Curso de Filosofía elemental (26)

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Los deberes del hombre

 

150. RELACIÓN ENTRE DERECHO Y DEBER. CONCEPTO DE DEBER

   En su sentido subjetivo el derecho es, como hemos visto, la facultad moral de hacer o de exigir algo que por ley (natural o positiva) nos corresponde. Dado que sólo de otra persona podemos tener tal exigencia moral, sucede que a todo derecho en una persona corresponde un deber en otra, ante todo, de respetarlo. El derecho, considerado en sí mismo, es anterior al deber; incluso el deber radical en el hombre de obedecer la ley divina sigue al derecho del mismo Dios de ser acatado por la criatura.
   Deber es así la vinculación o atadura moral que nos exige respetar el derecho de una persona, ante todo el de Dios, autor del orden y las leyes naturales.
   El derecho, hemos dicho, puede ser natural o positivo. Recíprocamente, el deber será también natural o positivo. En el primer caso hay una relación de tipo moral, puesto que el deber se mantiene simplemente en un ámbito natural. En el segundo caso, la relación es jurídica, dado que nace con una sanción de tipo legal positivo.

151. CLASIFICACIÓN DE LOS DEBERES

   Los deberes pueden clasificarse atendiendo al fundamento y atendiendo al término de los mismos.
   Por el fundamento, los deberes se dividen en absolutos y derivados.
   Los deberes absolutos emanande la misma condición de la persona humana y se corresponden con los derechos innatos. Por ejemplo, el deber de respetar la vida del prójimo.
   Los deberes derivados emanan de las situaciones concretas de las personas en la sociedad y se corresponden con los derechos adquiridos. Así, el deber de obedecer al gobernante concreto deriva de la situación de éste como tal y de nuestra vinculación a la comunidad que gobierna circunstancias ambas que pueden variar.
   Por su término, los deberes se clasifican según las personaspara quienes se tienen. El deber es la inclinación moral al reconocimiento de un derecho. Como sólo las personas son sujeto de derecho, se deduce que sólo las personas pueden formalmente ser término de nuestros deberes. Por consiguiente, según las clases de personas, así también las clases de deberes: para con Dios, para con los demás y para con nosotros mismos.

152. DEBERES PARA CON DIOS

   Siendo Dios el creador de nuestro ser, se comprenderá:
A) Que nuestro ser se lo debemos a El; por consiguiente, tenemos deberes de justicia hacia El, aunque nunca podamos compensar todo lo que de El hemos recibido.
B) Pero no sólo deberes de justicia, sino también deberes de caridad, por cuanto El es el supremo bien y, por tanto, el máximamente amado. Amar a Dios sobre todas las cosas, es decir, preferir perderlas todas antes que negarle o que ofenderle es el fundamento de la vida religiosa.
   Estos deberes de justicia y de caridad para con Dios se concretan en la virtud de la religión, por la que otorgamos a Dios el debido tributo de fe, amor, adoración y culto.

153. DEBERES PARA CON EL PRÓJIMO

   En la persona del prójimo podemos distinguir su cuerpo y su alma. Consecuentemente distinguiremos:
a) Deberes para con el cuerpo ajeno: El principal deber es el de respetar la vida y la integridad física del prójimo: "no matar". Este deber queda dispensado en el caso de la defensa de la propia vida o en el caso del verdugo, que es puro instrumento.
b) Deberes para con el alma ajena:
   Deberes relativos al entendimiento. El principal deber es la veracidad; es decir, la adecuación de las palabras con el propio pensamiento. El fin natural de la palabra y el derecho del prójimo a no ser engañado así lo exigen. Algunos autores defienden la mentira como arma política indispensable; así, los socialistas y totalitarios, que afirman la necesidad estatal de una información dirigida y de una diplomacia exterior a cuyo servicio se coloquen la verdad y el error. Pero esto es desconocer que el gobernante humano recibe su autoridad de Dios y que el orden jurídico ha de basarse, para serlo, en la ley moral natural.
   Es cierto que no a todo el mundo ni en toda ocasión estamos obligados a decir toda la verdad. Pero no declarar la verdad por un serio motivo no supone faltar a ella ni decir mentira. La mentira y la hipocresía (mentira en acción) no son nunca lícitas porque constituyen una violación de los fines intrínsecos del lenguaje y medios de expresión, y se oponen al derecho del prójimo a poseer la verdad y a no ser inducidos a error.
   Deberes relativos a la voluntad. El deber principal es no perturbar la voluntad del prójimo, respetándola en su naturaleza íntima, en su libertad. Por ello no es lícito mantener la esclavitud en ninguna de sus formas, antigua o moderna.
c) Deberes para con los bienes ajenos: El más preciado bien de cada uno es –o debe ser– su propia reputación; es decir, el buen nombre que su vida moral ha merecido de los demás. La calumnia, la murmuración o maledicencia se oponen al primer deber para con los bienes del prójimo. Es asimismo para con los bienes ajenos el respeto a su legítima propiedad privada, tanto en la actuación privada como en la pública.

