ejecuta a directamente el programa en código de máquina, y se procesan los datos y resultados particulares. La compilación del programa en código de máquina ha de hacerse sólo una vez, quedando el programa en código de máquina disponible para ser utilizado en forma inmediata tantas veces como se desee.
 
                                                   compilador
                                                        LM
      prog. fuente  —>                   máquina base    —> prog. objeto
 
                 datos   —>           prog. objeto          —> resultados
                                                  LM
                                            máquina base
 
     Figura 1.8 Proceso de un programa en lenguaje fuente (LF) mediante compilador.
 
Un intérprete es un programa que analiza directamente la descripción simbólica del programa fuente y realiza las operaciones oportunas. El intérprete debe contener dentro de él los fragmentos de código de máquina de todas las operaciones posibles que se puedan usar en el lenguaje de programación simbólico. Puede decirse que el intérprete es (o simula) una máquina virtual (Figura 1.9) cuyo lenguaje de máquina coincide con el lenguaje fuente.
 
      LF
  intérprete
     LM                                                 LF
                                    ==>             intérprete
                                                          LM
                                                     máquina base  
     LM
´ máquina base                                 Máquina virtual
 
     Figura 1.9 El intérprete se comporta como una máquina virtual cuyo lenguaje es el lenguaje fuente.
 
El proceso de un programa mediante intérprete (Figura 1.10) se limita a ejecutar directamente el programa en la máquina virtual, es decir, sobre el intérprete.
 
                                        prog. fuente
                                              LF      
                                        intérprete  
                                              LM     
     datos        —>            máquina base      —> resultados
 
     Figura 1.10 Proceso de un programa en lenguaje fuente (LF) mediante intérprete.
 
El proceso mediante intérprete es más sencilla, en conjunto, que mediante compilador, ya que no hay que realizar dos fases separadas. Su principal inconveniente es que la velocidad de ejecución es más lenta, ya que al tiempo que se van tratando los datos de la aplicación hay que ir haciendo el análisis e interpretación de las operaciones descritas en el programa fuente.
 

Curso de Filosofía elemental (17)

XVII
 
Origen y destino del alma humana
 
 
 
88. TEORÍAS EVOLUCIONISTAS, EMANATISTAS Y GENERACIONISTAS
 
   Una vez establecida la realidad y sustancialidad del alma, así como su modo de unión con el hombre, cabe preguntarse por el origen y el destino del alma, problemas difíciles y oscuros para el pensar filosófico, pero que son, sin embargo, los que por ley natural más importan e interesan al hombre.
   Sobre el origen del alma humana se han sostenido diversas opiniones a lo largo de la historia. Son las principales: el evolucionismo o transformismo, según el cual el alma humana procede por evolución del alma animal, el emanatismo, según la cual el alma surge o brota de la propia sustancia divina; el generacionismo, según cuyo parecer el alma del hombre es engendrada por el alma de sus padres, como lo es el cuerpo; y, por último, el creacionismo, que ve el origen del alma humana en la creación directa de Dios, que la infunde en el cuerpo al engendrarse el ser humano.
 
   1ª. Evolucionismo o transformismo. –Según esta teoría, muy en boga desde el siglo pasado, en la naturaleza viviente observamos una escala progresiva de seres, que va desde los animales unicelulares hasta los animales superiores, culminando en el hombre. Se observa también en esta serie una gradación de funciones y, en particular, una gradación de las facultades cognoscitivas, cuyo más alto grado es el del hombre. Según el evolucionismo, una y sola fuerza vital iría creando las distintas especies de seres vivos, en un impulso de organización y mediante una ley de adaptación al medio. Los órganos y facultades del animal se explicarían por las necesidades del medio ambiente: la función crea el órgano, y no al contrario. El hombre, con sus facultades superiores, habría sido formado –alma y cuerpo– por este mismo impulso evolutivo de organización.
 
   El evolucionismo fue expuesto por el naturalista inglés Carlos DARWIN (1809–1882) en su obra El origen de las especies. Darwin explica la transformación de una especie en otra por la <<selección natural>> de los más aptos en la <<lucha por la vida>>.
 
