Curso de Filosofía elemental (25)

XXVIII
 
La justicia
 
 
 
141. LA JUSTICIA COMO VIRTUD
 
   La justicia, entendido el término en su acepción más amplia, es la práctica habitual del bien moral; este sentido coincide, como veremos, con el que le otorgaba Platón, para quien era como el compendio o conjunto de las virtudes.
   Como virtud especial se entiende por justicia el hábito de dar a cada uno lo que es suyo, lo que le pertenece. Lo que a cada persona pertenece es su derecho, su jus (de aquí justicia). Santo Tomás definía la justicia como: constans et perpetua voluntas jus suum cuique tribuendi. Una voluntad constante, habitual, de dar a cada uno aquello que por ley natural o positiva le correspond; esto es, de respetar su derecho y no perjudicarle en el mismo. Los deberes que emanan de la justicia se resumen en fórmulas clásicas: <<cuique suum>> y <<neminem laede>>.
   La justicia es la base en que se apoyan las relaciones humanas y sobre la que se edifica el orden social. No puede pervivir pacíficamente una sociedad que no se asiente en una más o menos justa correlación entre los derechos y deberes de sus miembros, y en una justa distribución de los bienes y de las cargas comunes. Por ello mismo Platón hizo de la justicia la virtud propia o característica de la ciudad (polis) o Estado.
 
 
142. CONCEPTOS PLATÓNICOS Y ARISTOTÉLICO DE LA JUSTICIA
 
   La elaboración del concepto de justicia correspondió a PLATÓN y a ARISTÓTELES, los dos más grandes filósofos de la antigüedad clásica. El concepto de justicia en uno y otro difieren entre sí, pero tienen una raíz común. Para Platón –que consagra a esta idea su diálogo El Estado o La República–, la justicia es la armonía de las distintas partes del alma y como el resumen de las virtudes. Si la prudencia (frónesis) era la virtud del entendimiento; si la templanza (sofrosine) lo era del apetito inferior, y la fortaleza (andreida), del ánimo o apetito superior, la justicia (dikaiosyne) es la armonía de esas partes del alma y la virtud del alma por antonomasia. Hombre justo es, así, el hombre virtuoso por excelencia.
   La Ciudad o el Estado (la polis) era para Platón como una proyección del hombre en sus diversas facultades, una imagen del hombre perfecto. Así, la ciudad ideal se compondrá para Platón de tres clases sociales: el pueblo (demos), encargado de las labores del mantenimiento material de la comunidad; los guerreros (filakes), que tienen a su cargo la defensa de la ciudad, y los sabios (sofoi), a los que cumple la dirección del Estado. Los primeros corresponden al apetito en el alma, y su virtud propia es la templanza; los segundos representan al ánimo y tienen como virtud la fortaleza; los terceros, en fin, simbolizan la razón y deben regirse por la prudencia. La Ciudad en su conjunto debe ser unión armónica de estas clases y virtudes; es decir, debe ser justa. La justicia es la virtud de la Ciudad.
   Para Aristóteles, la justicia es la virtud que regula las relaciones entre las personas en la vida social, el hábito de dar a cada uno lo suyo. En realidad, se trata de la manifestación de la íntima justicia o armonía interna del alma, en el sentido de su maestro Platón. El hombre armónico en su alma es justo, da a cada uno lo suyo; esto es, practica la justicia.
 
 
143. ESPECIES DE JUSTICIA
 
   Dividimos la justicia en general y particular. La justicia –hemos dicho– otorga a cada uno lo que le corresponde, esto es, su propio derecho; pero ese cada uno puede ser: o bien la comunidad –de la que el propio sujeto forma parte–, o las otras personas particulares. La justicia, en cuanto inclina al hombre a dar a la comunidad lo que es suyo, se llama justicia general o legal, y ésta ha de hallarse eminentemente en el que ejerce autoridad, que a la comunidad se debe especialmente. La justicia, en cuanto inclina a dar a las otras personas lo que es suyo, según cierta igualdad, se llama justicia particular.
   La justicia particular se subdivide en conmutativa y distributiva.
   La justicia conmutativa inclina a la voluntad a dar al prójimo su estricto derecho, conservando la igualdad –por sí decir, aritmética– entre la cosa dada y la debida. Por ejemplo, si después de comprar una mercancía y pagar el precio correspondiente el comerciante sustrae algo del peso, atenta contra la justicia conmutativa, pues no nos da lo que nos debe. Quitar la vida a otro es la mayor transgresión contra la justicia conmutativa, en razón de que no se la podemos devolver, ni nada equivalente.
   La justicia distributiva inclina al que tiene una función de gobierno a distribuir los bienes comunes entre los miembros de la comunidad, no según partes iguales (aritméticamente), sino según la proporción de los méritos, servicios o talentos (por así decir: según la igualdad de proporciones, o igualdad geométrica).
 