154. DEBERES PARA CON NOSOTROS MISMOS

   El deber primero para con nosotros mismos consiste en la recta estimación de sí propio, respetando y amando la vida que Dios nos dio y la tendencia a la verdad y al bien que con la vida racional nos infundió. Este deber se especifica en deberes varios para con el alma y para con el cuerpo.
a) Para con el alma: Es el primero procurar con nuestras fuerzas una recta ordenación de la vida propia que, asentándola en la verdad, nos lleve a la formación de las virtudes tanto intelectuales como morales.
b) Para con el cuerpo: El principal deber estriba en la preservación de la vida que Dios nos dio evitando malgastarla en el vicio o la temeridad, y evitando sobre todo el suicidio que, cuando es plenamente consciente, entraña una rebeldía íntima contra el ser y la vida en que Dios nos mantiene contra el mismo Dios en definitiva.

 

FILOSOFIA DE LA SOCIEDAD

 

XXXI

Sociología

 

155. CONCEPTO Y OBJETO DE LA SOCIOLOGÍA

   El estudio de justicia, del derecho y de los deberes nos conducen a la noció de sociedad, esa realidad que forma el hombre con sus semejantes, en la cual se ejerce la virtud de la justicia y se entabla la relación de derecho y de deber.
   Qué sea la sociedad, cuál su origen y sus fines, cómo su forma ideal, han sido siempre temas de la reflexión humana de los que se han ocupado los filósofos desde la misma antigüedad clásica. PLATÓN y ARISTÓTELES tuvieron una filosofía de la sociedad, como lo han tenido todos los grandes pensadores y sistemas de filosofía.
   Esta reflexión filosófica sobre la sociedad, que es tan antigua como la filosofía misma, difiere, sin embargo, de lo que modernamente se ha llamado Sociología, con nombre híbrido del latín y griego. Se considera fundador de esta nueva ciencia al francés AUGUSTO COMTE, que vivió en la primera mitad del siglo pasado, y cuyo sistema de pensamiento se llamó positivismo. Para el positivismo, el único conocimiento posible para el hombre (y el verdadero) es el que utilizan las ciencias físico-matemáticas, conocimiento que prescinde de causas o principios últimos y se atiene sólo a los hechos concretos, experimentales, para obtener de ellos un conocimiento asimismo relativo y experimental. Según Augusto Comte, también de los hechos sociales se puede obtener un conocimiento de este género que sirva para prever su desarrollo y para organizar la sociedad del futuro.
   En consecuencia, así como la antigu Filosofía de la Sociedad consideraba a ésta y a los hechos sociales como resultados comprensibles a partir de la vida personal y de la naturaleza humana, la sociología moderna pretende ver como hechos originales las formas y realidades sociales y estudiarlas por procedimientos propios y científicos, semejantes a los que las ciencias particulares emplean para el sector de la realidad que tratan.