   El evolucionismo es una teoría que, en lo que se refiere al cuerpo, es decir, al aspecto orgánico del hombre, puede tener gran parte de verdad, aunque por hoy sea sólo una hipótesis científica cuyos límites y sentido no han sido demostrados. De hecho, muchos pensadores, incluso católicos, admiten la evolución y hasta la transformación del organismo animal (de un antropoide) en el organismo humano.
   Lo que no puede admitirse, sin embargo, es el evolucionismo aplicado el alma espiritual. Por ser ésta inmateiral no puede derivar del ser corpóreo, pues nadie puede engendrar una naturaleza que no posee, y esta evolución sería tanto como el surgimiento, por sí mismo, de un ser de la nada. Por otra parte, no existen ni se han encontrado eslabones intermedios entre la racionalidad del alma humana y la mera sensibilidad de la vida animal. Las formas de vida humana son, tanto hoy como en los vestigios más remotos, esencialmente distintas a las del animal. Por modo tal que se puede reconocer una barrera tan infranqueable entre la racionalidad y la animalidad como la que existe entre la vida y la materia inerte.
   2ª. Emanatismo. –Según las teorías emanatistas, el origen del alma ha de hallarse en Dios. Pero, según ellas, el alma fluye o brota de Dios no por creación, sino por emanación del propio ser de Dios, de suerte que el alma humana viene a interpretarse como una especie de fragmeo de la divinidad, divina ella misma. El emanatismo es, en rigor, una doctrina panteísta (doctrina que afirma que todo es Dios).
   Estas teorías emanatistas fueron sostenidas en la antigüedad por los filósofos neoplatónicos, sobre todo PLOTINO (204-270), y en la Edad Moderna, por los idealistas alemanes, discípulos de Kant, J. E. FICHTE (1762-1814) y HEGEL (1770-1831).
   El emanatismo no es admisible porque equivale a suponer que Dios puede multiplicarse y reproducirse en las disintas almas espirituales lo que es contradictorio a la simplicidad divina y otorgaría carácter y propiedades divinas a la criatura humana.
   3ª. Generacionismo. –El generacionismo sostiene que el alma espiritual procede no ciertamente de la materia, pero sí de otras almas espirituales, por generación. Como una llama prende otro fugo, así el alma de los padres haría acer la de sus hijos. Los padres engendrarían de este modo no sólo el cuerpo, sino también el espíritu. Esta teoría se conoce también con el nomre de traducianismo. Fue defendida por ORÍGENES (185-254), y el propio SAN AGUSTÍN (354-430) la tuvo algún tiempo por verdadera.
   El traducianismo es hoy teoría desechada filosóficamente, pues no cabe admitir que un ser espiritual (y como tal, simple) pueda engendrar a otro ser espiritual. No existen en el espíritu células desarrollables como en el organismo; por ello ha de considerarse el generacionismo no más que como una imagen o metáfora para explicar el origen del alma, nunca como una verdadera teoría.
 
 
89. EL CREACIONISMO
 
   Una última tesis –el creacionismo— sostiene que el alma espiritual es obra inmediata de Dios, que la crea (o produce de la nada) y la infunde en un cuerpo.
   Creación es la forma más radical de causalidad por la que se produce un ser sin un previo sujeto potencial. La creación parte así de la nada (ex nihilo), y requiere, por lo tanto, una causa eficiente infinita (Dios) para realizarse.
   Hay que distinguir, en consecuencia, la creación de la educción, que es la producción de un sujeto desde otro que contiene en potencia la forma (sustancial o accidental) del nuevo ser aparecido. Así, por ejemplo, cuando un tronco se quema, surgen por educción las sustancias del carbono, nitrógeno, etc., contenidas en las cenizas.
   Pero no existe en la naturaleza ningún sujeto potencial del cual pueda surgir el alma espiritual por educción. Por consiguiente, solamente puede comprenderse su origen mediante un acto de creación inmediata de Dios. Es Dios, así, quien de un modo directo crea o saca de la nada cada alma y la infunde en un cuerpo.
 
 
90. INMORTALIDAD DEL ALMA HUMANA
 
   Ningún problema filosófico y religioso existe más apasionante para el hombre que este de su propio destino o fin másallá de la muerte. Ha habido pensadores, como UNAMUNO, que han centrado en este problema toda su preocupación filosófica.
   Podemos entender en dos sentidos la palabra fin: como término o acabamiento de un ser o como destino del mismo.
   En el primer sentido, el findel hombre es la muerte. El hombre es mortal por naturaleza, y en tal desenlace se halla fatalmente el fin de su vida. En cuanto que el hombre es un ser corpóreo, la muerte es el término forzoso de su ciclo vital. Por tener composición de partes, el organismo humano se puede descomponer en sus partes integrantes, lo que sucede por la desaparición de su principio vital, esto es, por la muerte. La muerte, además, no es un mero accidente posible para el hombre –que acaba por sobrevenirle–, sino el término necesario de un proceso que está inscrito en su mismo ciclo vital. El organismo envejece, la vitalidad disminuye, las arterias pierde flexibilidad y, si la muerte no se produce por una enfermedad o accidente, sobreviene al cabo por esclerosis o envejecimiento del organismo.
   En el segundo sentido, y por lo que se refiere al destino del alma, ha de afirmarse que el alma es inmortal. No constando de partes que puedan desintegrarse, y poseyendo la autonomía y posibilidad de supervivir a su unión con el cuerpo, nada hay en el alma que pueda acarrear su muerte o extinción.
   La inmortalidad que atribuimos al alma es la que llamamos natural, propia de un ser que por su propia naturaleza no está destinado a morir que debe, por tanto, conservarse en la existencia. Distinguimos esta inmortalidad natural de la inmortalidad esencial y de la gratuita. La primera es la de aquel ser cuya muerte resulte metafísicamente imposible, porque su misma esencia sea el existir. Tal inmortalidad es la que posee Dios, y sólo El puede poseer. La segunda —gratuita— sería la de un ser por naturaleza mortal que fuera milagrosamente preservado de morir. Tal como un organismo humano o animal que, contra las leyes naturales, renovase cada día su vitalidad y no decayese en su plenitud orgánica.
   La inmortalida que atribuimos al alma humana es, como hemos dicho, la natural: puede, ciertamente, ser aniquilada por Dios; es decir, reducida a la nada de donde la hizo surgir al crearla, sin que ello entrañase contradicción metafísica, ya que no posee el alma inmortalidad esencial. Supondría esto, sin embargo, un milagro o suspensión de las leyes naturales, por cuanto el alma está naturalmente hecha para subsistir permanentemente; no posee, pues, una mera inmortalidad gratuita.
   El hombre ha creido siempre, en todo tiempo y lugar, en la supervivencia e inmortalidad de las almas. Testimonios de cuantas civilizaciones históricas conocemos nos demuestran tal creencia universal. Algunas teorías filosóficas, sin embargo, han sostenido la inmortalidad, no del alma individual, sino del espíritu humano en general en el que participan todos los hombres. Tal el averroísmo, procedente del médico y filósofo hispano-árabe AVERROES (siglo XII). Pero la inmensa mayoría de las escuelas, de acuerdo con el sentir general humano, afirman la inmortalidad personal, de cada alma.
   Para su demostración se han prouesto diversos argumentos, que se clasifican del siguiente modo:
 
   1º. Argumentos metafísicos, que se apoyan en la esencia misma del ser espiritual.
 