 
144. LA "JUSTICIA SOCIAL"*
 
   La expresión <<justicia social>> fue creada por S. S. PIO XI en la Encíclica Divini Redemptoris, y es hoy día comúnmente utilizada para designar los deberes de patronos y obreros en la relación laboral y la reglamentación de los mismos dentro del llamado Derecho de Trabajo.
   Discuten los moralistas si la <<justicia social>> se reduce a la justicia general o legal (NOUSER, POTIERS), o si es también distributiva, o incluso si es una clase específica de justicia (DONAT).
   La justicia social está compuesta de la justicia distributiva y de la justicia legal, aplicadas eminentemente a los problemas que plantea el trabajo.
 
 
145. JUSTICIA Y CARIDAD
 
   Las relaciones de los hombres dentro de la sociedad han de estar regidas no sólo por la justiia, sino también por la caridad, virtud teologal que se sobreañade a aquella virtud natural, elevándola sin destruirla, perfeccionándola. La caridad dulcifica la justicia, haciéndola paciente, personal, fraterna. La exigencia de la caridad constituyó el mensaje de Cristo y como el resumen de la Ley Nueva o de Gracia: <<Un Mandamiento nuevo os doy –dijo Cristo–: que os améis los unos a los otros como Yo os he amado.>>
   La justicia era la virtud que regulaba la ciudad antigua, y también los socialistas, modernamente, propugnan una sociedad regida sólo por normas puramente legales. La sociedad de cristianos ha de edificarse sobre la caridad, que transfunde de amor y de benevolencia las relaciones de justicia.
   Fundamento de la caridad es el amor de Dios, a través del cual se reconoce en el prójimo al hermano en la Redención, hijo también de Dios, y por El amado. En la caridad, la relacion de pura convivencia (regida por la justicia) se sustituye por la integración en una comunidad o cuerpo místico, que es la Iglesia, herencia viva de Cristo.
   La virtud de la caridad debe inspirar también el trato normal y diario con el prójimo determinando las virtudes de la cortesía, urbanidad y amabilidad (virtudes de la convivencia), así como una suavidad cordial en las formas de trato en una supuesta sinceridad o franqueza, e interpretar la cortesía como fingimiento o hipocresía. Sin embargo, es precisamente la rudeza y violencia voluntarias lo que suele estar inspirado por secretos resentimientos o por complejos de inadaptación o de inferioridad.
 
 
 
XXIX
 
El derecho
 
 
 
146 ACEPCIONES DE LA PALABRA DERECHO
 
   La palabra <<derecho>> deriva del latín directus, lo que está o es recto. En el orden físico es derecho el camino que conduce sin rodeo a un término propuesto; en el orden moral signifia asimismo el orden lícito de nuestros actos que nos lleva rectamente a nuestro fin natural.
   Cuando usamos la palabra derecho en sentido subjetivo queremos significar un poder sobre algo o sobre alguien, a exigir algo, a hacer algo a que no se nos impida una acción. Así, al decir <<tengo derecho a obrar de este modo>> o <<no tienes derecho a esa recompensa>>. Sin embargo, no a todo poder llamamos derecho: cuando se trata del meo poder físico de hacer algo o de apoderarnos de algo no hablamos de derecho. Si, por ejemplo, me encuentro en ocasión de quedarme con un dinero, quizá de un modo impune, sin posibles testigos, digo, quizá, que <<podría habérmelo apropiado>>, pero nunca que <<tenía derecho a hacerlo>>.
   Digo que tengo derecho cuando me reconozco con poder sobre algo (cosa o acción) de acuerdo con un orden o con una rectitud de los actos y de las cosas. Este orden o legalidad nos conduce a quello que en definitiva lo determina, que es la ley, sea la ley moral natural, que procede de Dios, sea la ley positiva, procedente del legislador humano.
   En sentido objetivo, derecho significa la ley o el conjunto de leyes que determinan ese orden en virtud del cual el sujeto posee derechos en sentido subjetivo. Así puedo hablar de un derecho natural y de un derecho positivo (canónico, civil, etc.).
   En fin, se llama también derecho a la ciencia que estudia la realidad que es el derecho, tanto en su acepción objetiva como en su acepción subjetiva.
   A la noción de derecho corresponde, recíprocamente, la de deber. A todo derecho de una persona corresponde en las otras un deber de repetarlo y atenderlo. Por consiguiente, nosotros mismos, en cuanto no vivimos aislados, sino en sociedad con otras personas, no sólo tenemos derechos, sino también deberes que cumplir respecto de ellos en la medida en que tenemos que respetar sus derechos.
   Podemos definir el derecho en su sentido objetivo como la facultad o poder moral, legítimo e inviolable, de posser, hacer o exigir de otra persona alguna cosa. (Se entiende por inviolable que no se puede lícitamente impedir.)
 
