EN EL CAMPO

problema3<<Escúchame bien>>, le gritó Mariano a Pepe, <<el dueño del club de fútbol de San Martín lleva 20 años produciendo deportes por televisión y la regla número uno es la siguiente: si quieres ganar, tienes que controlar la pelota; y para controlar la pelota, tienes que contar con un deportista estrella que lleve la ofensiva y marque tantos. Contrata un buen delantero y cerramos el trato. De lo contrario, olvídalo>>.
Cuando Pepe se levantaba para salir, Mariano gritó: <<Y recuerda: no importa que sea baloncesto, fútbol o béisbol. ¡El equipo que toma la ofensiva es el que controla la pelota!>>. <<Pues no siempre es así>>. respondió Pepe.

 

¿A qué se refería Pepe?

 

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LAS TRES SOMBRAS

   Al llegar a una bifurcación delcamino camino hacia la vida eterna, un ramal conduce al cielo y el otro al infierno. Nos encontramos con tres figuras borrosas a las que no podemos reconocer. Sabemos que se trata de 3 personajes conocidos: Gandhi, Goebbels y De Gaulle. El primero, claro, siempre dice la verdad; el segundo miente siempre; el tercero, a veces miente, a veces no. Con la niebla no se distinguen, y sólo tenemos 2 preguntas (del tipo SI/NO) para hallar el camino hacia la salvación. Podemos hacérselas a un mismo personaje o a dos distintos.

¿Cuáles son estas dos preguntas?

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LAS ABEJAS

Una tarde de sol, dos chicos se encontraban en un jardín florido, observando a las abejas que zumbaban alrededor. Ambos eran muy aficionados a la observación de insectos, y cada uno de ellos escribió un informe acerca de sus observaciones.
Según el primer informe, concluyeron que catorce de las abejas eran amarillas y el resto marrones. Doce de las abejas eran machos. Trece de las abejas eran grandes y las demás pequeñas. Cuatro de las amarillas eran grandes, cinco de las amarillas eran machos, y tres de los machos eran grandes. Había solamente una abeja macho, amarilla y grande, y todas las abejas eran o bien grandes, o machos o marillas. El segundo informe era bastante diferente. Según esta reseña, la mitad de las abejas se sentían atraídas por el trébol, un cuarto de ellas por las flores del diente de león, un séptimo de las abejas parecía preferir los jacintos, mientras que las tres abejas restantes giraban en el aire sin poder decidirse, aparentemente, en cuál de las flores se posarían.

¿Debería dudarse de uno u otro de estos informes? Si así fuese, ¿de cuál de ellos? ¿Concuerdan los informes?

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EL TORNEO DE AJEDREZ

En un torneo de ajedrez participaron 30 concursantes que fueron dividos de acuerdo a su categoría en dos grupos. En cada uno de los grupos los participantes jugaron una partida contra todos los demás. En total se jugaron 87 partidas más en el segundo grupo que en el primero. El ganador del primer grupo no perdió ninguna partida y totalizó 7,5 puntos.

¿En cuántas partidas hizo tablas el ganador?

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¿Cuándo saldrá de la cárcel?

Un hombre ingresó en prisión. Para que su castigo fuera más duro no le dijeron cuánto tiempo tendría que estar allí dentro. Pero el carcelero estuvo un día charlando con él.
Preso: <<Vamos, ¿no puedes darme una pequeña pista sobre el tiempo que tendré que estar en este lugar?>>
Carcelero: <<¿Cuántos años tienes? Yo tengo 54. ¿Qué día naciste?>>
Preso: <<Hoy es mi cumpleaños>>
Carcelero: <<Increíble. ¡También es el mío! Bueno, por si te sirve de ayuda te diré (y no debería hacerlo, pero lo haré) que el día en que yo sea exactamente el doble de viejo que tú, ese día saldrás.>>
 
¿Cuánto tiempo dura la condena del preso?
 

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LOS TRUCOS YA FUERON DADOS

  <<¡Hagan juego, señores!>> repetía el viejo Sigmundo Fraud, conocido feriante de la ciudad de las Pegas. Fraud era un hombre muy rico que conocía bien la tendencia de los humanos a buscar atajos en la carrera hacia el lucro. <<¡Hagan juego, señores! Aquí tengo cuatro dados. Usted elige uno y yo escojo otro. Quien saque mayor puntuación gana la apuesta. Y además le permito que usted elija primero su dado>>, recitaba, incansable. Yo estaba apoyado sobre un banco del paseo comiendo un gran bocadillo de chorizo, y observaba a los transeúntes que acudían al reclamo de Fraud. El juego se me antojaba injusto, porque quizá habría un dado mejor que los otros y sólo el viejo sabría cuál era. <<No podrá ganarme muchas veces más>>, se consolaba un joven arrogante que llevaba perdidas diez de quince apuestas. Éste iba anotando todos los resultados con el propósito, supuse, de averiguar cuál era el mejor de los cuatro dados. La longitud de mi bocadillo permitió que mi curiosidad se inquietase observando aquella escena. Había algo raro, casi mágico, en aquel duelo singular: el joven disponía de la ventaja de poder elegir dado antes que el viejo, y escogía cada uno con la misma frecuencia que los demás. ¡Pero el viejo Fraud también usó cada uno de los cuatro dados el mismo número de veces! Parecía como si no tuviese predileción por ningún dado en particular. No obstante, después de unas cien partidas Fraud había ganado en más de 65 ocasiones. Una vez que el joven se hubo retirado, el feriante me retó: <<Oiga, usted, el del bocadillo, ¿quiere apostar contra mí?>>. <<¿A cómo paga las apuestas?>>, fingí interesarme, pues no llevaba un duro en el bolsillo. <<Puede usted ganar tanto como arriesgue>>, replicó convincente. Me acerqué y observé detenidamente los dados. El primer dado tenía grabados en sus caras los números 43, 44, 60, 61, 62 y 63. El segundo dado contenía 53, 54, 55, 56, 57 y 58. El tercer dado mostraba 48, 49, 50, 51, 67 y 68. Y en el cuarto dado estaban 45, 46, 47, 64, 65 y 66. Después de un minuto de meditación resolvi: <<Acepto. Pero usted elige primero su dado>>. Sigmundo Fraud me sonrió malicioso. Y después, ignorándome, volvió a gritar hacia el gentío: <<¡Hagan juego, señores…!>>. Sacudiéndome las últimas migajas sobre sus dados, me alejé despacio pensando: <<¡Qué chorizo tan curado!>>.
 
¿Acertará, paciente lector, en comprender la estrategia del feriante?
 
 


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