   2º. Argumentos morales, fundados en el modo de actuar del ser espiritual, es decir, en sus tendencias profundas.
 
   Argumentos metafísicos. –El alma es naturalmente inmortal, pues en otro caso podría ser destructible. Esta destructibilidad del alma había de tener lugar de alguno de estos modos:
 
   a) Por aniquilación, de suerte que el ser del alma espiritual quedase enteramente suprimida. Esta aniquilación es, desde luego, posible, pero únicamente en virtud de un milagro, como acabamos de ver. No es, por otra parte, compatible con la previsión divina el que aniquile a un ser naturalmente hecho para supervivir y dotado de una espontánea tendencia haciala inmortalidad.
 
   b) Por descomposición o disgregación en partes, a la manera como se descompone un trozo de materia. Esta posibilidad también debe rechazarse porque precisamente la naturaleza del alma excluye esta divisibilidad en partes, que es propia de la extensión, por ser simple y espiritual.
 
   Argumentos morales. –En todo hombre se observa, de un modo constante y universal, la tendencia hacia la inmortalidad y hacia la consecución de una felicidad perfecta, que sólo parcialmente puede saciarse en los bienes terrenos. La conducta moral del hombre supone generalmente esa creencia. La desaparición del alma, como hecho antinatural que sería, resulta una idea intorelable para el espíritu humano, cuya razón y voluntad están orientadas hacia el ser.
   Pero esta tendencia hacia la feliciad perfecta, por su profundidad y universalidad, debe considerarse como una tendencia natural, es decir, como expresión de la misma naturaleza humana, que se vería frustrada si ese deseo innato resultara definitivamente defraudado.

Fundamentos de programación con Módula-2 (1)

 

Prólogo
 
 
Objetivos
 
El objetivo fundamental de este libro (entradas de blog) es introducir de forma progresiva y sistemática una correcta metodología para la programación de computadores. Con este libro se cubren las materias que se necesitan conocer en un curso de primer nivel de programación. Además, a lo largo de las entradas de blog se van introduciendo las estructuras y herramientas necesarias que tiene disponibles el lenguaje de programación Modula-2. No se ha considerado adecuado presentar el lenguaje en su totalidad dado que las estructuras no utilizadas quedan bastante lejos del alcance de este libro.
 
El contenido ha sido pensado como libro de texto de la asignatura de Programación I para un primer cuatrimestre del primer año de carrera de Ingeniería Informática dentro del marco de la UNED. Por tanto, se cuidan de manera especial los aspectos específicos de la enseñanza a distancia. Se trata de introducir los conceptos de manera progresiva, poco a poco, de manera que el alumno pueda ir avanzando a su ritmo. Cada concepto que se introduce se acompaña de las técnicas necesarias para su inmediata aplicación y ejemplos ilustrativos.
 
El lenguaje elegido como vehículo para la enseñanza de la programación es Modula-2. Se considera muy importante usar un lenguaje real para que el alumno acceda de manera natural e inmediata al computador. Esto permite al alumno comprobar en la práctica que los ejemplos propuestos funcionan. La elección del lenguaje Modula-2 está basada en las ventajas que posee para la enseñanza y que se pueden concretar en las siguientes:
 
  • Es un lenguaje bien estructurado: ha sido pensado para aplicar la metodología de programación estructurada, en sentido amplio.
  • El aprendizaje del lenguaje es relativamente sencillo: es una descendiente directo de Pascal y como él ha sido diseñado por profesionales de la enseñanza de programación.
  • Modula-2 soporta la programación modular y tipos abstractos de datos: ambos paradigmas de programación se consideran muy importantes para introducir al alumno en una buena metodología de diseño y desarrollo de programas de cierta complejidad.
  • Las características antes mencionadas permiten que Modula-2 sea el lenguaje que se utilice en posteriores cursos de programación.
Por supuesto, el texto no se limita a enseñar un lenguaje, sino que trata que el alumno adquiera desde un principio una correcta metodología de programación, independiente del lenguaje utilizado. Así, se considera muy importante que el alumno adquiera una buena capacidad general de expresarse de manera formal, con independencia del lenguaje empleado. En todo momento se insiste en las técnicas de desarrollo por refinamiento progresivo. Cada ejemplo o práctica se explica inicialmente en pseudocódigo y posteriormente se va refinando en estructuras de Modula-2 hasta completar su codificación.
 
 
¿A quien va dirigido el texto?
 
En principio, se trata de un texto pensado para la asignatura de Programación I de Ingeniería Técnica en Informática (de Gestión y de Sistemas); por tanto va dirigido a los alumnos de primer año de estas carreras.
 