 
147. NATURALEZA Y ORIGEN DEL DERECHO. EL DERECHO Y LA MORAL
 
   El derecho es una exigencia de la justicia, virtud por la que damos a cada uno lo suyo y por la que se regula la convivencia social de los hombres. La justicia, como todas las virtudes, es un hábito del bien, es decir, se determina por su orientación hacia el bien o la ley moral.
   El derecho positivo nace en unos casos del legislador, de la voluntad justa o recta del mismo; en otros casos, de la costumbre, que es hábito o virtud de la colectividad, que llega también a <<hacer ley>>; en otros, de la jurisprudencia, que es la sentencia o ejercicio de la justicia de los altos tribunales.
   En cualquier caso, el derecho positivo viene a ser una concreción o determinación del derecho natural en lo necesario para la convivencia social, y tiene, por ello mismo, una significación moral más o menos obligatoria para el sujeto, según la importancia de lo mandado y su relación más o menos cercana del orden moral natural. No todo el orden moral se traduce –ni debe traducirse– en preceptos jurídicos, sino aquello que es necesario a la vida en sociedad del hombre. Embriagarse públicamente, por ejemplo, es un delito penado por las leyes en razón de los desmanes a que puede dar lugar y del mal ejemplo que produce; embriagarse solitariamente en el propio domicilio puede ser un delito moral –un pecado en su consideración religiosa– tanto o más grave, pero no puede ser penado por las leyes, puesto que sólo afecta al sujeto que lo comete. Lo mismo puede decirse de los meros pensamientos, deseos o intenciones que no se traducen en hechos.
 
 
148. ELEMENTOS DEL DERECHO. SUJETO Y OBJETO DEL MISMO. LA PERSONA JURÍDICA
 
   En todo derecho cabe distinguir cuatro elementos: el sujeto que lo posee; el término, persona o personas obligadas por el mismo; el objeto sobre que versa, y el título en que se funda.
   Sujeto y término de derecho sólo pueden serlo las personas, por tratarse de un poder moral. No pueden serlo los animales o las cosas, porque al no ser libres, no pueden responder a la ley de la que proceden tanto el deber como el derecho, ni hacerse cargo del deber recíproco a todo derecho.
   No sólo la persona individual es sujeto de derecho. También las asociaciones de personas lo son (un municipio, una sociedad anónima). Estas personas colectivas, en cuantos sujetos de derechos, se llaman persona jurídicas.
   Objeto del derecho es el contenido (jus) reclamado por el sujeto. Así, por ejemplo, el objeto del derecho de propiedad es distinto al del derecho de asociación. Los derechos tienen, pues, objetos distintos: unos se refieren a seres inteligentes; otros, a seres inanimados, etcétera. Cuando se trata de personas, no pueden éstas ser objeto absoluto del derecho; podemos, por ejemplo, tener derecho al trabajo de una persona en virtud de un contrato, pero no sobre la persona en sí, como suponía la antinatural institución de la esclavitud.
   Título o fundamento es aquella razón en virtud de la cual una persona se erige en sujeto de un derecho, o también, en sentido estricto, el hecho concreto que le da origen.
 
 
149. CLASIFICACIÓN DE LOS DERECHOS
 
   Puede clasificarse el derecho en su sentido subjetivo (facultad de exigir o hacer algo) y en su sentido objetivo (conjunto de leyes o normas que rigen las relaciones de personas que viven en sociedad.)
   En su sentido subjetivo, los derechos se clasifican atendiendo a su origen y a su objeto. Por su origen pueden ser innatos (naturales) o adquiridos (por participar en una sociedad determinada). Por su objeto pueden ser personales (facultad o poder sobre la actividad de otra persona) o reales (sobre las cosas). Los derechos reales pueden ser de propiedad o sobre las cosas ajenas (in re aliena: servidumbre, hipoteca, prenda, etcétera).
   En su sentido objetivo, el derecho puede dividirse atendiendo a su origen o atendiendo a su contenido.
 
   a) Por razón del origen de estos derechos se distingue el derecho natural y el derecho positivo.
   Derecho natural es aquel que dimana de la recta razón fundada en la ley natural. Derecho de gentes es el derecho positivo más general y común a todas las lesgilaciones humanas, por derivarse de un modo inmediato del derecho natural. Por ese carácter general y común es el que rige en las relaciones internacionales y el que permanece aun en caso de guerra; ello explica que se llame hoy derecho de gentes al Derecho Internacional. El derecho positivo es el conjunto de normas dictadas por el legislador con carácter coactivo para que los ciudadanos las cumplan en beneficio de la comunidad.
   El derecho positivo se divide en canónico o eclesiástico y laico, según que regule la sociedad religiosa, que tiene un fin sobrenatural, o la sociedad de fines naturales. El derecho positivo se recoge en compilaciones o códigos. Se llama compilaciones a una colección de leyes ordenadas atendiendo al orden cronológico en que aparecieron. Códigos son las colecciones de leyes sistemáticas organizadas por materias (por ejemplo, el Código civil, el Código penal, el Código mercantil).
 
   b) Atendiendo al contenido de estos derechos se distinguen el derecho público y el derecho privado.
   El derecho público es el conjunto de normas que regula la estructura y el funcionamiento del Estado, tanto en sí mismo (derecho político y administrativo) cuanto en su función de protección en las relaciones de trabajo (derecho social) y al mantenimiento de la ley (derecho penal y procesal).
   Derecho privado es el conjunto de normas que regulan las relaciones entre las diversas personas naturales o jurídicas. Partes del derecho privado son el derecho civil y el derecho mercantil.
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