156. POSIBILIDAD Y LÍMITES DE LA SOCIOLOGÍA

   A) Posibilidad de la sociología. –La sociología, en cuanto a ciencia es posible en tanto que existen hechos y relaciones característicamente sociales y que sobre estos hechos pueden descubrise conexiones causales, leyes de funcionamiento u otra forma de conexión cualquiera que signifique un conocimiento de sus regularidades internas.
   Generalmente, el conocimiento de un campo de objetos permite predecir hechos nuevos. Así, cuando logramos conocer y organizar mentalmente los movimientos de los planetas, podemos predecir eclipses, esto es, construir mentalmente hechos que luego se ven comprobados.
   La sociología en este sentido es ciencia, por cuanto predice multitud de fenómenos sociales.
   B) Límites de la sociología. –Sin embargo, las formas sociales están encarnadas en individuos humanos, los cuales son seres libres, que en gran medida pueden reaccionar sobre esas formas, y, por tanto, sustraerse a las leyes sociológicas. Por ello:
   a) Ni las leyes sociales pueden agotar la totalidad de la vida humana, que es mucho más compleja e imprevisible.
   b) Ni sus predicciones son nunca fatales o matemáticas. Son, sin embargo, probables, según las leyes de los grandes números. Así, si en una ciudad de un millón de habitantes es ley sociológica que haya anualmente diez asesinatos o doscientos muertos por accidente; estas leyes, ciertamente, no se refieren a los individuos concretos, no establecen que determinado ciudadano vaya a resultar asesinado, pero se cumplen numéricamente con relativa exactitud.
   Esto limita a la sociología, que no puede emitir leyes necesarias, contra lo que pensaban algunos sociólogos de finales del siglo pasado. Pero ello no anula el carácter científico de la sociología. Puede, pues admitirse una sociología científica junto a la filosofía de la sociedad siempre que se acepten los límites que la individualiadd y la libertad humanas imponen a la previsión y a las leyes sociológicas; y siempre también que se prescinda de las pretensiones del sociologismo de organizar técnicamente a la sociedad mediante el conocimiento y la previsión sociológica. Con estas limitaciones, el estudio de la sociología es útil a muchas esferas del saber y del hacer, especialmente a la política, como arte de la gobernación de las sociedades humanas.

157. MÉTODOS SOCIOLÓGICOS

   La investigación de las estructuras y leyes sociológicas puede desarrollarse según diferentes métodos que nos permiten alcanzar distintos aspectos y niveles de la realidad social:
   A) El método filosófico, que busca la comprensión de las últimas razones determinantes de los fenómenos sociales y su significación más profunda, tanto en el hombre como en el mundo. El método filosófico aplicado a la sociología es lo que hemos llamado teoría o Filosofía de la Sociedad.
   B) El método de las ciencias positivas. No buscamos con él los últimos principios, pero sí, en cambio, conceptos y enlaces causales, más concretos y útiles para organizar con precisión y detalle el campo de los hechos sociológicos. Pueden señalarse varios métodos aplicables a la sociología.
a) Existe, en primer término, una dirección de la sociología eminentemente empírica, inclinada a la sociología histórica, o a la sociografía. Se preocupa por registrar los hechos y formas concretas, buscando la filiación histórica (por ejemplo: sociología de la familia monógama, de determinada sociedad secreta, etc.). LE PLAY es autor clásico de esta dirección, con sus monografías sociológicas.
b) Otra corriente sociológica trata los hechos sociales como realidades físicas, procurando hallar sus factores internos, su grado de cohesión, sus correlaciones causales, etc. Para ello emplea los métodos de encuesta y sondeo, así como la determinación de actitudes psicosociológicas, siempre auxiliada por procedimientos estadísticos. La actual sociología norteamericana discurre por este cauce (DEWEY, LEWIN, SOROKIN, etc.).
c) Hay, en fin, otra dirección de la sociología positiva, llamada sociología pura, que busca más bien delimitar figuras o formas sociológicas abstractas, por encima de tiempos y lugares, al modo como la geometría estudia las figuras y formas geométricas en abstracto y no en sus realizaciones. Entre estas formas sociológicas distingue VON WIESSE, por ejemplo, las masas, los grupos y las colectividades abstractas, cada una de las cuales posee características de cohesión y de relaciones propias. VON WIESSE, MAX WEBER, MANNHEIM, son sociólogos inclinados hacia esta dirección de la sociología.

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