Sin embargo, podrá ser usado como texto de introducción a la programación por cualquier otra persona interesada en este tema. Los requisitos que se consideran necesarios para poder seguir adecuadamente el contenido de texto son los siguientes:
 
  • Conocimientos generales de matemáticas, en especial de formalismos algebraicos.
  • Capacidad para seguir un razonamiento lógico.
  • Capacidad de organización.
  • Aptitud para expresarse formalmente (dominio del lenguaje).
Metodología
 
Para un correcto aprovechamiento del contenido del curso se estima necesario que el alumno tenga acceso a un computador con compilador de Modula-2. El alumno puede comprobar el correcto funcionamiento de los ejemplos descritos en cada capítulo y someterlos a crítica. Esto le permitirá adquirir una capacidad de análisis previa a las tareas de diseño de sus propios programas.
 
A continuación convendrá que el alumno realice las pruebas de evaluación a distancia en el computador, y compruebe igualmente su funcionamiento. En general no existe una solución única para un mismo problema. La solución debe ser examinada a posteriori para analizar aspectos de claridad y organización, y no sólo el correcto funcionamiento.
 
 
 
 
UNIDAD DIDÁCTICA I
 
 
 
Tema 1
Introducción
 
El objetivo de este Tema es introducir los conceptos generales, y dar una panorámica de la programación que permita posteriormente situar en el contexto adecuado las técnicas y metodologías que se expondrán en el resto del libro.
 
Especialmente importante es la presentación de diferentes modelos abstractos de cómputo, para poner de manifiesto que la programación imperativa, aunque sea la más extendida, no constituye la única manera de representar programas, y que no hay que identificar el concepto de programa con el de secuencia de órdenes.
 
 
1.1 Máquinas y programas
 
Intuitivamente podemos asociar el concepto de máquina a un dispositivo o instrumento físico capaz de realizar un cierto trabajo u operación. El concepto puede extenderse incluyendo máquinas que, aunque no existan físicamente, pueden concebirse y describirse con precisión y predecir su comportamiento. Estas máquinas se denominan máquinas virtuales.
 
 
1.1.1 Máquinas programables
 
En general, las máquinas operan a lo largo del tiempo, por lo que el concepto de máquina lleva asociado el de un proceso de funcionamiento en el cual diferentes operaciones se van realizando sucesiva o simultáneamente. Desde el punto de vista de control de su funcionamiento, podemos clasificar las máquinas en diferentes tipos.
 
Las máquinas no automáticas, o de control manual, son gobernadas por un operador o agente externo, que desencadena unas determinadas operaciones en cada momento. Por ejemplo, una máquina de escribir imprime las letras o mueve el papel de acuerdo con las teclas pulsadas por el mecanógrafo.
 
Las máquinas automáticas actúan por sí solas, sin necesidad de operador, aunque pueden responder a estímulos externos. Por ejemplo, un ascensor automático gobierna por sí mismo los movimientos de subida y bajada incluyendo cambios de velocidad, apertura y cierre de puertas, etc., en forma coordinada, respondiendo a los estímulos de los botones de llamada o envío a un piso dado.
 
El funcionamiento de una máquina automática puede depender de la forma en que está construida, es decir, de los elementos que la componen y la manera en que están conectados entre sí. En este caso el comportamiento de la máquina será fijo, en el sentido de que a unos determinados estímulos externos responderá siempre de la misma manera. Esto ocurre en el ejemplo del ascensor.
 
Otras máquinas automáticas se denominan programables, y su comportamiento no es siempre el mismo. Una máquina programable  se puede concebir como una máquina base (Figura 1.1), de comportamiento fijo, que se completa con una parte modificable que describe el funcionamiento de la máquina base. Esta parte modificable se denomina programa.
 
 
                                  programa 
                                                                                     programa
                                                          ==>                                         
                                                                                     máquina base                                
                                  máquina base
        
                                  Componentes                                 Máquina completa
 
Figura 1.1 Componentes de una máquina programable.
 
 
Aunque habitualmente no se considere como tal, podemos analizar un tocadiscos como una máquina programable, identificando el disco (reemplazable) con el programa. Incluso podemos establecer la siguiente serie de ejemplos:
 
  • Piano: máquina manual de producir música
  • Caja de música: máquina automática de producir música (fija)
  • Tocadiscos: máquina programable de producir música (variable)

Dependiendo de cuál sea el programa que gobierne su funcionamiento, una máquina programable responderá a los estímulos externos de una forma o de otra. Una máquina programable se comporta, por tanto, como diferentes máquinas particulares, en función del programa utilizado.

programa A                                                      programa B
 
   ||                                                                    ||
    ¨
 
programa A                                                    programa B  
máquina base     <==     máquina base     ==>     máquina base 
 máquina A                                                        máquina B
 
Figura 1.2 Una máquina programable puede comportarse como diferentes máquinas.
 
 
1.1.2 Concepto de cómputo
 
La palabra cómputo es sinónimo de cuenta o cálculo. Si consultamos un diccionario podemos encontrar una definición más elaborada:
 
          Cómputo. (del latín computum). Determinación indirecta de una cantidad mediante el cálculo de ciertos datos.
 
En esta definición se puede apreciar que un cómputo es una operación de tratamiento de información. A partir de una información conocida se obtiene otra nueva como resultado de unos cálculos. En informática y de una forma general puede identificarse el concepto de cómputo con el de tratamiento de la información.
 
Un cómputo puede expresarse de diferentes maneras. Por ejemplo, mediante una fórmula o expresión matemática, tal como
                               34 x 5 + 8 x 7
 
Un cómputo se concibe también como un proceso a lo largo del cual se van realizando operaciones o cálculos elementales hasta conseguir el resultado final. En el ejemplo anterior se encuentra implícito dicho proceso. El resultado se podría obtener mediante los siguientes cálculos elementales:
 
     1) Producto de 34 por 5, obteniendo 170
     2) Producto de 8 por 7, obteniendo 56
     3) Suma de los resultados anteriores, obteniendo 226
 
En la expresión matemática usada como ejemplo están implícitos estos cálculos elementales, así como el orden en que pueden ser realizados. Los cálculos 1) y 2) podrían realizarse en cualquier orden, pero el cálculo 3) ha de realizarse necesariamente después de los otros dos.
 
 
1.1.3 Concepto de computador
 
La máquina programable por excelencia es el computador. Un computador se define como una máquina programable para tratamiento de la información, es decir, un computador es (!obviamente!) una máquina para realizar cómputos.
 
Un programa de computador es, por tanto, una descripción de un cómputo. Al mismo tiempo nos encontramos con que un programa es también una descripción del comportamiento de una máquina, y podemos así considerarlo como una máquina virtual cuando convenga.
 
Un computador, como máquina programable que es, posee unos elementos fijos (máquina base) y otros modificables (programa). En forma simplificada podemos asociar los elementos fijos a los dispositivos físicos del computador, que constituyen el hardware, y los elementos modificables a las representaciones de los programas en sentido amplio, que constituyen el software.
 
Los computadores actuales corresponden a un tipo particular de máquinas programables que se denominan máquinas de programa almacenado. En estas máquinas la modificación del programa no implica un cambio de componentes físicos de la máquina, sino que estas máquinas poseen una memoria en la cual se puede almacenar información de cualquier tipo, debidamente codificada, y esta información incluye tanto los datos con los que opera la máquina como la representación codificada del programa. El programa es, por tanto, pura información, no material.
 
La estructura general de un computador se puede representar como en la Figura 1.3. La memoria almacena datos y programas. Los dispositivos de entrada/salida permiten intercambiar información con el exterior, y el procesador es el elemento de control, que realiza operaciones elementales de tratamiento de la información interna, u operaciones de entrada o salida de información al exterior, de acuerdo con los códigos del programa que están almacenados en la memoria.
 
 
                                                    memoria
                                                    procesador
datos de entrada         —->            entrada/salida      —->    resultados de salida
 
     Figura 1.3 Esquema general de un computador

Curso de Filosofía elemental (16)

XVI
El ser humano
 
 
 
83. CLASES DE VIDA. EL ALMA HUMANA
 
   Según una definición clásica de Aristóteles, el alma es el principio de vida de los seres vivos. Eso que hace al ser vivo poseer el dinamismo interno y el carácter orgánico que le caracterizan, y eso que le escapa con la muerte, es lo que llamamos alma.
   La forma más elemental de la vida es la vida vegetativa que posee no más que las funciones de nutrición, crecimiento y reproducción. Es el grado de vida o animación que poseen las plantas. Se ha atribuido a veces a las plantas una función, aunque rudimentariamente, de conocimiento, por cuanto algunas se abren a la luz y se cierran a la oscuridad, otras reaccionan al contacto, y todas seleccionan con sus raíces las sustancias nutritivas. Sin embargo, estos hechos pueden explicarse como meros tropismos (reaccions físico-químicas en el interior del organismo) sin suponer antecentes cognoscitivos, ni por lo tanto una conciencia.
   El estrato segundo de la vida está constituido por la vida sensitiva ya propiamente psíquica por poseer una conciencia, por primitiva que ésta sea en las especies animales inferiores. Se caracteriza esta vida por las funciones de conocimiento y apetición sensibles. El animal conoce lo concreto sensible y tiende a ello regido por el instinto. El alma de los animales se supone vinculada al cuerpo y dependiente por entero de él por cuanto no realiza funciones ni conoce objetivos que no sean de orden orgánico y material. Sin embargo, como principio que es de operaciones cognoscitivas que no pueden brotar de procesos fisiológicos, el alma animal no es en sí misma material. Se la califica a veces de material, significando con ello que no es espiritual, ya que en su obrar y existir depende íntimamente de la materia y perece con la disolución del cuerpo al no poseer funciones trascendentales ni ulteriores a la vida orgánica. Se compara al alma animal con un sello impreso en cera, que si bien no emana de la cera ni es de su naturaleza, está de tal forma vinculado a ella que con la destrucción de ésta desaparece.
   El grado superior de seres vivos está representado en este mundo por la vida intelectiva, en la cual comienzan las funciones psíquicas superiores (entendemiento y voluntad). Estas funciones, aunque inician su actuación por estímulo del cuerpo, son ya, por sí mismas, independientes de él. El alma intelectiva es espiritual; no depende del cuerpo, y, por tanto, debe sobrevivir a la corrupción del cuerpo, es inmortal.
   El hombre es, de este modo, el ser culminante del Universo material porque ocupa el lugar del eslabón intermedio entre el mundo material y el espiritual. Por eso se ha dicho que es un resumen o compendio del Universo, un microcosmos (mundo en pequeño).
 
 
84. TEORÍAS FILOSÓFICAS SOBRE EL HOMBRE
 
   Este microcosmos que es el hombre, en el que se reúne el mundo material y el espiritual, ha sido diversamente interpretado por la distintas escuelas filosóficas a lo largo de la historia. Las concepciones sobre el ser del hombre se dividen, ante todo, en monistas y dualistas.
   Las teorías monistas (de monos, uno) niegan que el hombre conste de dos realidades diversas: alma y cuerpo. Es monista el materialismo, que niega la existencia del alma como realidad o sustancia independiente, y supone que las funciones psíquicas son un puro accidente o manifestaciones del cuerpo o sustancia material, que es en lo que consiste realmente esto que llamamos hombre.
   Los materialistas consideran que el hombre no es más que un agregado de átomos y que sus pensamientos no son otra cosa que "secreciones del cerebro", al igual que el jugo gástrico en una secreción del estómago. El materialismo fue defendido en la antigüedad por Demócrito y los epicúreos. Modernamente, por Holbach y Moleschott, entre otros.
   Las teorías dualistas admiten la existencia en el hombre de dos realidades distintas (anímica una, corporal otra) que actúan conjuntamente. Difieren, sin embargo, entre sí estas teorías por la forma en que conciben la unión y la relación mutua entre ambas realidades o sustancias. Cabe así distinguir la doctrina de la unión accidental del alma y cuerpo, la del paralelismos psicofísico, y de la unión sustancial.
 
 
85. TEORÍA DE LA UNIÓN ACCIDENTAL EN PLATÓN Y EN EL CARTESIANISMO
 
   La unión accidental de alma y cuerpo fue defendida en la antigüedad por PLATÓN. Según el filósofo griego, el alma vivió en estado puro y contemplativo antes de venir a este mundo, y al caer en él se encarnó en un cuerpo en el que vive prisionera. Como el jinete en el caballo o como el preso en la cárcel, el alma sigue la misma suerte que el cuerpo mientras esté unida a él; pero lo mismo que el preso o el jinete pueden cambiar de cárcel o de montura, el alma forma con el cuerpo no más que una unidad accidental (extrínseca y circunstancial), y puede incluso transmigrar a otro cuerpo del hombre o de animal (teoría de la metempsícosis).
   En la Edad Moderna hizo renacer esta teoría DESCARTES (1596-1650), y, con él, la escuela cartesiana. Descartes intenta construir un sistema nuevo de filosofía comenzando por dudar de cuanto es y de cuanto conoce. Encuentra, sin embargo, una verdad primera e indudable en la propia actividad del pensamiento que le revela la existencia del Yo como sustancia pensante. El cuerpo es para él una realidad totalmente heterogénea, diversa, del alma. Su atributo (cualidad que le acompaña siempre) es la extensión, al paso que el del alma es el pensamiento. Alma y cuerpo –dos sustancias enteramente distintas– convienen en el hombre de un modo puramente accidental, extrínseco. Descartes deja planteado el problema de cómo pueden actuar una sobre otra dos realidades tan diversas que nada tienen en común.
 
 
86. TEORÍA DEL PARALELISMO EN LEIBNIZ
 
   El paralelismo psicofísico fue una teoría defendida, entre otros, por LEIBNIZ, filósofo alemán del siglo XVII, que parte de los mismos principios de la escuela cartesiana. Para él, el Universo está compuesto por un número incalculable de sustancias a las que llama mónadas (de monos, uno), unidades de fuerza o átomos de energía. La materia es un agregado de mónadas; el alma es también una mónada. Las mónadas no se relacionan entre sí, pero en su desarrollo –establecido por Dios desde su origen– obran de modo sincronizado, armónico, en aparente interacción (doctrina de la armonía preestablecida). Así, en el hombre se dan dos series de fenómenos: una de fenómenos físicos y otra de psíquicos; pero no hay relación entre ellos, sino sólo un paralelismo constante.
 
 
87. DOCTRINA DE LA UNIÓN SUSTANCIAL. NATURALEZA ESPIRITUAL DEL ALMA
 
   La tercera solución, la de la unión sustancial, tratará de armonizar y fundamentar las dos opiniones generales y espontáneas que el hombre tiene sobre sí mismo: que consta de alma y cuerpo, y que él –el hombre– es tanto su alma como su cuerpo; esto es, que constituye una sola realidad o sustancia.
   ARISTÓTELES, en la antigüedad, defendió la teoría de la unidad, en el hombre, de alma y cuerpo. Según esta doctrina, el hombre es un ser con unidad sustancial, una sustancia primera que, por ser viviente, se llama individuo y, por ser además racional, recibe el nombre de persona.
   La teoría aristotélica, prolongada y perfeccionada en la Edad Media por Santo Tomás, consiste en una aplicación al hombre de la teoría hilemorfista (núm. 57). Según ella, tanto el alma como el cuerpo son sustancias, pero sustancias incompletas, que tienden a completarse mutuamente en una sola sustancia completa, que es precisamente la sustancia humana, el hombre real. Al unirse estas sustancias incompletas para formar la sustancia completa que es el hombre (cada hombre), la una (el alma) hace el papel de forma, y la otra (cuerpo) hace el papel de materia, según lo visto en la teoría hilemorfista (núm. 57).
   Ahora bien, el alma es una sustancia espiritual como lo muestra el ser capaz de conocer y querer realidades inmateriales como las ideas o los valores, y de reflexionar sobre sí misma. Lo que es inmaterial en sus operaciones y objetivos no puede posser naturaleza material (recuérdese núm. 77).
   Por ser espiritual será el alma simple (carecerá de partes extensas) y, en consecuencia, incorruptible o inmortal (esto es, no susceptible de una desintegración en partes). Y por esa misma condición el alma es subsistente, es decir, puede existir separada del cuerpo, si bien, por ser sustancia incompleta sólo alcanza plenitud cuando está unidad al cuerpo, que le proporciona sus instrumentos adecuados para conocer y para querer. De aquí que la misma naturaleza exija, después de la muerte, la resurrección de la carne, es decir, la nueva unión de alma y cuerpo, tal como promete la fe cristiana.
   De esta doctrina se deducen numerosas consecuencias. Entre ellas las siguientes:
   1ª. La información del alma no es circunscriptiva. –Si el alma es simple, no puede pensarse que esté <<superpuesta>> al cuerpo, extendida por sus partes y circunscrita a él parte a parte. Si el alma está presente en unna parte del cuerpo, deberá estarlo totalmente (no parcialmente, pues no tienen partes). Por eso se dice que el alma está <<toda en el cuerpo y toda en cada una de sus partes>>. Este modo de estar en un ser en otro se llama <<no circunscriptivo>>.
  
   2ª. El hombre es racional. –Es decir, ni es un cognoscente puramente intuitivo como los ángeles, ni es un cognoscente puramente sensitivo como los animales. Su conocimiento es abstractivo primero y después discursivo (es decir, racional), según lo cual extrae unas verdades de otras, sucesivamente. Esto supone un conocimiento inferior con respecto a la ciencia divina y a la angélica, pero inmensamente superior al sólo sensorial de los animales.
 
   3ª. El alma, por ser sustancia, puede supervivir tras la muerte, pero no puede reencarnarse en otros cuerpos (contra lo que afirma la metempsicosis) por ser forma sustancial.

Curso de Filosofía elemental (15)

XV
Voluntad y libertad
 
 
 
78. LA VOLUNTAD
 
   Vimos una forma de tendencia psíquica, que llamamos apetición, que se desencadenaba a partir de un conocimiento previo; en aquel caso, un conocimiento sensible que ponía en marcha la tendencia. Cuando se trata de un conocimiento no sensible, sino intelectual, la tendencia que le sigue se llama apetito racional y también voluntad. Dado que el conocimiento intelectual es superior al conocimiento sensorial, así también la voluntad será un apetito superior al sensible, exclusivo del hombre y sujeto, como veremos, de su libertad.
   Toda tendenciase dirige, según vimos, hacia un objeto que perfecciona al sujeto de la misma (o que es bueno para él). La voluntad se mueve y se dirige hacia el bien presentado por el entendimiento. Sólo queremos, con la voluntad, aquello que previamente hemos conocido (nihil volitum nisi praecognitum).
   Voluntad es la facultad que apetece el bien aprehendido por el entendimiento. Por originarse en el entendimieto, la voluntad sigue su misma condición: como él, es una potencia inorgánica, espiritual. No se confunde, sin embargo, con el entendimiento, pues el objeto de éste es el ser en tanto que verdadero, al paso que la voluntad tiene como fin el ser en tanto que bueno, es decir, conveniente, perfeccionante.
 
 
79. ANÁLISIS DEL ACTO VOLUNTARIO. LA DECISIÓN
 
   El acto de la voluntad se llama volición. La volición es un acto simple en sí mismo considerado, puesto que es espiritual. Sin embargo, tomado desde sus antecedentes y en sus consecuencias, pueden distinguirse en él cuatro momento distintos:
   Primero: La concepción del fin: el entendimiento concibe un objeto, o varios en alternativa, capaces de atraer a la voluntad. Estos se presentan a la voluntad como buenos; es decir, bajo su aspecto de convenientes o perfeccionadores para el sujeto.
   Segundo: La deliberación (esta palabra procede de libra, es decir, peso o medida): el entendimiento, movido por la voluntad, analiza los pros y los contras de aceptar o no el objeto propuesto en el primer caso, o los diversos motivos o contramotivos de la alternativa de varios objetos, en el segundo. Esta deliberación reflexiva rara vez se realiza en la fría objetividad del entendimiento, sino que se ve influida y caldeada por aspectos y pasiones, que muy a menudo transforman los motivos en mis motivos, y contribuyen a la inclinación final de la voluntad.
   Tercero: La decisión (de scindere, cortar), también llamada elección o resolución, es el acto por el cual la voluntad corta la deliberación y se determina; o sea, escoge o no escoge el objeto en uno de los casos, o escoge una de las diferentes posibilidades en el otro; es decir, pronuncia el <<fiat>> sobre una de ellas.
   Cuarto: La ejecución de lo decidido mediante los actos internos y externos necesarios para ello.
   Lo más característico del acto voluntario es la deliberación y la decisión. La deliberación implica la realidad de una conciencia unitaria, de un yo capaz de poseer simultáneamente los diferentes motivos, el poder de compararlos y de elegir el más adecuado dentro de una situación concreta.
 
 
80. NOCIÓN DE LA LIBERTAD. SUS CLASES
 
   Atributo de la voluntad es la libertad o albedrío. A diferencia del apetito sensible y de las formas inferiores de tendencia, el apetito racional o voluntad es libre. Se entiende por libertad la inmunidad o ausencia de determinación. El sujeto que la posee, por no tener su tendencia racional inclinada de modo necesario hacia un acto determinado, es dueño o árbitro (de aquí libertad de arbitro o libre albedrío) del acto que por sí escoge, del que, por lo mismo, es autor y responsable.
   La libertad puede ser:
   1.º De coacción o espontaneidad: Es aquella que posee un sujeto que no está constreñido o determinado en su obra por un factor exterior a él mismo. Se le opone la necesidad de coacción. Un esclavo por ejemplo, se ve obligado por una fuerza física exterior a realizar determinados actos. Decimos que carece de libertad; pero, aun no teniendo esa libertad de coacción, conserva otra clase de libertad interior: la de querer o no querer realizar tales actos; libertad íntima contra la que no pueden atentar las fuerzas exteriores a su personalidad.
   2.º Libertad de arbitro: Es la que posee un sujeto que no está determinado a obrar por factores interiores a su propia naturaleza; es decir, <<desde dentro>>. Imaginemos un perro al que se suelta de la correa con que habitualmente se le conduce: marchará entonces a donde desea (ya no estará coaccionado exteriormente), correrá cuanto quiera o se tumbará a su gusto. Disfruta entonces el animal de la libertad de espontaneidad o de coacción, pero seguirá careciendo de libertad de arbitrio (libre albedrío), que nunca poseee el animal; esos actos estarán siempre determinados por su propia naturaleza, que le impulsa a obrar de ese modo precismanete ante las realidades y situaciones que se ofrecen a sus sentidos.
   La libertad de arbitrio puede ser:
   a) Libertad de ejercicio. Es la libertad para hacer o no hacer un acto.
   b) Libertad de especificación. Es la libertad de realizar un acto u otro, de dirigir la acción en un sentido o en otro. El hombre no posee sólo libertad para actuar o inhibir la acción, sino también la de actuar en una u otra dirección.
 
 
81. TEORÍAS DETERMINISTAS
 
   El hombre se cree espontáneamente, en su interior, libre. Está persuadido de que en múltiples ocasiones su voluntad puede tomar una u otra decisión, y que, por lo mismo, será él responsable de la actuacíón que resulte. Ha habido, sin embargo, filósofos a lo largo de la historia que han creído ver en esa convicción espontánea un puro espejismo. Su opinión se llama determinismo, en razón de que creen determinada a la voluntad humana por causas externas o internas y, en consecuencia, niegan su libertad.
   Existen dos grupos de deterministas:
   Estiman unos que la voluntad está coaccionada por factores exteriores. A esta tesis se llama <<determinismo cósmico>>. Así, los estoicos pensaban que el acontecer universal está determinado por una fuerza superior –mágica o divina–, el Hado o Fatum (fatalismo). Otros creen que ese determinismo universal depende de las leyes física estrictas e ineludibles, leyes que determinan la conducta de los hombres a través de su herencia biológica, su temperamento, factores cerebrales, etc. (determinismo fisiológico.)
   El segundo grupo de deterministas cree que la voluntad se decide por motivos, y que éstos la determinan estrictamente en su elección. Se trata de un determinismo psicológico, esto es, por causas interiores, psicológicas. La decisión, como la resultante de una composición de fuerzas, se orienta siempre en el sentido que determina el motivo más fuerte o la mayor suma de motivos.
 
 
82. TEORÍAS INDETERMINISTAS. PRUEBAS EN FAVOR DE LA LIBERTAD
 
   La tesis filosófica que afirma y trata de fundamentar la existencia de la libertad o albedrío se llama indeterminismo. Es la opinión más general en el pensamiento filosófico de todas las épocas. Se apoya para su afirmación en los siguientes argumentos:
   1º. El testimonio de la conciencia universal. –Todos los hombres están espontáneamente convencidos de su propia libertad o poder interno de decisión. Un acusado, por ejemplo, se defiende negando el hecho imputado o su parte en él, o invocando atenuantes, pero nunca negando su capacidad de obrar libremente. Cuando una creencia tiene esa universalidad y firmeza, no puede negarse su objeto sin que tal negativa afecte al orden mismo de la naturaleza y aun a su mismo Creador.
   2º. La admisión universal y constante de un orden moral, de un orden legal y de unas relaciones sociales basadas en el cumplimiento de lo pactado o prometido. Si la libertad no existiera, tales realidades (moral, derechos, costumbres) no tendrían ningún valor ni nadie esperaría nada de ellas.
   3º. La naturalea misma de la voluntad. –La voluntad, como todo apetito, tiene por objeto un fin que le es presentado por el conocimiento como bueno, es decir, como conveniente o perfeccionante para la naturaleza del sujeto. Pero, así como el apetito sensible se mueve por objetos concretos, materiales, que le son mostrados por el conocimiento sensible, la voluntad se guía por la razón, y ésta tiene como objeto el ser universal, lo que de ser o de bien tienen todas las cosas. Si el entendimiento tuviera ante sí de modo intiutivo o directo al Bien Sumo y Perfecto (Dios), la voluntad no podría por menos de tender hacia él, de amarlo. Pero las cosas de este mundo son una mezcla de ser y de no ser (de esencia y existencia, de acto y potencia), por lo cual a voluntad no se siente atraída necesariamente por ninguna de ellas, sino que mantiene ante todas una posibilidad de abstenerse, en razón de la parte del ser o de bien que no realizan.
   La voluntad goza de libertad de especificación y de ejercicio respecto a los bienes particulares, y también respecto al Bien Sumo, en cuanto que en este mundo no es conocido intuitiva, sino analógicamente.